Un desfile del 12-0 marcado por la crisis de Ceuta y en la antesala de la histórica visita de los reyes

Pedro Marín

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, volvió a ser abucheado, mientras que los reyes recibieron los vítores de los asistentes. Tensión en la Puerta del Sol al acudir a la acampada un grupo de personas con banderas nacionales, franquistas y de la Falange

13 oct 2026 . Actualizado a las 11:22 h.

El desfile del 12 de Octubre, una de las grandes citas del calendario institucional español, ha llegado este año envuelto en un clima de incertidumbre y expectación, con la crisis de Ceuta como telón de fondo y la histórica visita de los reyes a la ciudad autónoma en el horizonte, así como en un escenario preelectoral tras la llamada a las urnas de Pedro Sánchez el próximo 29 de noviembre. Entre la solemnidad de los uniformes, el paso acompasado de las tropas y el simbolismo de la bandera, la Fiesta Nacional trasciende este año el ceremonial para proyectar una imagen de unidad en un momento especialmente delicado. Ceuta, enclave español en la otra orilla del Estrecho, se convierte así en uno de los focos de atención de una jornada que mira tanto al presente, marcado por las tensiones políticas y diplomáticas, como al futuro inmediato, con una visita real llamada a escribir una nueva página en la historia de la ciudad.

A su llegada, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saludó a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; al alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida; la ministra de Defensa, Margarita Robles; y el jefe del Estado Mayor, almirante general Teodoro López Calderón. Fue recibido a grito de «Pedro Sánchez hijo de puta» en contraste con los vítores que percibieron los reyes Felipe VI y doña Letizia minutos después.

Los monarcas estuvieron acompañados de la princesa Leonor, que está realizando sus estudios universitarios tras completar su formación militar, y de la infanta Sofía, que se desplazó a la capital española desde París, donde este año cursa el segundo año de carrera.

Como ya sucedió en el 2023, cuando comenzó su formación en la Academia General Militar de Zaragoza, la princesa Leonor optó por lucir el uniforme de alférez del Ejército de Tierra, atendiendo a la rotación que también sigue el rey, al lucir cada año uno de los uniformes de los tres Ejércitos. Entonces lució una boina roja que acreditaba que aún se encontraba en formación, mientras que en esta ocasión lleva la gorra de plato caqui y el cabello, como es habitual, recogido en un moño.

No será hasta dentro de un año cuando la princesa reciba los despachos de teniente del Ejército de Tierra y del Ejército del Aire y del Espacio, así como de alférez de navío de la Armada, pues será durante el curso académico 2026-2027 cuando su promoción haga el último de los cinco cursos incluidos en los respectivos planes de estudios.

Hicieron acto de presencia los ministros del Interior, Fernando Grande-Marlaska; de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños; de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares; de Educación, Milagros Tolón, y de Ciencia, Diana Morant, mientras que la titular de Juventud e Infancia, Sira Rego, no acudió por motivos personales.

Tampoco el presidente de Vox, Santiago Abascal, asistió al desfile como ya hizo el año pasado, ya que se encuentra en Ceuta «con los españoles que defienden la frontera que Pedro Sánchez ha abandonado», según desveló en su cuenta de X.

Sí presenciaron la parada militar prácticamente todos los presidentes autonómicos, salvo el lendakari, cuya ausencia es habitual, al que este año se unen la presidenta de Navarra, María Chivite, y el de Andalucía, Juanma Moreno, debido a que se encuentra en Bruselas para asistir al Comité de las Regiones, del que es vicepresidente. También estuvieron presentes el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, a pesar de la crisis migratoria que vive la ciudad autónoma, así como del de Melilla, Juan José Imbroda.

Distintas formas de celebrar

Las felicitaciones por la Fiesta Nacional fueron variadas. El presidente del Gobierno subió un vídeo a la red social X en la que resumió: «Hay muchas formas de vivir esta España nuestra, porque somos muy distintos y eso está bien. Lo que nos une no es pensar todos igual, lo que nos une es todo lo que hemos sido capaces de construir juntos, y que hoy forma parte nuestro día a día: el derecho a opinar lo que quieras, a estudiar tengas los recursos que tengas, a recibir atención sanitaria, a poder vivir en tu casa, a ser y amar a quien quieras, a envejecer con dignidad».

La Casa Real, por su parte, optó por la unidad: «Hoy celebramos todo aquello que compartimos y nos une como país, y reconocemos la dedicación y el servicio de quienes trabajan cada día por España».

Los líderes autonómicos se sumaron a los mensajes. Alfonso Rueda, presidente de la Xunta, escribió que se muestra «orgulloso de Galicia y de formar parte de una España plural, unida y llena de futuro», al igual que el andaluz Juanma Moreno, que también puso en valor la capacidad «de compartir, construir y seguir soñando juntos». López Miras, de Murcia, agregó que «somos un gran país y tenemos muchos motivos para sentirnos orgullosos de nuestra identidad, de nuestros valores y de todo lo que juntos hemos sido capaces de conseguir». 

