Asturias, esa realidad alejada


En un artículo aparecido en La Voz de Asturias del día 18 de julio de 2017, titulado «La pasión lectora mantiene su fe en el mundo novelístico de Jane Austen» firmado por X. F. Redacción, se habla de una manera inteligente del bicentenario de la muerte de la autora británica Jane Austen, fallecida el día 18 de julio de 1817, hace dos siglos, como una escritora a la que se le sigue leyendo y homenajeando. Como se nos señala en el artículo, en Inglaterra las celebraciones comenzaron hace meses, algo que ha demostrado la fe lectora que posee un público que no la abandona. Se habla de los festejos ingleses como testimonio visible de la admiración popular a esta escritora, lleno de exposiciones en las bibliotecas británicas, de excursiones de lectores vestidos de época hacia los lugares por lo que pasó la autora, y hasta se explica en este documentado artículo las discusiones sobre la inclusión de su rostro en un billete de diez libras esterlinas. Es decir se habla con rigor y certeza de los acontecimientos que lectores agradecidos a su obra hacen a una de las novelistas inglesas que ha utilizado su idioma de una manera irrepetible, y con el que emplea la ironía sobre el mundo, sus seres y sus cosas de una forma excelsa.

Todo muy bien hasta ahí. Pero el autor o autora del artículo se ha olvidado de decir que en Asturias, en Castropol y en ese mismo día 18 de julio del año en curso, en la Casa de Cultura del lugar, organizado por la Editorial dÉpoca de Oviedo, juntamente con la Biblioteca, la Casa de la Cultura de Castropol y de Candás, y otras instituciones de la zona han ofrecido un acto de homenaje a la autora inglesa, nada desmerecedor de cualquiera de los acontecidos en tierras inglesa. Conferencias, lectura de textos de sus obras, cartas, bailes difíciles y del momento de referencia, trajes masculinos y femeninos históricos, todos asuntos que exigen investigación, ensayo y mucho trabajo. La Editorial dÉpoca hizo treinta regalos que fueron sorteados entre más de cien asistentes, y al final en la Casa de la Cultura de Castropol, en donde deben de estar orgullosos de su Salón de Actos, se sirvieron unos refrescos.

Mi duelo es debido a que en Asturias se habla siempre de una realidad alejada en donde nunca estaremos, ya que no se la considera como un verdadero ente, al menos cultural. Si, aquí, de todo tienen la culpa los demás. En la economía, la industria, la educación, la sanidad, el transporte, etc. los demás, Madrid y Bruselas, sobre todo, tienen toda la culpa. Además, lo que se hace fuera es mejor que lo que tenemos en el Principado, aunque aquí, en este caso, se encuentre la Editorial dÉpoca, una de las dos o tres mejores editoriales del libro de papel en España que ha publicado a Jane Austen de una manera brillante, y a expertos actores, traductores y críticos en la obra de la autora señalada.

En Asturias estamos en una realidad ajena a nosotros mismos. Asturias no siente a los asturianos como seres contemporáneos, cultos y brillantes en sus profesiones. Todo se empapa de nieblas que bajan hasta los caminos más abiertos para nublarnos una vida que ya querrían en otros lugares, pero que aquí no interesa, ya que está muy cerca de nosotros.  Por eso, para que nuestra visión de las cosas sea buena, culta y atractiva tiene que estar alejada, al menos hasta la altura geográfica de Inglaterra.

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