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OFRECIDO POR SEPEPA

Septiembre es un mes para nuevos comienzos. En esos momentos posteriores al verano, cuando las vacaciones concluyen y comienza el año escolar, muchas personas piensan en dar un giro a su vida o a su carrera profesional. Lo saben bien en los centros de formación para el empleo propios del Servicio Público de Empleo del Principado (Sepepa), que en estas semanas reciben a un aluvión de alumnos y alumnas que buscan conseguir un certificado profesional o algún otro tipo de cualificación que les permita cambiar de ocupación o mejorar en el trabajo que ya desempeñan.

El director del Centro de Referencia Nacional de Construcciones Metálicas y Fundición, Pablo Fernández, da la bienvenida a todo ese grupo de personas recién llegadas. «Vienen a los sitios adecuados. Estamos muy bien dotados de instalaciones y equipamientos, tenemos formadores buenos y experimentados y podemos ofrecer formación, seguimiento y orientación a quienes buscan un empleo. Y con la nueva importancia que damos a la formación en la empresa, que supone el 25% de la duración de cada curso, aportamos prácticas en lugares que no buscan cubrir el expediente, sino en los que realmente hay oportunidades de quedarse», explica. Su centro está en Cerdeño, dentro del polígono industrial del Espíritu Santo, en el concejo de Oviedo, y el Sepepa tiene otros tres similares en Gijón, Avilés y Langreo, que también combinan la oferta formativa y la asistencia a quienes buscan inserción laboral y, de igual manera, están en contacto estrecho con las empresas e industrias de sus comarcas.

El centro de Cerdeño destaca (y eso es lo que reconoce su carácter de referencia nacional, que tanto una garantía de calidad como un espaldarazo oficial) por la amplitud, la variedad y la excelencia de su formación para ocupaciones relacionadas con el sector del metal, uno de los tradicionales motores de la industria asturiana. Septiembre es un momento de pausa en el calendario anual de esas actividades, un momento de preparar nuevas convocatorias y preparar la llegada de su alumnado. A la espera de que en las próximas semanas comiencen los cursos de electricidad, soldadura y calderería, por los pasillos y las aulas de Cerdeño se ve ya a diario a las participantes ?hay un solo hombre entre casi 20 mujeres? en un curso para formar administrativos que da acceso a un certificado profesional de nivel 2.

Cada año se forman en las clases y talleres del centro hasta 300 personas. «Recibimos principalmente a personas que desean dar un giro a su formación previa. Pero hay otros perfiles también. Alrededor del 40% del alumnado son migrantes que no tienen una titulación específica, o al menos ninguna reconocida en España, y necesitan formarse para poder optar a trabajos que exijan alguna cualificación. Tampoco son infrecuentes jóvenes que han titulado en formación profesional y vienen para practicar», señala el director.

En una sala tranquila, Micaela Mercury, Patricia Martínez, Natalia Palma y Cecilia Fernández, todas vecinas de Oviedo y con edades comprendidas entre los 27 y los 47 años, charlan y comparan sus procedencias, sus impresiones y sus expectativas de futuro una vez que hayan completado su formación como administrativas. Comparten una conclusión: «El centro y la formación nos han sorprendido mucho para bien. Nos están aportando un conocimiento de mayor nivel del que esperábamos y el nivel de exigencia es grande. También hay muchas prácticas. Todo muy bueno para aprender».

Micaela, de 27 años, explica cómo llegó a Cerdeño: «Tengo un curro de fin de semana en la hostelería. Pero busco algo más y quiero formarme entre semana. Prefería algo más corto que una FP de dos años y que a la vez me diera nociones de algo diferente a lo que ya he hecho. Llegué aquí porque algunos amigos me pasaron enlaces a Trabajastur en internet y porque mi pareja ya ha hecho una formación en electricidad y está a punto de empezar en este centro, así que ya sabía dónde estaba. Me interesaba algo con certificado de profesionalidad para poder optar rápido a un trabajo al acabarlo y este de administrativo era el que me encajaba».

Patricia, que tiene 39 años, lleva más de 20 en la hostelería y cree llegado el momento de un cambio. «Quiero un trabajo con horario, un buen trabajo. Si puedo, opositaré. Pero antes, a no ser que me salga un trabajo, seguiré aquí para hacer otro curso de contabilidad». Ya tuvo experiencias en oficinas, pero sin una titulación oficial es difícil asentarse y adelantar en un camino profesional, así que esta vez quiere empezar por los cimientos y conseguir tanto formación como certificados para garantizarse una búsqueda exitosa de otro empleo.

Natalia, de 47 años, es uruguaya, y lleva veinte años en España, aunque en Asturias solo ha pasado los últimos seis meses. En mayo empezó un curso para conseguir un certificado de nivel 1 y ahora se ha reenganchado para conseguir el nivel 2. Probablemente continuará con más formación para conseguir el nivel 3, el máximo posible. «Trabajé en call centers, pero no tenía más formación que la básica. Ahora quiero otra cosa: refrescar conocimientos, actualizarme y estar bien preparada. El primer curso me pareció muy bueno. Aprendí mucho y ni me lo pensé cuando se dio la posibilidad de apuntarme a este», explica.

En el caso de Cecilia, de 40 años, el cambio de sector es obligado por un problema físico que le impide seguir en su trabajo en la seguridad privada. Compartió con Natalia el camino hacia el certificado de nivel 1 y quiere conseguir el nivel 3 con formación en gestión de recursos humanos. «Ya que tengo que cambiar, eso es lo que me gustaría, mi objetivo. El trabajo administrativo me gusta y quiero hacerlo con la mayor formación posible».

En Cerdeño, como en los otros centros de formación para el empleo del Sepepa, todo está preparado para ayudar a esos cambios en las vidas de quienes buscan nuevos rumbos profesionales. Septiembre es un mes para tomar decisiones, pero no es el único. En los próximos meses comenzarán otros cursos y se presentarán más oportunidades de encontrar vocaciones novedosas.