El aula donde se borda la preparación para encontrar un trabajo
El Centro de FP para el Empleo Las Palmeras ofrece formación gratuita en las ocupaciones textiles más avanzadas de Asturias, con alumnado clave en oficios que van desde el vestuario de la Ópera de Oviedo hasta talleres de arreglo de ropa, además de una amplia oferta en metal, electricidad, madera, hostelería y agricultura
La formación para el empleo es una aguja que se enhebra, un collar que se ensarta. El alumnado consigue un certificado que acredita un nivel profesional, lo desarrolla con el siguiente y sigue así hasta que completa los tres peldaños que puede ascender en cada familia de ocupaciones desde los conocimientos básicos hasta los más avanzados.
En ningún lugar es más cierta esa imagen de la aguja y el collar que en el Centro de Formación Profesional para el Empleo Las Palmeras, uno de los cuatro que gestiona de manera directa el Servicio Público de Empleo del Principado (Sepepa), porque en él se programan todos los cursos que tienen que ver con el sector textil, con la artesanía, con el trabajo de la madera. A sus aulas y talleres en Gijón-Sur, con un satélite en Deva destinado a las especialidades relacionadas con la agricultura, acuden más de 140 personas al año para ejercer la creatividad de sus mentes y la habilidad de sus manos, mejorar sus cualificaciones y ampliar sus perspectivas en el mercado laboral. Es una vía hacia el empleo en la que quizá no todo el mundo piensa, a pesar de que ofrece altas probabilidades de éxito.
Una vía hacia el empleo con altas tasas de inserción
Así lo explica el director de Las Palmeras, Manuel Gutiérrez. «Lo que hacemos es capacitar a quienes acuden a nosotros para que estén en condiciones de responder a lo que demandan las empresas. No solo el nuestro, sino todos los centros del Sepepa, estamos en contacto permanente con ellas. Así conocemos de primera mano qué ocupaciones y qué habilidades son necesarias en el mercado laboral en cada momento. Por eso somos capaces de conseguir unas tasas de inserción altísimas para las personas que siguen nuestros cursos», expone.
El enfoque en los conocimientos y la orientación hacia el empleo es lo que atrae a la decena de alumnos que, una mañana de principios de noviembre, completan uno de los últimos días del curso de patronaje de artículos de confección en textil y piel al que han dedicado más de 400 horas desde el 21 de julio, en pleno verano. El cielo está muy nublado, llueve en algunos momentos y el grupo se lamenta de que por los amplios ventanales del aula-taller no entre una luz mejor para resaltar sus creaciones.
Es un pequeño contratiempo para hacer las fotos que acompañan a este reportaje. El estado de ánimo general, sin embargo, es muy bueno. «Es el segundo curso que hago aquí ya. Sigo porque me interesa este certificado profesional y porque la formación es buenísima, mejor que las de otros centros que he conocido. Se diferencia por la calidad de las instalaciones, la variedad de las herramientas que tenemos a nuestra disposición y por todo lo que nos aporta nuestra profesora formadora. Es imposible no aprender muchísimo», resume Mensa González en un corro alrededor de una de las mesas de trabajo.
Sus compañeros -dos chicos, media docena de chicas- asienten. No es la única que tiene a sus espaldas otras titulaciones del textil y que se ha reenganchado por puro interés. Todos han tenido compañeros que recibieron ofertas laborales antes incluso de acabar su formación y que han encontrado distintos destinos dentro del sector textil: atelieres de diseño, la elaboración del vestuario de la temporada de ópera de Oviedo, modistas en locales de corte y confección, tiendas de arreglos de ropa. Para todo están preparados, como constatan con satisfacción las dos personas más jóvenes del grupo, David del Amo y Carla Vizcaíno, que renunciaron a casi todas sus vacaciones de verano por este curso. Compaginan su asistencia a Las Palmeras con las clases en un instituto de Gijón donde también se forman en el sector textil. Son ellos quienes más aprecian el enfoque práctico que complementa los conocimientos teóricos que adquieren en las aulas. «De aquí nos vamos a ir con suficientes conocimientos como para ser autónomos y eficientes en cualquier trabajo del sector», aseguran.
Aprender trabajando: el método que marca la diferencia
La fuente de esos conocimientos sobre el oficio y de los consejos prácticos sobre la vida real en una empresa del sector es Charo Carbajal, la profesora formadora. Lleva toda la vida ligada al sector de la confección y casi 30 años ayudando a otras personas a adquirir la destreza para trabajar en él. Ha sido trabajadora por cuenta ajena, ha hecho arreglos y ha puesto en marcha una pequeña empresa propia. Lo que intenta es transmitir a sus alumnos toda esa experiencia. «Este es un momento de relevo generacional y las empresas están demandando nuevos trabajadores para reemplazar a quienes se jubilan. Hay puestos por cubrir. Lo que aquí hacemos es aprender trabajando para estar preparados cuando llegue ese momento. Los alumnos deben ser muy conscientes de que en un taller de confección se trabaja en equipo. Si alguien se atasca, paraliza todo. Así que hay que estar bien preparado para hacer las cosas bien y con rapidez. Vamos muy a lo real y a lo práctico», cuenta sobre su método mientras supervisa el avance de un vestido que Carla se prueba mientras sus compañeros toman nota de los ajustes que necesita.
Todo el taller, dos grandes aulas con amplios ventanales y luz natural, está lleno de máquinas, planchas, reglas, agujas, utensilios. Todo tipo de prendas de vestir elaboradas por los alumnos se mezclan en un despliegue de vestidos, chaquetas y corbatas. Son aulas para amantes de la moda. La alta costura hace soñar a los más jóvenes y atrae a Gijón a alumnos de toda la comunidad autónoma. En uno de los cursos más recientes, una alumna se desplazaba todos los días desde Navia: 200 kilómetros, ida y vuelta, con el objetivo de formarse, de perseguir una meta.
Las Palmeras tiene otros grandes espacios dedicados a la madera, la cocina, el sector o la electricidad. Maquinaria moderna, software actualizado, materiales avanzados y formadores con muchos conocimientos que transmitir son los ingredientes de su receta. Como los otros tres centros formadores del Sepepa, situados en Oviedo, Avilés y Langreo, es completamente gratuito para los alumnos. Proporciona todos los equipos que necesitan. «Yo diría que es nuestra gran ventaja frente al sector privado de la formación. No tenemos coste en ningún caso para el alumno. Tenemos presupuesto para equipar nuestros talleres con maquinaria y materiales punteros. Y en el equipo de formadores creo que los cuatro centros, el nuestro y los otros tres, tenemos un tesoro. Son personas comprometidas, implicadas más allá de lo que pueden enseñar sobre sus ocupaciones, que es mucho», dice Manuel Gutiérrez.
La formación para el empleo no sigue el calendario académico de los centros educativos. No hace un alto ni en la época navideña ni en verano. La programación de Las Palmeras para los próximos meses incluye cursos de mucha profundidad. Los de diseño de calderería y estructuras metálicas y confección de vestuario a medida en textil y piel abarcan 660 horas de aprendizaje. Cualquier persona interesada puede informarse sobre ellos. El calendario contempla fechas de inicio escalonadas hasta el 20 de abril de 2026 y de finalización hasta septiembre del próximo año.