Consejos útiles para sobrellevar las Navidades sin remordimientos y de manera saludable

La Voz

Estamos ya terminando las fiestas navideñas, una vorágine de comidas y cenas, de postres y consumo de bebidas alcohólicas. Para muchos de vosotros las fiestas son sinónimo de kilos de más. La estadística dice que en Navidad se puede engordar entre 2,5 y 4 kilos pero lo que te queremos contar en esta ocasión es que las fiestas están para disfrutarlas. Eso sí, cuidándose y sin perder los buenos hábitos que has adquirido a lo largo del año. Para evitar los remordimientos y autocastigarte con el descontrol navideño, te aportamos una serie de consejos útiles para sobrevivir de manera saludable. Y para ser feliz.

Come y bebe lo que tú decidas. Durante estos días las tentaciones de los amigos o familiares son incesantes: un dulce por aquí, una copa de cava por allá… Tienes que tener claro que el control sobre la comida es exclusivamente tuyo. También que la comida con verduras o frutas son compatibles con las fiestas. En todo caso, en estas fechas (y tras ellas) aumenta el consumo de fruta, con una pieza en el desayuno y otra por la noche y también come verduras e incluye una guarnición de hortalizas para la cena. Y acuérdate de los frutos secos y sus múltiples propiedades. Depurarás tu cuerpo.

El ejercicio físico es fundamental. Si puede ser diariamente, mejor. Hay que sacar tiempo para seguir practicando tu deporte favorito en estos días de ocio. Piensa que el sedentarismo es un hábito fácil de conseguir y difícil de erradicar. Si tu gimnasio cierra estos días, recuerda que Asturias es un paraíso repleto de montañas, de senderos y playas para salir a correr, para caminar o para realizar una ruta en bicicleta. Las Navidades no están hechas solo para comer: también puedes pasear con tu familia o realizar excursiones.

Bebe más agua. Antes, durante y después de estas fiestas navideñas es muy importante el consumo de agua. Puedes beber también vino, sidra o cava, pero el truco es intercalarla. Toma un vaso de agua entre una copa de vino, por ejemplo. La hidratación es un aspecto muy importante en estos días de excesos.

Come despacio. Mastica cada bocado sin prisa. Si comes lentamente te saciarás antes. Recuerda que cuando ingerimos un alimento y llega al estómago, éste manda una señal al cerebro para avisarle de que estamos comiendo y se activa una hormona que produce la señal de saciedad. Cuanto más lento comemos, más tiempo le damos al estómago y al cerebro para emitir estas señales.  Beber es inevitable estos días, pero puedes marcarte un límite razonable  y no cruzar esa raya. Todos brindamos en estas fiestas pero los excesos pasan factura.

Evita ayunos y dietas milagrosas. No caigas en ayunos excesivos y dietas fraudulentas que prometen una pérdida de kilos exprés. Los milagros no existen. A largo plazo, el «efecto goma elástica» es inevitable y el peso que se pierde se vuelve a adquirir de más, y a todo ello hay que unir el hambre y la ansiedad que conllevan. La compensación con ayuno no funciona: es un grave error.

Nada de sobras. Di «no» a llevarte para casa los restos de las comidas o los dulces navideños. Se trata de platos hipercalóricos que si las guardas en un túper van a ser tu comida días después: reiterarías (con alevosía) el error. En la postnavidad opta por platos con verduras, cremas o ensaladas. Di «no» a las sobras porque son una tentación que puedes pagar muy caro.  

Y finalmente sé tolerante contigo mismo. Si tus objetivos nutricionales no han sido cumplidos y has sobrepasado tus planes, no te autocastigues. Date una nueva oportunidad para aprender de los errores. Disfruta sin remordimientos y no le des más vueltas.