Velázquez y Villa Abogados: más de tres décadas defendiendo los derechos de los trabajadores ante la Seguridad Social
María Teresa Menéndez Villa, directora de Velázquez y Villa Abogados, analiza el funcionamiento de las prestaciones de la Seguridad Social, el desconocimiento que existe sobre estos derechos y los retos de quienes deben demostrar jurídicamente su incapacidad
Las prestaciones por incapacidad, las bajas laborales o las pensiones derivadas de enfermedad forman parte de un sistema complejo que muchas veces resulta difícil de entender para los ciudadanos. Con el objetivo de acercar este ámbito jurídico a la sociedad, La Voz de Asturias inicia una nueva sección en colaboración con Velázquez & Villa Abogados, despacho especializado en Derecho Laboral y Seguridad Social.
Fundado hace más de treinta años, el despacho ha centrado su actividad en la defensa de trabajadores que necesitan hacer valer sus derechos ante la Administración, especialmente en procedimientos relacionados con incapacidades laborales y prestaciones derivadas de problemas de salud. Al frente del proyecto se encuentra María Teresa Menéndez Villa, que recientemente ha sido reconocida con el Premio Carlos III a la excelencia en el liderazgo, un galardón que recibirá el próximo 25 de abril en Madrid.
En esta primera entrega conversamos con ella sobre el origen del despacho, su especialización y algunos de los principales desafíos que rodean hoy a las prestaciones de la Seguridad Social.
P: ¿Cómo nace Velázquez y Villa Abogados y con qué propósito?
R: Velázquez y Villa Abogados nace hace más de treinta años con un objetivo muy claro: ayudar a las personas desde el ejercicio de la abogacía. Quienes tenemos vocación por esta profesión sentimos que nuestro trabajo consiste precisamente en aportar soluciones a los problemas de la sociedad.
En los inicios trabajábamos en distintos ámbitos del Derecho. Era lo habitual cuando empezabas un despacho: civil, administrativo, laboral e incluso algunos asuntos penales menores. Con el tiempo fuimos orientando nuestra actividad hacia el Derecho Laboral y de la Seguridad Social, que es hoy nuestra especialidad.
Actualmente nos centramos en reclamaciones relacionadas con prestaciones económicas y asistenciales derivadas, en la mayoría de los casos, de problemas de salud que afectan a la capacidad de trabajar.
P: ¿Qué le llevó a especializarse en Derecho Laboral y Seguridad Social?
R: Tiene mucho que ver con mi formación. Antes de estudiar Derecho cursé la carrera que hoy se conoce como Relaciones Laborales, que habilita para ejercer como graduado social. Es una disciplina jurídica centrada precisamente en el Derecho Laboral y de la Seguridad Social.
Después decidí ampliar esa formación estudiando Derecho para tener una visión más global del sistema jurídico, pero ese primer contacto con el ámbito laboral marcó mucho mi trayectoria.
También influyó mi entorno familiar. Mi padre trabajaba en la Mutualidad de la Minería del Carbón y, en su tiempo libre, ayudaba a muchas personas a resolver dudas sobre este tipo de derechos. Crecí viendo cómo lo hacía, y eso también tuvo peso en la decisión de dedicarme a esta especialidad.
P: No hay muchos despachos centrados exclusivamente en este ámbito. ¿Cuál diría que es su principal diferencia?
R: La clave está en la especialización, que solo se consigue con conocimiento profundo de la materia y con volumen de casos.
Es algo parecido a lo que ocurre en la medicina. Los médicos se especializan porque tratan muchos casos de una misma patología. Si solo vieran dos pacientes al año, sería imposible desarrollar esa especialización.
En nuestro caso sucede lo mismo. Trabajamos con un volumen muy importante de procedimientos relacionados con incapacidad laboral y prestaciones de la Seguridad Social. Eso nos permite profundizar cada vez más en la materia y mejorar continuamente nuestro método de trabajo para ofrecer un servicio cada vez más riguroso.
P: El próximo 25 de abril recibirá en Madrid el Premio Carlos III a la Excelencia y Liderazgo Empresarial. ¿Qué supone este reconocimiento y qué valores cree que han marcado su trayectoria?
R: Es un reconocimiento muy importante para mi, sobre todo porque pone en valor una trayectoria profesional de muchos años y una forma concreta de entender la abogacía.
Se trata de unos premios concedidos por la Asociación Europea de Economía y Competitividad que reconocen la excelencia profesional, la innovación y el impacto en el ámbito empresarial y social. En nuestro caso, han destacado precisamente esa combinación entre la experiencia de la abogacía tradicional y una visión más moderna y multidisciplinar, adaptada a los retos actuales.
Creo que, en mi caso, los valores fundamentales han sido la honestidad en el ejercicio de la profesión, la constancia y el compromiso con las personas. Nuestro trabajo no es solo técnico, tiene una dimensión humana muy importante, porque tratamos con personas que atraviesan situaciones difíciles.
También se ha valorado mucho la apuesta por la innovación dentro del despacho, el desarrollo de un método de trabajo propio y la profesionalización del servicio, así como el liderazgo femenino en un sector que históricamente ha estado muy masculinizado.
