¿Por qué se ha inundado California si no ha llovido nada?

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Evelyn Hockstein

Una combinación de factores astronómicos y oceánicos ha  provocado la mayor marea desde 1923

30 oct 2026 . Actualizado a las 08:22 h.

Calles convertidas en ríos. Tiendas inundadas. Vehículos circulando sobre el agua. Es la imagen que ofrecen desde hace días algunas ciudades del sur de California, como Newport Beach, Huntington Beach y Long Beach. El agua ha penetrado en barrios residenciales y ha obligado a cortar carreteras. Todo ello entre la sorpresa de los ciudadanos que trataban de entender lo que estaba pasando ya miraban para el cielo y estaba completamente despejado. Porque la lluvia no ha sido la responsable de esta situación. Esta inundación viene directamente del mar, que ha alcanzado niveles extraordinarios debido a una combinación poco habitual de factores astronómicos y oceánicos. En Los Ángeles se ha registrado la marea más alta desde que comenzaron las mediciones en 1923. 

El primer elemento que ha intervenido ha sido la Luna, que se encontraba en fase llena. Cada vez que el Sol, la Tierra y el satélite se alinean aumenta los efectos gravitatorios sobre las mareas. Esto provocó mareas vivas, que siempre provocan que la diferencia entre la pleamar y la bajamar sea mayor de lo habitual. Sin embargo, su influencia resulta insuficiente para explicar por sí sola una elevación tan alta del nivel del mar, de hasta 2,49 metros sobre el cero mareográfico local, la mayor en más de un siglo. De hecho, el océano llegó a situarse unos 43 centímetros por encima de la altura prevista únicamente por los factores astronómicos.

El gran responsable de este episodio histórico es El Niño. El fenómeno no solo calienta el Pacífico tropical, sino que también modifica la altura de la superficie del océano. En condiciones normales, los vientos alisios mueven el agua de este a oeste, acumulando aguas cálidas en las proximidades de Indonesia y Australia. Esto provoca que el nivel del mar en el Pacífico occidental sea más elevado que en el oriental. Sin embargo, durante El Niño los alisios se debilitan o incluso se invierten y aparecen vientos anómalos hacia el este, provocando un reajuste del desnivel oceánico y generando una perturbación marina que se conoce como onda Kelvin.

No se trata de una ola convencional como las que se ven en la playa, sino de una onda de gran escala que afecta a la estructura vertical del océano y que puede recorrer miles de kilómetros en cuestión de semanas. Cuando alcanza las costas de Ecuador y Perú, encuentra una barrera continental que permite que parte de la perturbación se propague hacia el norte y el sur siguiendo la costa americana. Al llegar a California puede elevar varias decenas de centímetros el nivel del mar y, al coincidir con la pleamar, favorecer que el océano penetre e inunde las zonas costeras más bajas. Es decir, no necesita producir olas gigantescas ni estar acompañada de una borrasca. Simplemente eleva el nivel sobre el que actúan las mareas. Una diferencia de apenas unos centímetros puede ser suficiente para que el agua supere un muro de protección y alcance las calles.

Hubo además un tercer factor. En la costa de California se está registrando una intensa ola de calor marina, con temperaturas del agua muy superiores a las habituales para esta época del año. El calentamiento provoca una expansión térmica del océano, ya que el agua ocupa más volumen cuando aumenta su temperatura. Este fenómeno también está contribuyendo a elevar temporalmente el nivel del mar, con una aportación estimada de hasta 15 centímetros.