El 45 % de las personas mayores piensa que el acceso a recursos de salud mental es difícil

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

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Una mujer mayor sentada en su casa
Una mujer mayor sentada en su casa Fundación "La Caixa"

El estudio, impulsado por Fundación la Caixa se centró en la percepción sobre salud mental de 1.411 personas de entre 60 y 75 años

01 oct 2026 . Actualizado a las 08:41 h.

La salud mental es uno de los principales desafíos sociales de nuestro tiempo. Pese a los avances en cuestiones de sensibilización, el desconocimiento sobre los recursos disponibles afecta al posible acceso a la atención psicológica, especialmente entre las personas de 60 a 75 años. Así lo constata la investigación ¿Buscan ayuda las personas mayores más jóvenes? Claves de un estudio nacional sobre salud mental, impulsado por el Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa” junto a la Universitat de Valencia y la Universitat Politécnica de Valencia.

El estudio analiza el modo en el que las personas mayores perciben y acceden a la atención psicológica, constatando que el 44,8 % considera que llegar hasta los recursos de salud mental conlleva cierta dificultad. Para llegar hasta estos resultados, los expertos analizaron la percepción que 1.411 personas de entre 60 y 75 años poseen sobre las líneas telefónicas de ayuda, las asociaciones de apoyo o la atención psicológica y psiquiátrica.

El estudio afirma que esta percepción es similar tanto para hombres como para mujeres. Sin embargo, al analizar los grupos por edad, constataron diferencias significativas, puesto que según más mayores sean los encuestados menos difícil consideran que es acceder a los recursos. «Una posible explicación sería que las personas más jóvenes dentro de este grupo tienen una mayor expectativa de acceso a estos recursos o son más conscientes de las barreras existentes, mientras que las generaciones de mayor edad pueden tener una percepción diferente de sus necesidades de atención o estar menos familiarizadas con este tipo de recursos», destaca Miriam Marco, investigadora de Psicología Social de la Universitat de Valencia. «En cualquier caso, se trata de una diferencia que merece ser estudiada con mayor profundidad para comprender qué factores pueden estar detrás de esta percepción», añade.

El análisis pone de manifiesto el desconocimiento global sobre los recursos de salud mental disponibles, puesto que el 76 % de los encuestados afirma no conocer ningún número de teléfono de ayuda. Entre los que sí son reconocidos están el 112 —citado por el 8,7 % de los encuestados—, el número de teléfono de los hospitales y centros de salud y el 061, citados por el 5,2 % y el 2,3 % de los encuestados, respectivamente. Sin embargo, llama la atención el «escaso conocimiento» de la línea 024 de atención a la conducta suicida, destaca Marco. Solo el 0,4 % de los participantes señalaron este recurso de manera espontánea. Para la investigadora, estos resultados señalan la necesidad de «mejorar la difusión de los recursos entre la población mayor y de acercar esta información a los espacios y canales que utilizan habitualmente».

Determinación femenina

La investigación impulsada por el Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa” afirma que las mujeres presentan, en su conjunto, una mayor predisposición a buscar ayuda, a la vez que una menor preocupación por el prejuicio ligado a acudir a servicios de salud mental. Sin embargo, el sector femenino de la población percibe una peor calidad de vida y de salud en comparación con los hombres. Del mismo modo, los resultados del estudio sugieren que el ser mujer, poseer mayor nivel educativo, la experiencia recibiendo tratamiento psicológico o percibir menos soledad son factores asociados a actitudes más propicias a la búsqueda de ayuda en términos de salud mental.

A mayores, el estudio revela que la pandemia ejerció cierto impacto en el bienestar emocional, especialmente entre el sector femenino, aunque tanto la mitad de los hombres (42,2 %) como de las mujeres (59,4 %) considera que la salud mental de su colectivo empeoró a partir del 2020. «Esta diferencia pone de manifiesto una mayor conciencia del deterioro de la salud mental colectiva que a escala individual», señala Marco, quien concluye con la necesidad de «reforzar la educación sobre los recursos disponibles» para «promover un acceso equitativo y fomentar la búsqueda de ayuda».