El cambio en los cuidados que impulsa Asturias: más autonomía y atención personalizada para los mayores
El proyecto CECOEC, impulsado por Derechos Sociales y las cámaras de comercio, promueve la atención centrada en la persona, la formación de profesionales y la innovación tecnológica en un sector que afronta una demanda creciente
Asturias se enfrenta al reto de atender a una población cada vez más envejecida y de hacerlo sin que cumplir años suponga perder autonomía ni capacidad de decisión. La forma de cuidar a las personas mayores, tanto en sus propios domicilios como en las residencias, es uno de los ámbitos en los que la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar quiere impulsar un cambio de modelo. Para ello, puso en marcha en 2023 el Centro de Competencia para la Economía del Cuidado de Larga Duración y el Envejecimiento Activo (CECOEC), un proyecto que combina formación, asesoramiento, divulgación e innovación para mejorar la atención y preparar al sector ante las necesidades futuras.
«Lo que se busca con CECOEC es que Asturias pueda proporcionar los mejores cuidados a la población que cada vez está más envejecida», explica José Antonio Garmón, director general de Innovación y Cambio Social. El objetivo es que los servicios de apoyo tengan en cuenta no solo las necesidades asistenciales, sino también los deseos y las preferencias de cada persona. «Se pretende que ese servicio, ya sea en el hogar o en una residencia, sea el mejor posible, el más digno posible y el que más tenga en cuenta los deseos de la persona que es atendida», señala.
La iniciativa nació al calor de los fondos europeos Next Generation destinados a la recuperación tras la pandemia y a la transformación de distintos ámbitos de las políticas públicas. En Asturias, el Principado canalizó parte de esos recursos hacia proyectos de innovación social, con CECOEC como una de las apuestas de esa línea de trabajo. Desde su puesta en marcha, el centro ha recibido algo más de cuatro millones de euros de financiación pública, según la documentación del proyecto, procedentes inicialmente de fondos europeos y posteriormente también de recursos propios del Principado.
El programa se desarrolla mediante la colaboración de la Consejería de Derechos Sociales y las cámaras de comercio de Oviedo, Gijón y Avilés, que ejecutan buena parte de las actividades. Su labor incluye encuentros profesionales, jornadas divulgativas, talleres, formación y actuaciones dirigidas a empresas y entidades que trabajan en el ámbito de los cuidados. También contempla el apoyo a soluciones tecnológicas que puedan facilitar la atención y el trabajo de los profesionales.
De organizar la vida en una residencia a respetar las decisiones de cada persona
Uno de los ejes del proyecto es extender la atención centrada en la persona, vinculada a la Estrategia Cuidas del Principado. La idea es que las personas mayores con capacidad para decidir tengan un margen lo más amplio posible para organizar su vida cotidiana, también cuando necesitan apoyos o viven en un centro residencial. Garmón resume el cambio con un ejemplo sencillo: pasar de que una residencia determine a qué hora se levanta una persona, desayuna o realiza sus actividades a que pueda decidir cuándo quiere hacer esas cosas, dentro de sus posibilidades y necesidades asistenciales. «Lo que se busca es que las personas mayores no sean tratadas como niños, sino como personas adultas que tienen capacidad de decisión», afirma.
El cambio afecta también a la atención domiciliaria. La estabilidad de los profesionales que acuden a las casas puede contribuir a generar confianza y facilitar la relación entre la persona atendida y quien la ayuda. El director general pone como ejemplo el caso de una mujer de 74 años que necesita apoyo: en lugar de recibir cada día a una trabajadora diferente, lo deseable sería que acudiera preferentemente la misma persona, que ya conoce sus rutinas y necesidades. «Son cuestiones que pueden parecer muy básicas, pero que en realidad ayudan mucho», sostiene. Para Garmón, este tipo de medidas resulta relevante en un sector en el que los trabajadores pueden tener que desplazarse entre distintos domicilios a lo largo de la jornada y en el que todavía existen problemas de formación y condiciones laborales que deben abordarse.
CECOEC pretende contribuir a extender esa filosofía entre las empresas y entidades que prestan servicios de cuidados, tanto en el ámbito residencial como en el domiciliario. No sustituye al conjunto de las políticas públicas dirigidas a las personas dependientes, sino que funciona como una herramienta para difundir nuevos modelos de atención, formar a los profesionales y promover su aplicación.
