Senado: «Ir pa na es tontería»


Cuando el escribidor se pone a teclear no sabe si el tal Puigdemont del que tanto se habla acudirá o no acudirá al Senado a defender las alegaciones de la Generalitat contra el 155. ¿Y sabéis lo que os digo? Que si no vuelve a la legalidad y acepta el orden constitucional, al escribidor le importa un pimiento que acuda, que no acuda o que se quede a medio camino. Ya está bien de esperar su noticia, que los cronistas tratamos como si fuese el santo advenimiento, y Dios me perdone. Ya está bien de que jueguen con nosotros y que dediquemos esfuerzos de análisis a tomaduras de pelo como la del portavoz del Gobierno catalán, señor Turull: después de que el Senado da a Puigdemont todas las facilidades para que comparezca cuando quiera o pueda, jueves o viernes, el tal Turull argumenta que «el Senado está jugando con las fechas, como si quisiera que Puigdemont no vaya». Eso dijo el tipo en otra de las manipulaciones que ya rozan lo burdo de tanto ser repetidas: echar la culpa de todo, incluso de las indecisiones del president, a las instituciones del Estado.

Pero estaba en que me importa un pimiento que comparezca o se quede a medio camino. Total, ¿qué podemos esperar de su comparecencia? ¿Un vehemente discurso sobre la represión del Estado, el pisoteo de los derechos de Cataluña, el asalto a la democracia o la confesión formal de que ha visto a Francisco Franco tras los visillos del palacio de la Moncloa o entrando de puntillas a la sede del PP? Algo así tendrá que decir, si es coherente con sus últimas intervenciones públicas. Es lo menos que puede confesar, para que los medios internacionales le empiecen a creer: le tienen que creer, porque lo ha dicho en una de las sedes de la soberanía nacional, donde no se puede mentir.

Pues el escribidor replica: para hacer propaganda del separatismo, para contribuir al desprestigio de la democracia española, para crear todavía más inseguridad de futuro, para hacer todavía más daño a este país y encima quedar como un héroe, mejor que no comparezca. Además, todo lo que diga Rajoy en el debate que mantengan ambos será presentado después como la voz de caverna, del fascismo español, o del nuevo autoritarismo nacional. Pablo Iglesias volverá a repetir que Rajoy llevó a Puigdemont al Senado para humillarlo, que la mayoría parlamentaria sigue sin mostrar ninguna voluntad de diálogo y todas esas cosas que el líder podemista repite cada día con tanto frenesí.

Ante las dudas del molt honorable president y las de este escribidor, parece recomendable la filosofía de José Mota: «Si hay que ir se va, pero ir pa na es tontería». Así que, si Puigdemont viene, será para algo, pero nunca para nada bueno para el interés nacional.

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