Alimerka lleva la cocina a las aulas: los niños de Asturias se convierten en mini chefs
La cadena de supermercados celebra una nueva edición de la «Escuela de Chefs», una iniciativa educativa con la que promueven hábitos saludables y consumo responsable entre el alumnado de la región
Los más pequeños de la casa están dejando, de manera temporal, a un lado los libros, los cuadernos y los lápices para colgarse el delantal y ponerse al frente de los fogones. Gracias a la Escuela de Chefs, impulsada por Alimerka, los menores se están convirtiendo en auténticos cocineros. Y mientras que preparan ricos platos aprenden la importancia de consumir productos de proximidad, fomentar hábitos de vida saludable, cuidar el medio ambiente y reducir el desperdicio alimentario.
En estos talleres, que se desarrollan como una actividad complementaria y gratuita dentro del horario escolar en los centros educativos de Asturias y la comunidad vecina de Castilla y León, los niños y las niñas aprenden a elaborar recetas sencillas para que, en el futuro, puedan cocinar por sí mismos y además de manera segura, ya que se les enseña a manejar correctamente los utensilios. Esto a su vez hace que estimulen la autoestima y su capacidad de gestión, además de desarrollar la psicomotricidad y favorecer su socialización con el entorno.
Desde este mes de octubre hasta el próximo mayo tiene lugar esta «atractiva, completa, dinámica y polivalente» iniciativa que este año llega a su undécima edición. Durante este periodo de tiempo, más de 9.000 escolares de 155 colegios de Asturias, Burgos, León, Valladolid y Zamora participarán en un total de 421 talleres, alineados con los objetivos del currículo escolar del segundo ciclo de Educación Primaria. «Siempre hacemos que coincida cuando en el colegio les están educando sobre la alimentación saludable, la importancia del reciclaje... porque así ayudamos a reforzar esos conocimientos y también esa parte teórica», destaca Cristina Llaca, una de las monitoras.
Estos talleres reflejan también los valores corporativos de la compañía asturiana de supermercados. «En Alimerka siempre ha existido un compromiso firme con potenciar y fomentar la alimentación saludable, el consumo de productos de cercanía y la incorporación de conceptos relacionados con el reciclaje y la reutilización. Todo ello forma parte de una manera de entender la alimentación como un acto responsable, comprometido con el entorno y con el cuidado del planeta. Por eso nació la idea de llevar a los colegios este proyecto pedagógico», asegura Marta Tejerina, responsable de comunicación de la empresa.
Uno de los talleres de esta semana tuvo lugar en el Colegio Lorenzo Novo Mier de Oviedo, donde el alumnado de tercero y cuarto de Primaria fue protagonista de una experiencia de aprendizaje práctica y dinámica, pensada para que los más pequeños adquieran conocimientos de una manera lúdica y divertida. «Los niños cada vez están más concienciados con la sostenibilidad y la compra de proximidad. Son también conscientes de la importancia de comprar a granel y utilizar las bolsas biodegrablades porque así se reduce la contaminación. Saben muy bien la teoría, aunque luego no la pongan en práctica», apunta Miriam, monitora del taller.
Los alumnos disfrutan de la cocina mientras descubren hábitos saludables
La actividad se organiza en tres fases, combinando de manera divertida y accesible teoría y práctica. En la primera fase, «Mi mercado, nuestro mercado», los niños descubren, de forma «participativa y pedagógica», el trabajo de los chefs, los distintos tipos de alimentos, su procedencia y cómo se distribuyen en el supermercado. Además, aprenden sobre la pirámide nutricional y el plato de Harvard. Reciben también las claves para diseñar un menú equilibrado.
Para que se familiaricen con los alimentos saludable y de proximidad, en la segunda parte del taller, «La cesta de la compra», los alumnos realizan una compra simulada a través de una aplicación que recrea el supermercado online de Alimerka. En ella deben elegir los productos que necesitan para elaborar la receta que cocinarán a continuación. «Se tienen que fijar en la procedencia, de dónde viene, del origen, en comprar a granel o envasado, y en el precio», comenta Miriam.
