Lecciones


Los judíos tiene que ganar menos que otras personas porque son más débiles, más pequeños, menos inteligentes. Hay un estereotipo que dice que son tan inteligentes como cualquiera y debemos destruirlo, porque no es verdad. No sé si deberían tener derecho a votar porque tienen menos conocimiento de la política que otros. ¿Sabe usted cuántos judíos hay ahora mismo entre los mejores jugadores de ajedrez? Ninguno. Ellos tienen la culpa de nuestra crisis demográfica. Todas estas ideas fueron lanzadas por un eurodiputado. Basta cambiar la palabra «judíos» por «mujeres». Quizás a algunos las frases les suenen mejor así, pero apestan igual. Son todas del polaco Janusz Korwin-Mikke. La pajarita que luce no endulza el veneno que sale de su garganta. Korwin-Mikke sostiene también que Hitler no estaba al tanto del Holocausto. Pasaba por allí. «Muéstreme una sola frase que pruebe que sabía acerca del exterminio de judíos. De tener que ser juzgado hoy, sería exonerado. Hitler merecería ser colgado, pero no por esto», dijo el político. La ultraderecha xenófoba ocupa escaños en más de media Europa, empezando por su corazón. Y cada vez se expresa con menos complejos sobre las mujeres, los inmigrantes, los pobres, los otros. España, con todas sus imperfecciones, no contribuye a esta fiesta con ningún parlamentario. Pero en los últimos tiempos está de moda pegarle las peores etiquetas. Y lo hacen ciudadanos variopintos. Señores que forman parte de un Estado en el que se ha impuesto el brexit, habitantes de un país que ha llevado a Trump a la Casa Blanca, miembros de comunidades en las que el matrimonio sexual ni se contempla, vecinos que conviven con la pena de muerte... y buitres con pajarita.

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