Francia prepara al Ejército y a unidades de élite para frenar la ola vandálica
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Los investigadores especializados en la lucha contra el terrorismo lograron detener a un sospechoso de incendiar el Ayuntamiento de Limoges
21 oct 2026 . Actualizado a las 11:57 h.La calma que reina en Francia parece frágil. Por eso, prefectos y alcaldes de grandes ciudades como París, Marsella y Lyon han decidido instaurar, por segunda noche consecutiva, toques de queda en algunos barrios ante el temor a vivir otras escenas de violencia y saqueos como las que se registraron el pasado fin de semana, aprovechando las manifestaciones multitudinarias contra el alto coste de la vida. En París, el toque de queda de once de la noche a seis de la madrugada se impuso en los barrios donde se produjeron los incidentes más graves el sábado. Además, otra orden prohíbe «toda concentración no declarada» entre las ocho de la tarde y las seis de la mañana en torno al Elíseo, la Asamblea Nacional, el Senado, la plaza Vendôme y las estaciones de trenes. Por su parte, la prefectura de policía prohibió la compra, tenencia y transporte de combustible y gas inflamable en recipientes individuales hasta el jueves inclusive, así como de artículos pirotécnicos, con el fin de prevenir posibles disturbios y actos de violencia. Una coordinación de organizaciones de estudiantes lanzaron un llamamiento para manifestarse el jueves, mientras que la nebulosa de chalecos amarillos convocó en las redes sociales una nueva jornada de movilizaciones para el sábado.
El Gobierno prepara un dispositivo de seguridad «masivo» en el que estará el Ejército. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, dijo ayer en la Asamblea que van a aumentar el número de agentes «movilizando a la BRI, el GIGN y el RAID», tres unidades especializadas de intervención, así como helicópteros, vehículos blindados y lanzadores de agua. También desplegarán «a las fuerzas de la operación Sentinelle, principalmente en tareas de seguridad estática con el fin de liberar a los policías y gendarmes para que puedan dedicarse a labores de mantenimiento del orden». Sentinelle es el dispositivo militar creado tras los atentados del 2015 en París para patrullar y vigilar lugares sensibles. Asimismo, se estudian otras medidas de seguridad, como prohibir las manifestaciones no comunicadas y, «ocasionalmente», prohibir las que sí hayan sido comunicadas si existe el riesgo de que deriven en incidentes.
Las investigaciones de la Subdirección Antiterrorista, encargada de averiguar quién está detrás del incendio que destruyó el Ayuntamiento de Limoges, han permitido la detención del principal sospechoso. Se trata de un hombre de 34 años, llamado Hodai Ciarra, conocido por su pertenencia a la ultraizquierda y que figura en el registro de fichas «S», reservado para personas consideradas como una posible amenaza para la seguridad. Según la prensa local, es «un hombre apegado a sus convicciones y decidido a defender sus causas». Es conocido por la justicia por haber sido condenado en segunda instancia por agredir a un policía, aunque el caso está ahora en el Tribunal de Casación y todavía no hay sentencia firme.
Los partidos prometen firmeza
En el plano político, los candidatos a la presidencia de los distintos partidos de derecha compiten a la hora de prometer firmeza contra la violencia. El líder de Los Republicanos, Bruno Retailleau, pide que se instaure el estado de excepción; el ex primer ministro macronista Gabriel Attal no descarta recurrir al Ejército, y el líder de la extrema derecha, Jordan Bardella, apuesta por exigir el pago de los daños a quienes los hayan causado y reducir la edad penal a los 16 años.
Sébastien Lecornu volvió a arremeter este martes contra La Francia Insumisa (LFI). Denunció que en algunos lugares se había planificado «un esquema insurreccional orquestado por grupúsculos de extrema izquierda y de la ultraizquierda». El líder de LFI, Jean-Luc Mélenchon, contraatacó afirmando que «si el primer ministro no es un mentiroso ni una persona que quiere organizar el desorden, debe probar su acusación». En este contexto de tensión, Emmanuel Macron encargó a Lecornu que reúna a partidos y sindicatos para ofrecer soluciones a las reivindicaciones sociales de los manifestantes. Marine Le Pen y Jordan Bardella anunciaron que no acudirán, a lo que el primer ministro replicó que «la seguridad de la campaña presidencial» también forma parte del orden del día.
Lecornu acusa a la izquierda de la planificación de los actos violentos
De los algo más de 2.500 arrestados en los disturbios producidos en toda Francia (95 % hombres y 70 % mayores de edad), un total de 149 ya están en prisión preventiva, según informó el ministro de Justicia, Gérald Darmanin.
En la sesión de control al Gobierno en la Asamblea Nacional, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, denunció la «planificación» y una «estrategia de insurrección conducida por grupúsculos de extrema izquierda y de ultraizquierda» en los actos vandálicos. «No podemos hacer como si el diagnóstico sobre el estado de la amenaza, la radicalidad de la amenaza, fuese una alteración clásica del orden público», recalcó, y enfatizó que la Fiscalía Nacional Antiterrorista es una órgano observador en el caso y que en la investigación participa la SDAT (Subdirección Antiterrorista), un servicio de la policía judicial especializado en terrorismo.
Lecornu acusó a la formación de izquierdas La Francia Insumisa (LFI) de no querer condenar la violencia de los últimos días y les dijo que «en lugar de elegir el campo de la República, han elegido el de la vergüenza».
Enfrentamiento
El primer ministro pidió a la portavoz de LFI, Mathilde Panot, que condenara el incendio del ayuntamiento de Limoges, pero esta le espetó que él nunca condenó los daños sufridos por los estudiantes durante las manifestaciones de los liceos, que supusieron el detonante de las actuales movilizaciones.
Además, el Gobierno anunció este martes nuevas ayudas destinadas a los, al menos, 3.000 comercios saqueados durante el último fin de semana en el país, entre ellas préstamos de hasta 50.000 euros sin intereses y el aplazamiento de las deudas tributarias. Estas medidas se unen a los dispositivos de desempleo parcial para los empleados afectados por el impacto de los disturbios, financiados por el Estado francés. Además, las compañías afectadas podrán postergar hasta en un ejercicio fiscal las cotizaciones sociales correspondientes a los próximos tres meses. Asimismo, las pequeñas empresas (menos de medio centenar empleados) que hayan sufrido daños importantes podrán percibir una de las ayudas extraordinarias.