Hachazo a los pensionistas

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Tras la esquilmación de los asalariados, llega, imparable, la de los pensionistas. Al parecer, el sistema solo puede funcionar creando trabajos precarios y depauperando a los mayores. El Gobierno se inventó eso de aumentar las pensiones el 0,25 %, una argucia, hay que reconocer que retorcida pero eficaz, para poder decir que las pensiones subían. En realidad, esa miseria quedaba de sobra compensada por el pago de los medicamentos y otros incrementos impositivos. Es decir, que en realidad, bajaban. Ahora que la inflación ha repuntado el truco ha quedado al descubierto. El FMI, esa institución que han presidido Strauss-Kahn o Rodrigo Rato y que ahora comanda Christine Lagarde, los tres con serios problemas con la Justicia, nos advierte de que no deben franquear esa barrera del 0,25 % para que sean sostenibles y aboga por alargar la vida laboral y contratar planes privados. Si todo sigue igual, como pretende el FMI, la pensión media subiría menos de tres euros al año hasta el 2022, una pérdida de poder adquisitivo del 7 % en cinco años. Paralelamente, la hucha de las pensiones sigue vaciándose a un ritmo alarmante. Los que dicen saber de esto, muchos de los cuales trabajan casualmente en entidades que venden planes privados y cuyos directivos están blindados con millonarias compensaciones cuando se retiran, arguyen que el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento imponen recortes drásticos. Nos meten el miedo en el cuerpo para convencernos de que el retroceso del Estado de bienestar en todos los frentes es imprescindible e irreversible. Para mí, debo de ser torpe, antiguo e izquierdoso, es, fundamentalmente, una cuestión de prioridades, es decir de política, de ideología.

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