El negocio millonario de las series hechas por IA que casi nadie ve

Paulino Vilasoa Boo
P. VILASOA REDACCIÓN / LA VOZ

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La «app» ReelShort, la más popular en el consumo de microtelenovelas.
La «app» ReelShort, la más popular en el consumo de microtelenovelas. VÍTOR MEJUTO

China genera con inteligencia artificial 470 nuevas microtelenovelas diarias, de las que solo se ven un 0,01 %, aunque su efecto ya es devastador en actores y creativos

03 oct 2026 . Actualizado a las 08:51 h.

Los microdramas, esas pequeñas series con capítulos de apenas unos minutos que se consumen en redes sociales, se han convertido en una de las grandes tendencias del momento. También en un negocio descomunal. En el país que los vio nacer, China, el número de producciones se multiplica año tras año en tiempo récord, al igual que lo hace el dinero que genera esta industria en auge. Un proceso imparable que no ha hecho más que acelerarse en el último año, ante las posibilidades que permite la última generación de inteligencia artificial generativa, cada vez más hiperrealista.

Las cifras dan vértigo. En enero de este año, las plataformas chinas, como ReelShort o Dramabox, lanzaron 14.600 microtelenovelas hechas por IA; es decir, alrededor de 470 nuevos títulos al día. La otra cara de la moneda es cuántas de ellas se ven: de los 127.800 dramas en circulación en febrero, solo un 0,1 % lograron un número destacable de espectadores.

Son unos datos sin precedentes en la industria audiovisual. «No ha habido jamás una sobreproducción de este alcance, porque nunca una tecnología había permitido este grado de creación y difusión», afirma Lucía Tello, directora del Máster de Estudios Avanzados en Cinematografía e investigadora de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), que resta importancia a la baja penetración de muchas de estas series. «Las empresas son conscientes de que no puede existir una audiencia equivalente al nivel de producción», indica sobre un negocio que solo necesita un caso de éxito para sobrevivir. «Crean a granel muchísimos contenidos con los que saturan el mercado, y si uno funciona, ya generan los beneficios suficientes a nivel masivo para compensar el resto de producciones», explica.

Las cifras de negocio en China son igual de abrumadoras. Se estima que el mercado de las micronovelas duplica su audiencia cada año y mueve ya más de 12.000 millones de euros a nivel mundial; 3.000 millones de ellos solo en el gigante asiático.

Las empresas que usan la IA son las que más crecen, tanto en plantillas de trabajadores como en márgenes de beneficios. Las ventajas de la última tecnología generativa, que logra crear series desde la idea a la posproducción con intervención humana mínima, ha provocado un abaratamiento insólito: mientras las que usan actores reales cuestan unos cientos de miles de euros, ahora se puede conseguir una serie completa por menos de 30 euros; un coste que, además, no hace más que bajar a medida que se democratiza la tecnología.

En el último año, además, nuevas herramientas permiten que no haga falta ni una estructura empresarial para crear estas series. En julio, la plataforma china StoReel lanzó a nivel global Canvas, que permite simplificar la producción audiovisual, desde la creación de un guion a partir de una idea a la posproducción de una serie completa generada por IA, en un único espacio de trabajo.

Pero su potencial como negocio de futuro está más discutido, ya que, como indica Tello, en algún momento «tendrá que llegar la regulación», algo en lo que el Gobierno chino ya ha dado sus primeros pasos. La experta apuesta a que las producciones habrán de someterse a normativas internacionales, códigos éticos y a la deontología de las plataformas para limitar la generación indiscriminada.

Entre otros aspectos, por su contenido. «Muchos de estos microdramas que llegan de Asia tienen un grado de violencia machista elevado», explica. En efecto, un gran número de estas series presentan escenas en las que se humilla o se agrede a las mujeres. Se da además una triste paradoja, como ilustra Tello: «Precisamente las que tienen discurso de odio o que promueven la violencia son las que más virales se hacen».

Otro aspecto tiene que ver con los efectos laborales en la industria audiovisual, con consecuencias que ya se han empezado a notar en China de forma notable. Actores de microdramas, que hasta hace un año recibían varias decenas de ofertas mensuales o hasta diarias desde que empezó el bum, ahora apenas reciben seis llamadas cada mes, según recoge el medio Hello China Tech. El ritmo de reemplazo no tiene precedentes ni al compararlo con el cambio del cine mudo al sonoro, que fue cuestión de varios años. Con la ventaja, para las empresas, de que eliminan de un plumazo cualquier limitación de agenda o de derechos laborales.

A todo ello se suma el robo de la imagen y voces de actores reales por parte de las herramientas de IA. «El problema es que muchas veces se cogen rostros basados en personas reales, pero se manipulan de modo que, aunque se percibe de dónde provienen, no tienen que atender a esos derechos de imagen», destaca la experta de la UNIR, que concluye que, tarde o temprano, el sector, con cada vez más empleos audiovisuales afectados, reaccionará y exigirá de unas medidas que le pongan coto.

Aunque España también consume estas telenovelas, y cadenas como TVE, Atresmedia o Mediaset ya producen las suyas propias, el negocio de series generadas por IA aún no existe como tal. En ese sentido, Tello apunta a una idea que debería convertirse en paradigma: «La tecnología tiene que estar al servicio del ser humano y servir como herramienta para minimizar costes y procesos tediosos que no tienen nada de creativo, pero no pueden eliminar el factor humano, que es donde reside el factor artístico».