P: Como comentas, el galardón también pone el foco en la innovación y el liderazgo femenino. ¿Cómo se traslada eso al día a día del despacho?
R: Para nosotros la innovación no es algo puntual, sino una forma de trabajar. Hemos desarrollado sistemas y procesos que nos permiten mantener estándares de calidad muy altos, independientemente del volumen de casos.
Intentamos que el despacho funcione con una estructura organizada, con criterios claros y con un método que garantice el rigor jurídico en cada procedimiento. Eso es especialmente importante en un ámbito tan técnico como el de las incapacidades laborales.
En cuanto al liderazgo femenino, es cierto que el ámbito jurídico es un sector muy antiguo y tradicionalmente muy masculinizado, sobre todo en los niveles de dirección. Aunque hoy hay muchas mujeres ejerciendo la profesión, el acceso a puestos de liderazgo sigue siendo más complejo.
Existe todavía el llamado «techo de cristal». A veces viene impuesto por la propia estructura social y otras por los roles que históricamente se han atribuido a las mujeres. En mi caso ha supuesto afrontar muchos retos, pero también ha sido un proceso de aprendizaje constante.
Por eso creo que es importante visibilizar referentes y demostrar que es posible liderar proyectos sólidos, innovar dentro del sector y generar un impacto real en la sociedad.
P: ¿Existe un desconocimiento generalizado sobre las prestaciones de la Seguridad Social cuando una persona enferma?
R: Sí, hay muchísimo desconocimiento. Es normal, porque se trata de un sistema complejo en el que se mezclan cuestiones médicas y jurídicas.
Por un lado están las prestaciones asistenciales y por otro las económicas. Además, todo está vinculado a la relación laboral de la persona y a su situación de salud. Para el ciudadano resulta difícil entender cómo se relacionan todos esos factores.
Muchas veces se piensa que una prestación se concede simplemente por tener una enfermedad, pero no es así. La concesión de una incapacidad depende de los criterios jurídicos que regulan estas prestaciones.
P: Muchas personas creen que una incapacidad depende exclusivamente del criterio médico. Sin embargo, los criterios jurídicos son determinantes. ¿Por qué?
R: Porque el sistema funciona dentro de un Estado de Derecho. La enfermedad es el punto de partida, pero después hay que analizar si esa patología cumple determinados requisitos jurídicos.
Se valora, por ejemplo, la cronicidad de la enfermedad, su repercusión funcional y cómo afecta a la profesión habitual del trabajador. También se analizan los distintos grados de incapacidad: si la limitación impide ejercer la profesión habitual o cualquier actividad laboral.
Es decir, no basta con acreditar una enfermedad. Hay que demostrar jurídicamente cómo afecta al desempeño del trabajo.
P: A menudo se habla de fraude o abusos en las prestaciones. ¿Es un problema tan extendido como se cree?
R: No, en absoluto. Los intentos de fraude existen, pero son una minoría. Las estadísticas muestran que el porcentaje es muy bajo.
Sin embargo, cuando aparecen estos casos reciben mucha atención mediática, lo que genera la percepción de que es algo habitual. Eso termina perjudicando a muchas personas que realmente están enfermas y necesitan estas prestaciones.
La mayoría de nuestros clientes son personas que llevan años trabajando y que, debido a una enfermedad, ya no pueden continuar con su profesión.
P: ¿Ha cambiado el perfil de las personas que acuden al despacho?
R: Lo que sí observamos es una evolución en las patologías. El grupo más frecuente sigue siendo el relacionado con el sistema musculoesquelético: problemas de columna, articulaciones o musculatura.
A partir de cierta edad todos tenemos cambios degenerativos, pero influyen factores como el tipo de trabajo, la genética o las condiciones en las que se desarrolla la actividad laboral.
También han aumentado las patologías de carácter psíquico. No es que antes no existieran, pero se les prestaba menos atención porque son enfermedades invisibles.
P: ¿Cree que falta divulgación sobre estos derechos?
R: Sin duda. Existe muy poca información accesible para la ciudadanía sobre cómo funcionan estas prestaciones.
Paradójicamente, todos sabemos cómo funciona un divorcio o qué pasos hay que seguir para determinados trámites legales porque se ha hablado mucho de ello. Sin embargo, enfermar nos puede ocurrir a cualquiera y, aun así, la mayoría de las personas desconocen cómo funciona el sistema de protección social.
Por eso es tan importante divulgar esta información y explicar de forma clara cuáles son los derechos y cómo se pueden ejercer.
Velázquez y Villa Abogados también impulsa la Fundación Ampararte, una entidad con la que promueven la divulgación sobre derechos sociales y ofrecen orientación a personas que atraviesan situaciones de enfermedad o vulnerabilidad.
Con esta filosofía de trabajo, el despacho inicia junto a La Voz de Asturias una serie de artículos divulgativos para explicar de forma clara cómo funcionan las incapacidades laborales y las prestaciones de la Seguridad Social.