La prensa de Rabat define a Ceuta como un «enclave ocupado» ante la visita real
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Vivas certifica ante notario sus intentos de advertir a la Moncloa sobre el cruce
02 oct 2026 . Actualizado a las 21:06 h.Era de esperar. Ya había sucedido en noviembre del 2007, cuando Juan Carlos I y la reina Sofía viajaron a Ceuta y a Melilla y desataron una larga crisis diplomática entre Madrid y Rabat. El pasado jueves, casi 19 años después, Felipe VI y Letizia confirmaron su propia visita a las ciudades autónomas el 13 y el 14 de octubre, y la reacción marroquí no se hizo esperar.
Eso sí, esta vez la respuesta no vino directamente de Mohamed VI, como sí había ocurrido en el 2007 —el monarca había calificado el viaje del ahora emérito como un «paso contraproducente» en las relaciones con España—. Esta vez la respuesta, más sutil, apareció el mismo jueves en la prensa del país vecino, cuando varios medios se refirieron al desplazamiento de los monarcas como una visita a los «enclaves ocupados».
El término no es inédito. Parte de los medios de referencia marroquíes, entre ellos la agencia Hespress, se refieren habitualmente a Ceuta y Melilla como «ciudades ocupadas». Sin embargo, el hecho de que ese calificativo resurja al mismo tiempo que el anuncio de la Zarzuela hace sospechar que se trata de una reacción silenciosa.
Una «reivindicación»
Algunos expertos entrevistados por Efe daban por hecho que la visita se interpretaría en Marruecos como una reivindicación de la soberanía española y que tensionaría las relaciones bilaterales. Para Juan Luis Manfredi, catedrático de Estudios Internacionales e investigador del Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Castilla La Mancha, el viaje debería interpretarse como una «normalización» de la agenda de Felipe VI. Planteaba que el rey tendría que acudir más a menudo a las ciudades autónomas «para hacer más natural» aquello que es propio del territorio español.
Paralelamente, Pablo Sapag, profesor de la Universidad Complutense y especialista en África y el mundo árabe, advertía de que la presencia de los reyes podía «ser manipulada» desde el otro lado y no solo por el Gobierno marroquí, ya que en el país hay unanimidad «prácticamente total» en la reivindicación sobre Ceuta y Melilla.
Una contradicción
Y mientras se desataban este viernes las tensiones con Rabat, medraba la crisis entre los Gobiernos central y ceutí. Pablo García, jefe de gabinete de Juan Jesús Vivas, dio el golpe en la mesa anunciado el jueves por el presidente de Ceuta: certificó ante notario todas las comunicaciones que mantuvo con Madrid en los días previos a la entrada masiva.
El gesto ha sido interpretado como un símbolo, una prueba de legitimidad frente a la versión que compartió el mismo jueves el Ejecutivo de Pedro Sánchez. La Moncloa tachó de «acusación infundada» el relato de Vivas ante la Audiencia Nacional, en el que el ceutí enumeró diez llamadas —siete sin respuesta— y múltiples intentos de prevenir al Gobierno central ante la dimensión de la crisis que finalmente llegó el 30 y 31 de julio. Los socialistas, por su parte, solo recogen nueve llamadas en su registro, todas atendidas «en el acto o pocos minutos después».