Saqueadores de moqueta


Éramos todos tan ricos, iba tan bien el país, nuestros señoritos eran tan admirados y respetados que nunca llegamos a pensar que ocurriría lo que nos ocurrió. Hubo un tiempo en que las atenciones se traducían en tres coches de lujo, y los informes negativos de los inspectores del Banco de España se iban a la papelera porque nadie podía poner trabas a una locura colectiva, ni privarnos de que nuestra economía jugara en la Champions. Y sin embargo, el país se nos vino abajo.

Estos días estamos viendo cómo y por qué llegamos hasta aquí. Por qué cerraron decenas de miles de empresas, por qué hubo millones de desahucios, millones de parados y por qué la ruina llegó a los hogares españoles. Y, entre lo que vemos y oímos de las tarjetas black, a Francisco Correa, o a los inspectores del Banco de España sobre la viabilidad de Bankia, nos queda la idea clara de que tuvimos nuestras vidas en manos de desalmados, piratas, maleantes, sinvergüenzas y saqueadores.

Pero no son quienes se sientan en los banquillos de la Audiencia Nacional, ni quienes rigen los destinos bancarios los principales responsables. Faltan los primeros actores. El gran líder del mundo mundial al que colocó en el foco el pirata bueno de la Gürtel; el ex gobernador del Banco de España: o los responsables de las empresas que pagaban las comisiones para beneficiarse, mientras se hinchaban a angulas. Faltan los artífices principales de este descalabro colectivo que los ciudadanos tampoco supimos atajar. Porque pusimos el país en manos de rateros y saqueadores. Nosotros solos. E hicieron su trabajo.

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