«Es un gran día porque hoy celebramos la Fiesta Nacional, el Día del Pilar, el Día de la Hispanidad, el orgullo de ser hispanos y formar parte de esta gran comunidad y también es el último desfile de Sánchez, con lo cual estamos todos muy contentos y seguramente él también porque ya se le va a acabar este martirio», escribió por su parte Isabel Díaz Ayuso.

Salvador Illa, presidente catalán, publicó por su parte que «frente a quienes solo quieren una España para sí mismos, Cataluña siempre estará ahí para defender a la España plural, un país de todos y con todos».

El presidente castellanomanchego, Emiliano García Page, aseguró que «no ha habido nunca 50 años mejores en la historia de España y compartida además por todos, con problemas sin ellos, pero finalmente la España de hoy es la España con la que soñaron generaciones enteras», y dedicó la Fiesta Nacional a las ciudades autónomas. «Creo sinceramente que es una forma amable de que Ceuta y Melilla se sientan, no solo españolas, que lo son, sino que se sientan queridas por el pueblo», agregó.

La estela de Ceuta

A pesar de que no hubo tropas ceutíes —pero sí de Melilla— que desfilaron por el corazón de Madrid este lunes de asueto, la crisis en la ciudad autónoma ha sido el último de los escenarios en los que han tenido que intervenir las Fuerzas Armadas, tras la entrada masiva de más de 70.000 personas el 30 y 31 de julio pasados. La situación límite a la que se enfrentó el enclave español en el continente africano requirió la movilización del Ejército para reforzar la seguridad fronteriza, en una operación cuestionada por la tardanza con la que se desplegaron las tropas militares sobre el terreno para intentar embridar la situación. Además, a ello se suma que Amnistía Internacional ha puesto en entredicho algunas actuaciones soldados en Ceuta, con denuncias de maltrato hacia los inmigrantes que llegaron a la ciudad autónoma.

Pero el hito histórico que planea sobre este día de la Fiesta Nacional será la visita de los reyes a Ceuta y Melilla este martes y miércoles. Lo harán por primera vez desde que ocupan el trono y en un contexto marcado por las tensiones derivadas de la llegada masiva de migrantes desde Marruecos y la renovada reivindicación de cargos del reino de Mohamed VI de la soberanía sobre las dos ciudades autónomas españolas; algo que el monarca alauí obvió en su discurso del viernes en la apertura del nuevo período de sesiones en el Parlamento, en el que sí criticó «la instrumentalización», a su juicio, de la crisis ceutí avisando de que no aceptará «chantajes».

En este contexto, la visita de Felipe VI, jefe del Estado, adquiere una lectura más allá de lo protocolario y constituye un gesto de proximidad hacia los ceutíes y una reafirmación de su vínculo nacional, en un momento en el que Marruecos insiste en reclamar su soberanía sobre los dos enclaves españoles en el continente africano. Antes de su viaje, los reyes ofrecen este lunes la tradicional recepción por el 12-O a la sociedad en el Palacio Real, que da paso a los también habituales corrillos de los cargos políticos con la prensa en un momento atravesado por el impacto de la convocatoria electoral.

Un kilómetro y medio

El acto central del Día de la Fiesta Nacional de España se ha desplegado a lo largo de un itinerario de 1.540 metros de longitud, entre las 11.00 y las 14.00 horas en los distritos madrileños de Chamberí, Salamanca, Centro y Retiro. La Tribuna Real, desde la que los Reyes presenciaron la tributación de homenajes y el paso de las distintas unidades, estaba ubicada frente a la plaza Cánovas del Castillo, punto neurálgico donde también se situó el Batallón de Honores de la Guardia Real, la izada de la enseña nacional y el reconocimiento a los que dieron su vida por el país.

En cuanto al volumen de participación, la estimación oficial contempla la presencia de 4.380 integrantes de las Fuerzas Armadas, Cuerpos de Seguridad del Estado y organismos civiles (compuestos por 3.850 hombres y 530 mujeres). La columna terrestre motorizada exhibió 144 vehículos y 39 motos, y entre ellos desfilaron los nuevos VCR 8X8 Dragón, acompañados en las agrupaciones montadas por 286 caballos y cinco perros de trabajo. Por su parte, la exhibición aérea surcó el cielo madrileño con un total de 82 aeronaves, entre las que figuran 34 aviones de caza y enseñanza, 16 aparatos de transporte y 32 helicópteros.

Entre las novedades y los puntos de mayor atractivo técnico e histórico destaca el habitual salto de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo, cuyo especialista descendió portando una bandera española de 24 metros cuadrados, así como el paso de Babieca, una cabra de dos años perteneciente al Tercio Don Juan de Austria que desfiló como mascota de La Legión. Asimismo, la jornada festiva puso en valor la reciente botadura del Buque de Intervención Subacuática A-21 Poseidón de la Armada y conmemoró grandes efemérides como el centenario de la VIII Bandera Colón y el del vuelo histórico de la Escuadrilla Elcano entre Madrid y Manila.