Dos caminos nuevos


En el instante en el que Quim Torra ascendía por las escaleras de la Moncloa para verse con el presidente Sánchez, estaba recuperando el camino hacia el autonomismo. Y, por supuesto, aparcando el independentismo por mucho que nos diga que sigue siendo su primera reivindicación. También los republicanos se mueren siéndolo y los seguidores del Betis se van al otro mundo como béticos. Una cosa es lo que se dice y otra lo que dejan hacer. Así que puede morirse Torra exigiendo la independencia, pero solo por el mero hecho de verse y darle explicaciones al Estado opresor está resituando la relación y renunciando a sus planteamientos. Por ser generosos no hablaremos de rectificación y lo dejamos en recapacitación.

Hace tan solo unos meses el sirviente de Puigdemont decía no tener nada que hablar con quien robaba a su país y azotaba a su pueblo. Cataluña tenía su propia ruta, sin necesidad de negociar. Pero las cosas han cambiado y después de casi ocho años se ha recuperado el diálogo institucional. Un diálogo desde la discrepancia, y sabiendo ambas partes que no pueden satisfacer las peticiones planteadas. Pero una relación imprescindible para no volver a sufrir episodios novelescos.

Torra y los independentistas saben leer y escribir. Y, aunque no lo reconocerán nunca, entienden que lo que les queda de su arriesgada apuesta es una sociedad dividida; un independentismo averiado, ni un solo apoyo internacional, las grandes empresas fuera del país, procesos penales en marcha y la amenaza de un nuevo 155. Y por eso, aunque jamás lo dirán, se suman al carro del autonomismo, lo que ha posibilitado que ambos líderes, sabedores de que los catalanes no quieren más tensión, hablaran de lo posible y no de lo irrealizable y utópico.

Gobierno y Govern inician nuevos caminos; llenos de obstáculos y trampas, pero caminos nuevos. Los del diálogo institucional y el posibilismo. El independentismo se reubica, por eso la CUP, la ANC y los CDR amenazan con retirarle el apoyo. Claro que PP y C´s se han puesto nerviosísimos acusando a Sánchez de traición y entreguismo. Curiosa coincidencia.

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