Tecnología para facilitar los cuidados y la autonomía
La innovación tecnológica constituye otra de las líneas de actuación. El proyecto ha impulsado ayudas y programas dirigidos a empresas para desarrollar o mejorar soluciones digitales aplicadas a los cuidados. La finalidad no es sustituir la atención personal, sino proporcionar herramientas que faciliten el trabajo y permitan responder mejor a las necesidades de las personas. Entre los ejemplos citados por Garmón figuran dispositivos de geolocalización que permiten a los familiares conocer la ubicación de una persona mayor y recibir avisos si sale de un perímetro previamente establecido. Estas herramientas pueden aportar tranquilidad a las familias cuando una persona tiene dificultades para orientarse y necesita mantener cierto grado de autonomía.
También menciona bastones con funciones de geolocalización y sistemas que proyectan referencias en el suelo para ayudar a caminar, así como aplicaciones desarrolladas en Asturias para orientar ejercicios de rehabilitación y herramientas basadas en realidad virtual para determinados apoyos sensoriales. Son ejemplos de las posibilidades que ofrece la innovación sociosanitaria. El reto, en cualquier caso, es que la tecnología contribuya a mejorar la atención sin perder de vista que los cuidados requieren una relación humana y personalizada.
La demanda de profesionales es otro de los desafíos. A medida que aumente el número de personas mayores que necesitan ayuda, también crecerá la necesidad de trabajadores preparados para atenderlas. «En aquellas labores que son muy personalizadas y difíciles de realizar mediante la digitalización o el apoyo robótico, como pueda ser la atención a los cuidados, hace falta mucha más mano de obra», apunta Garmón. A su juicio, además de incrementar la formación, es necesario mejorar las condiciones de un sector en el que los trabajadores pueden afrontar jornadas fragmentadas, desplazamientos continuos y remuneraciones limitadas. La profesionalización es, por tanto, una de las metas que el Principado quiere impulsar con la colaboración de las cámaras de comercio y las empresas.
Aprovechar la experiencia de las personas mayores
El envejecimiento activo es otro de los ámbitos que aborda el proyecto. Para Garmón, este concepto va mucho más allá de la práctica deportiva: también consiste en mantener la participación social, aprovechar los conocimientos acumulados durante la vida y facilitar que las personas mayores sigan contribuyendo a su entorno cuando lo deseen. «Estamos perdiendo un caudal enorme de experiencia», advierte. Como ejemplo, plantea la posibilidad de que docentes jubilados ayuden a estudiantes más jóvenes o que antiguos directivos y profesionales pongan sus conocimientos al servicio de otras personas o emprendan nuevos proyectos. También señala el voluntariado como una vía para seguir participando en la sociedad.
En esa línea se enmarca el Observatorio Asturiano del Envejecimiento y la Economía Plateada, previsto entre las actuaciones del proyecto. Su objetivo es analizar las situaciones y necesidades de las personas mayores y explorar formas de apoyarlas, incluido el aprovechamiento del llamado talento sénior. La iniciativa conecta el envejecimiento con cuestiones como la autonomía, la participación social y las oportunidades económicas vinculadas a las necesidades de una población de más edad.
Un proyecto sin fecha de caducidad, pero pendiente de evaluar sus resultados
La Consejería de Derechos Sociales quiere dar continuidad a CECOEC, aunque el alcance de las próximas actuaciones dependerá de la evaluación del trabajo realizado y de las propuestas que presenten las cámaras de comercio. La financiación disponible se ha reducido respecto a las primeras fases, que contaron con fondos europeos. «La idea de esta consejería es sostenerlo», afirma Garmón, que precisa que en 2026 el proyecto cuenta con 200.000 euros de fondos propios del Principado. Para 2027 existe el planteamiento de mantener la colaboración con las cámaras, pero será necesario analizar las actividades de este año y valorar una nueva propuesta que resulte útil para la Administración.
El director general asegura que la intención es seguir avanzando en la atención centrada en la persona, los cuidados de larga duración y la mejora de la situación de quienes necesitan apoyos. El objetivo de fondo es que el aumento de la esperanza de vida vaya acompañado de mejores condiciones de autonomía. «El problema no es cuánto tiempo vives, sino cuánto tiempo vives y en qué condiciones», resume Garmón. El CECOEC pretende contribuir a ese cambio, tanto para quienes puedan seguir viviendo en sus hogares con los apoyos necesarios como para quienes precisen atención residencial.