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El otoño cultural asturiano tiene una cita ineludible con el Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón. Una edición más, la alfombra roja se extiende, pero este año la organización ha decidido redibujar por completo el mapa de su programación. La gran novedad que redefine la experiencia del espectador no son las películas, sino la forma de descubrirlas: los Itinerarios Temáticos.

No se trata de nuevas secciones, sino de «viajes curados por el cine de autor», como los ha definido el propio festival. Estos itinerarios son recorridos transversales que toman películas de las distintas secciones competitivas y paralelas para agruparlas bajo un prisma conceptual. El FICX ya no solo muestra cine; ofrece una brújula para navegar las grandes narrativas de nuestro tiempo.

Esta herramienta curatorial es el antídoto contra la sensación de saturación que a veces provoca un festival de esta envergadura. Al romper la clasificación tradicional, el público puede sumergirse directamente en temas que le interpelan.

El festival ha diseñado recorridos

que van desde el lado más oscuro del género, con «thrillers históricos, políticos, rurales, pantanosos, montañosos y fantásticos» —donde el suspense reside tanto en la política de El agente secreto como en los misterios rurales del folk horror de Reedland— hasta la profunda reflexión sobre el oficio de contar historias en «literatura, poesía, teatro… ¡acción!», que recupera desde adaptaciones de Robert Walser (The Assistant) hasta ambiciosas relecturas de Shakespeare (Ariel).

El cine del FICX enfoca su cámara en las fracturas de la sociedad contemporánea. Dos itinerarios clave abordan directamente la realidad geopolítica y social con una urgencia ineludible.

En Retratos de la crisis, la cámara se sitúa en la precariedad laboral, la burocracia y la desigualdad. Aquí, la crisis no es solo económica, sino existencial: desde la crítica al mercantilismo de Made in EU hasta el drama de la pérdida del hogar en la road movie Omaha. Se complementa con La dignidad y el conflicto, un itinerario esencial que da voz a las luchas por la justicia y la memoria. La urgencia del conflicto palestino resuena en La voz de Hind como un grito de auxilio, mientras que Nuestra tierra y The Vanishing Point abordan la lucha indígena por la tierra y la rotura del silencio sobre las purgas políticas en Irán, redefiniendo el cine como una herramienta poderosa de denuncia.

La exploración del yo se articula en Las múltiples geografías de la identidad. Este recorrido celebra la diversidad y el autodescubrimiento LGTBIQA+. Destaca la tierna comedia Love Letters que trata la adopción en un modelo familiar homoparental y la audaz representación trans del folk thriller con The Serpent's Skin. Esta búsqueda se extiende a la maternidad y la parentalidad en Familias expandidas, que va más allá de los modelos relacionales tradicionales, narrando desde dramas legales por la custodia parental (Love me Tender) hasta viajes catárticos de duelo (Laguna).

El festival reserva un espacio potente para las nuevas generaciones y la audacia femenina. El umbral de la edad: Heroínas que no encajan es una celebración del liderazgo y la amistad femenina, con historias que van desde el poder inquebrantable del vínculo (Stereo Girls, Slackers) hasta heroínas que encuentran su liberación a través del arte (Ameba). El mensaje es claro: "no encajar es la clave para la autoaceptación”.

La audacia de la forma se concentra en «GEOGRAFÍA DE LA MENTE: ENSAYO FÍLMICO Y EXPERIMENTACIÓN FORMAL». Es el cine que piensa, desarma y reimagina la realidad. Aquí se encuentran desde el minimalismo desafiante de James Benning (Little Boy) hasta el cine-ensayo que utiliza el archivo personal para revisar la memoria política (Colosal).

Esta apertura a la ruptura formal culmina en «TRES VOCES DE LA VANGUARDIA GLOBAL» con los focos de esta edición: la canadiense Sophy Romvari y su cine híbrido, la cineasta asturiana Elena Duque —que opera en la frontera entre la animación y el collage— y la videoartista ganadora del Premio Turner, Laure Prouvost, cuyo trabajo utiliza el nonsense para desafiar la comunicación.

El FICX no olvida el poder terapéutico y político de la comedia. El itinerario «DISENTIR RIENDO» demuestra que el humor puede ser tierno, mordaz y radical. En este mapa, el absurdo se utiliza para reflexionar sobre las estructuras de poder, como se ve en la punzante crítica a la burocracia iraní de Divine Comedy, y en la hilarante farsa asturiana sobre el turismo, Valle blanco, gallo negro.

Además, la música es protagonista en «XIXÓN SOUND OF MUSIC», un recorrido que va desde el drama biográfico del letrista Lorenz Hart (Blue Moon) hasta la vanguardia underground de The Residents (Barking in the Dark) y los relatos radicales rodados en plano secuencia (Brother Verses Brother).

Finalmente, el itinerario «ROAD TRIPS, BOATS TRIPS, SPIRITUAL TRIPS» es la metáfora del viaje en sí mismo, la travesía física como búsqueda y sanación, con dramas de supervivencia familiar como Omaha y odiseas oníricas como Emergency Exit. Y en un emotivo gesto, el festival rinde tributo a un legado con "LES DE FRAN", un mapa de la mirada que Fran Gayo defendió, un cine que abraza la vanguardia y el archivo, regresando siempre al corazón humano y al territorio asturiano (El día que tal).

Los Itinerarios Temáticos del FICX son mucho más que una simple herramienta de clasificación; son una declaración de intenciones. Al ofrecer estas catorce rutas, Gijón invita a su público a una curaduría personalizada. Es la oportunidad perfecta para que los espectadores abandonen las secciones tradicionales, elijan su camino—ya sea por el drama social, la comedia política o la vanguardia pura— y se sumerjan en una programación que no teme expandir sus límites narrativos.

El FICX ha puesto la brújula en manos del espectador. El viaje de autor está a punto de comenzar.