«Hacemos que la parte teórica sea muy práctica y muy visual para que la experiencia sea lo más real posible», resalta Marta, antes de señalar que en «La caja sorpresa», la tercera y última parte de esta actividad es cuando los niños se cuelgan el delantal y se convierten en grandes cocineros. «Esta es la parte que más les gusta», destaca Cristina, la responsable de que pongan en práctica lo aprendido con su compañera Miriam. En esta ocasión, el alumnado ha elaborado un burrito de pollo y jamón con sofrito de la huerta y crujiente de zanahoria, aderezado con salsa de yogur, mostaza, lima y miel.
«Se lo llevan después a casa para que lo prueben en casa con sus padres porque así es también una manera de implicar a la familia. Es más, muchos nos comentan que a partir de este taller empiezan a cocinar en casa con sus padres porque, por un lado, ya tienen competencias para hacerlo y, sobre todo, porque se sienten orgullosos de hacer sus propias recetas», destaca Marta.
La experiencia de disfrutar cocinando
Telva, Víctor, Leo y Nicolás son algunos de los alumnos que han disfrutado de este divertido y didáctico taller. Todos ellos están familiarizados con la cocina porque en casa ya echan una mano a sus padres a la hora de elaborar sus recetas favoritas. En el caso de Telva: la tortilla de patata. Esta pequeña, asegura, que la suya es la mejor del mundo. ¿El secreto? Entre los ingredientes se encuentran la cebolla y el picadillo, según confiesa.
Esta alumna de cuarto de Primaria no sabe si el día de mañana será una gran cocinera pero está ya concienciada con el consumo responsable. De hecho, para evitar el desperdicio alimentario aconseja «conservar los huevos a temperatura ambiente o si se guardan en la nevera, sacarlos una hora antes de cocinarlos porque sino se estropea».
Al igual que sus compañeros, Nicolás también ayuda a sus padres en la cocina. Aunque ya conocía algunos trucos, gracias a este taller ha aprendido que «para cocinar es fundamental tener las manos bien limpias y que, al comprar los ingredientes, hay que priorizar los de proximidad, prestar atención al precio y evitar los envases de plástico, eligiendo mejor los productos a granel».
Todos los niños son conscientes, además, de que los alimentos ultraprocesados solo deben consumirse de manera ocasional. «Las chuches solo hay que comerlas, muy de vez en cuando», dice Telva, a lo que Nicolás apunta que ese antojo se debe satisfacer únicamente los fines de semana. «Y en poca cantidad», manifiesta.
Un éxito de participación
Los resultados de esta iniciativa son palpables. Desde la primera edición de la Escuela de chefs hasta hoy han participado 89.918 niños y niñas de 293 colegios, habiéndose impartido un total de 3.701 talleres. Y es que se trata de una actividad muy valorada, no solo por los pequeños, sino también por la comunidad educativa, ya que para diseñarla se han tenido en cuenta objetivos de carácter didáctico recogidos en el currículo educativo del segundo nivel de Educación Primaria, convirtiéndose en una buena herramienta para que los alumnos asimilen todos estos conocimientos de una manera práctica y muy divertida.
Estos conocimientos, por supuesto, se actualizan y adaptan a la realidad actual, teniendo en cuenta las tendencias y necesidades del momento. «En esta edición de la actividad hemos ampliado el contenido teórico, incorporando información más completa sobre diversos aspectos de la alimentación. Hemos dado un mayor protagonismo a los productos ecológicos, así como a la problemática del desperdicio alimentario. Prestamos también especial atención a las intolerancias y a nuevas formas de alimentación, incluyendo productos veganos», destaca Marta. Todo ello se ha integrado con el objetivo de ofrecer «un enfoque más inclusivo y accesible para nuestro amplio y diverso público»
Como este taller permite que los niños adquieran conocimientos de manera divertida y práctica, cada vez más colegios quieran sumarse a la experiencia. «La demanda está en aumento», reconoce Marta, quien añade que buscan ampliar el número de talleres, principalmente en Castilla y León, donde la compañía de supermecados también tiene una fuerte presencia. «Queremos seguir concienciando a los niños sobre la alimentación saludable. Aunque los hábitos básicos se forman en casa, de esta manera también aprenden a alimentarse bien y a ser respetuosos con el medio ambiente», concluye orgullosa de la buena acogida de esta iniciativa.