Ghizlane y Claudia, juntas hacia el empleo
El programa PIOME, financiado por el Servicio Público de Empleo del Principado, ayuda de manera personalizada a personas con dificultades de integración en el mercado laboral a encontrarun trabajo. Una usuaria y una orientadora de la Fundación de Trabajadores de la Siderurgia Integral asumen ese reto en Avilés
La vida de Ghizlane Kibbou es más fácil desde que Claudia Sainz entró en ella. Hace seis años que llegó a Avilés desde Marruecos y aún está en pleno esfuerzo por construir su vida en Asturias. Con Claudia cerca, cualquier dificultad pierde sus aristas y se hace más llevadera. Las dos se reúnen periódicamente en la sede de la Fundación de Trabajadores de la Siderurgia Integral (FTSI) en el barrio de El Nodo, no muy lejos de la ría ni del pulso de la ciudad. Ghizlane es una las participantes en el Programa Integral de Orientación y Mejora de la Empleabilidad (PIOME), financiado por el Servicio Público de Empleo del Principado (Sepepa), y Claudia, su orientadora laboral.
El PIOME, que va camino de cumplir 10 años de funcionamiento en 2026, responde a una iniciativa del Sepepa para mejorar las posibilidades de ocupación de personas inscritas como demandantes de empleo en sus oficinas, desempleadas y con especiales dificultades de integración en el mercado de trabajo. También está abierto a personas ocupadas que, gracias a su participación en el programa, puedan mejorar su empleabilidad y, de esa manera, ser capaces de prevenir una situación de desempleo. En la convocatoria vigente, que abarca el periodo 2024-2026, el Sepepa destina casi 10,1 millones de euros a financiar acciones que encajan en el programa y están siendo ejecutadas por una docena de entidades colaboradoras como FTSI.
Ghizlane es una de las más de 15.000 personas que se beneficiarán de la orientación y las píldoras formativas (cursos cortos pero de gran impacto para mejorar la preparación para el empleo) para mejorar sus capacidades. El compromiso de FTSI es atender a casi 1.800 personas en toda la comunidad autónoma, enviadas desde 16 de las oficinas de empleo de la red del Sepepa. Su personal se desplaza desde las instalaciones de la Fundación en Avilés y Gijón para llegar a los concejos de residencia de los beneficiarios. La atención personalizada y el acompañamiento continuo son las características permanentes de todas las actuaciones de FTSI, según explica su responsable territorial en Asturias, Carmen Aguado.
A Ghizlane, que ha conocido varias maneras de hacer las cosas, este sistema le encaja mucho. Tiene un trabajo de fin de semana en un establecimiento hostelero de Avilés y también hace turnos en la empresa adjudicataria de la limpieza del Hospital San Agustín, pero sigue buscando un empleo a tiempo completo para encontrar una cierta estabilidad. Desde que llegó a España ha ido encadenando etapas como limpiadora, ayudante de cocina y cuidadora de niños o personas mayores. «Claudia siempre está para mí y siempre tiene el consejo exacto. Ya he hecho los papeles para homologar los títulos que saqué en Marruecos y el proceso está en trámite. Hice un curso de manipulación de alimentos y me anima a sacarme el carné de conducir», recuerda.
Claudia también trabaja con el marido de Ghizlane, un recién llegado que apenas suma unos meses en Asturias. Él necesita otro tipo orientación y formación para estar en condiciones de acceder a un trabajo. Le han buscado un curso de español para mejorar su capacidad de comunicarse y está aprendiendo a seleccionar ofertas de empleo adecuadas para él y a preparar un currículum atractivo para las empresas a las que acude. Con él, como con otras personas que se han instalado en Avilés procedentes de lugares lejanos, un teléfono móvil y un traductor online son los primeros pasos para construir un trato personal.
«Estamos muy contentos con Claudia. Nos ayuda mucho y ya lo creo que se lo agradecemos. Cuando me llama para que venga a verla, corro y llego aquí con muchas ganas. Sé que siempre tiene algo nuevo y bueno para mí», dice Ghizlane. «No hay ningún secreto para ganarse la confianza de otras personas. Se trata de acompañarlas y de no olvidar que, además de las laborales, tienen otras necesidades personales en sus vidas y que necesitan resolverlas para poder estar tranquilas y centradas», explica Claudia.
Ghizlane se va con prisa. Entre la formación, sus trabajos y la familia, es frecuente que sus días estén llenos de citas y obligaciones. No muy lejos del despacho del que ella se ausenta, Inés Pérez, conectada desde un ordenador portátil, sigue online, gracias al uso de un aula virtual, un curso de cuidadora para comedores escolares que complementa otra formación, ya acabada, como acompañante de autobuses escolares. Es un pildorazo para su PIOME y para el de un grupo de compañeras porque la monitora da la clase desde Gijón y las participantes la siguen desde Avilés, Pravia, Oviedo, Castrillón y San Martín del Rey Aurelio. El uso de la tecnología iguala el acceso de todas las participantes a las herramientas y los conocimientos necesarios para darles mayores oportunidades de empleo y, a la vez, evita los desplazamientos. «Me viene muy bien y el aula virtual nos gusta a todas, yo creo. Participamos de manera fluida y tenemos trato continuo con la monitora», cuenta Inés a modo de resumen de su experiencia.
Implantada en las tres comunidades autónomas con las que, por motivos derivados de la gran importancia económica del sector siderúrgico en el pasado, sus fundadores sentían mayores vínculos personales, FTSI desarrolla sus programas en la Comunidad Valenciana, el País Vasco y Asturias. «La base de lo que hacemos ha sido la misma desde el principio: un diagnóstico personalizado de cada usuario y un acompañamiento permanente para que logre un empleo. Lo que ha cambiado con el tiempo son las herramientas que usamos porque formamos a personas para el siglo XXI y ahí necesitamos la tecnología del QR, la inteligencia artificial para los currículos o los simuladores de entrevistas de trabajo. Pero no perdemos de vista que el objetivo no es tener parados que acumulan formación por acumularla, sin llegar nunca a incorporarse al mercado laboral. El objetivo es que encuentren un trabajo apropiado a sus intereses y capacidades», explica Carmen Aguado. FTSI tiene proyectos encargados por empresas privadas, fundaciones y administraciones públicas.
Ghizlane solo accede a una parte pequeña de todo eso. Pero ve a Claudia y encuentra la motivación para seguir adelante y no parar hasta alcanzar su deseado trabajo a jornada completa. Y esa es la razón final de todo el esfuerzo.