Meloni envía 500 militares a Milán tras unos disturbios que conmocionan al país
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El Gobierno prevé aprobar este martes un decreto-ley en respuesta a la ola de violencia callejera
20 oct 2026 . Actualizado a las 11:55 h.«Delincuentes que aprovechan las manifestaciones para buscar el enfrentamiento y sembrar el caos». Así comentó en redes la presidenta del Gobierno, Giorgia Meloni, las escenas de disturbios que se produjeron en el norte de Italia durante el fin de semana, cuando jóvenes encapuchados, incluso menores de edad, rompieron escaparates, saquearon tiendas, destrozaron coches y lanzaron objetos contra la policía.
El Ejecutivo ha decidido enviar a Milán a 500 militares, que se suman a los que ya se encuentran en la capital económica de Italia. La medida formará parte de un decreto-ley que debería aprobarse este mismo martes. Fuentes del Gobierno han informado a los medios de que incluso se está estudiando la posibilidad de otorgar a los militares funciones de policía judicial, algo sin precedentes.
Indignación ciudadana
Los disturbios causaron conmoción. En los medios, en los bares y en las plazas del país transalpino no se habla de otra cosa. Marco, un profesor jubilado de origen siciliano, opina que «muchos adolescentes están mimados y son irresponsables. Mal educados por años de redes sociales, de televisión basura, de influencers y supuestos artistas que promueven estilos de vida absurdos». En un pueblo cercano a Vicenza (nordeste), un quiosquero pregunta: «Los que han montado todo ese jaleo han sido chavales de 12 y 13 años. ¿Pero dónde están los padres?». En Milán, con diferencia la ciudad más afectada, la policía detuvo a más de 200 personas, el 80 % de las cuales eran menores de 18 años.
Las tiendas de algunas conocidas marcas sufrieron daños y pillajes, en dos jornadas que los periódicos denominan el «saqueo de Milán», una clara referencia a las tres rapiñas históricas en el país: el saqueo de Roma del año 410 d. C., perpetrado por los visigodos liderados por el rey Alarico; el de 455 d. C., a manos de los vándalos; y el de 1527, llevado a cabo por las tropas alemanas de Carlos I de España.
Detrás de los destrozos no hay una dirección ni una organización política. Los jóvenes, a menudo de los barrios periféricos o de las afueras, coordinan a grandes rasgos la acción en redes, quedan en un punto concreto, y dan comienzo al saqueo. En el diario digital milanés Gli Stati Generali se puede leer: «Los adolescentes que han devastado la ciudad son la personificación del enjambre digital, por citar al filósofo Byung-chul Han». Es decir, una multitud de individuos que se coordinan entre sí durante unas pocas horas, para luego dispersarse.
En redes sociales, la determinación de Meloni parece gustar. Pero también hay escépticos; Nicola Elias, en Facebook, responde a una publicación de la presidenta: «¿Cómo es que no sois capaces de garantizar el orden público ni siquiera en una sola manifestación?». Por otra parte, el rapero Marracash, ídolo de muchos adolescentes, comentó las protestas en Instagram: «Llevaba tiempo esperando esta reacción y creo que esto no ha hecho más que empezar. Con buenas maneras no se cambian las cosas».