La emotiva carta de despedida del chamán Durek Verret a su tía Astrid de Noruega

Martín Bastos

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Durek Verret junto a Marta Luisa de Noruega, en el funeral de estado del rey Harald
Durek Verret junto a Marta Luisa de Noruega, en el funeral de estado del rey Harald Stian Lysberg Solum | Cordon PRess

El marido de Marta Luisa ya sorprendió hace unas semanas con su conmovedor adiós al rey Harald, al que llamaba «papá»

13 sep 2026 . Actualizado a las 13:05 h.

La cascada de noticias que rodea desde hace meses a la casa real Noruega ha terminado por eclipsar a su miembro más exótico, el chamán Durek Verret, marido de la princesa Marta Luisa de Noruega. Entre otras cosas el trasplante de pulmón al que se sometió la reina Mette-Marit debido al avance de la fibrosis que padece, terminó por dejar en un segundo o tercer plano el de Durek Verret, que en los últimos meses también tuvo que pasar por quirófano por un trasplante de riñón en su caso. 

Ahora, tras la muerte de Astrid de Noruega, apenas dos días después del funeral de estado celebrado en honor al rey Harald, su hermano, Durek Verret ha echado mano de las redes sociales para despedirse de la tía paterna de su esposa. «Te quiero, tía Astrid. Ahora estás en casa con la familia en el cielo. Tu fuego y tu espíritu siempre serán valorados. De verdad, te echaré de menos. Estoy muy triste. Que Dios te bendiga, alma dulce», publicaba. 

Tras la muerte de su suegro, el rey Harald, también le dedicó unas emotivas palabras. «Te quiero, papá. Echaré de menos los buenos momentos que compartimos». Aunque sorprende esta familiaridad con la que se refería al difunto rey, Verret explicó hace tiempo en una entrevista que se trataba de una costumbre africana. «Siempre los he llamado mamá y papá. En la tradición africana, los padres de tu pareja también se convierten en tus padres cuando pasas a formar parte de la familia», afirmaba en una entrevista  en Dagbladet. «Es una muestra de amor, cercanía y respeto. Simplemente, así ha sido siempre entre nosotros. Son como de mi familia, así que es natural llamarlos mamá y papá», añadía. 

La casa real noruega por su parte se despedía de Astrid de Noruega, de 94 años, que había participado en silla de ruedas en los actos de despedida al rey Harald en los días anteriores, con un emotivo vídeo. «Durante 14 años, de 1954 a 1968, fue la primera dama de Noruega y desempeñó funciones oficiales hasta el final de sus días», recordaban. «La princesa Astrid siempre se preocupó por el cuidado y la inclusión de los más vulnerables de la sociedad. Era muy leal y siempre desempeñaba sus funciones con dedicación, presencia y un buen humor contagioso. La tía Astrid fue un importante apoyo para el rey Harald y para el resto de la familia», proseguía además el rey Haakon en una bonita carta. 

«A los 22 años, tuvo que asumir el papel de primera dama tras el fallecimiento de mi abuela, la princesa heredera Martha. En su labor, la princesa Astrid siempre se preocupó especialmente por el cuidado y la inclusión de los más vulnerables de la sociedad. Fue muy leal y siempre desempeñó sus funciones con compromiso, presencia y un espíritu contagioso», añadió recordando su papel fundamental en la monarquía noruega. 

«La tía Astrid fue un gran apoyo para el rey Harald y para el resto de la familia. Aprendimos mucho de ella y no tenía miedo de expresar su opinión. Su fallecimiento es una gran pérdida para nosotros. La echaremos mucho de menos. Mi familia y yo enviamos nuestras más sentidas condolencias a los amigos más cercanos de la tía Astrid», concluía.