El compost, el nuevo oro negro asturiano

Tres familias se imponen en el concurso de Cogersa al conseguir un abono de gran calidad a partir de basura. Más de 9.000 hogares ya reutilizan los desechos vegetales

Participantes del concurso de autocompostaje 2016
Participantes del concurso de autocompostaje 2016

Redacción

El hábito de reciclaje, las ganas de conocer sobre el tema o, simplemente, el reclamo de obtener algo de forma gratuita son solo algunas de las razones que han hecho que más de 9.000 familias asturianas ya se hayan unido a la campaña de compostaje que realiza Cogersa desde 2009. «Hago buen compost» es el nombre del concurso con el que el Consorcio quiere premiar a aquellos que se han asociado a su causa y, además, han conseguido un abono de gran calidad. Tres familias han logrado convertir sus desperdicios en fertilizante natural de gran rendimiento para aprovechar en sus propias fincas y, por ello, se han convertido los vencedores de un concurso convocado por el Consorcio para tratar de animar a más población a la causa y para reconocer el esfuerzo de los que ya se han implicado. 

Casi 2.000 familias residentes en zonas rurales o periurbanas de 60 concejos del Principado recibieron la pasada primavera, de forma totalmente gratuita, un ejemplar de la Guía del compostaje, publicada por la entidad supramunicipal en 2010 y un contenedor especialmente diseñado para esta práctica. Así, durante los meses de marzo, abril y mayo se impartieron 57 sesiones de formación, en la que participaron 2.248 personas, para conocer las claves de la correcta separación de los biorresiduos y de la propia técnica que implica triturado, volteado o control de humedad, entre otros.

La ganadora ha sido un vecina de Lena, Sonia Fernández, que comenzó con el compostaje la temporada pasada gracias a un anuncio que vio su marido. La familia, propietaria de una finca, ya tenía como costumbre el reciclaje, no obstante, ha señalado que este ha sido un descubrimiento «totalmente recomendable, ya que a partir de ciertos residuos obtienes un producto que viene muy bien». Además, cuenta con una biotrituradora que ayuda a desmenuzar los desechos para acelerar el proceso, ya que el trabajo de la compostadora dura varios meses y, según Fernández, «cuanto más lo dejes más se tritura y mejor será». Asimismo, ha asegurado que no solo usa productos vegetales, sino también cáscaras de huevo e incluso estiércol de su poni.

Por su parte, el gijonés Rubén de la Roza, que quedó en segundo lugar, ha manifestado que «en realidad, empezamos en esto porque tenemos un terreno y, sobre todo, porque regalaban el contenedor, pero luego vimos todas las ventajas que suponía y nos interesamos por el tema». De la Roza, que no es un hombre de campo, se sorprendió cuando le comunicaron que era el segundo clasificado. «Lo más importante no es saber sobre agricultura, sino seguir las reglas e instrucciones, ya que comenzamos sin conocer nada del tema», ha señalado.

Para el subcampeón la ventaja de realizar compost doméstico no solo ha sido obtener abono natural, sino también, disminuir notablemente el tamaño de la bolsa de la basura, ya que «no somos conscientes de todo lo que tiramos». Aunque depende de muchos factores, como el terreno o la climatología, ha afirmado que «lo que importa es la técnica y lo que se le echa». Al igual que Sonia Fernández, de la Roza, que no participará en esta próxima edición pero continuará con el compostaje, consiguió en casi ocho meses el abono de máxima calidad. Pero a diferencia de la primera, tan solo utilizó deshechos vegetales.

«Empezamos dando palos de ciego hasta que Cogersa nos enseñó a hacer un buen compostaje», ha confirmado María Amparo Izquierdo, de Villaviciosa, quien se hizo con el tercer premio gracias a poda triturada, hierba segada, ortiga, cola de caballo y «la gran aliada, consuelda rusa, una bomba de potasio».

De los 158 competidores del último año, un comité de técnicos de educación ambiental y de gestión de residuos seleccionó a los finalistas tras un estudio de las muestras presentadas al concurso, entre cuyos requisitos se incluía el de grabar un vídeo con las impresiones del proyecto y publicarlo en la página Youtube. A continuación, y en base a una encuesta telemática, se eligieron 20 semifinalistas una vez que se analizó el terreno visitando sus propias parcelas y huertas. El resultado de la evaluación, que se realizó de forma estrictamente técnica midiendo los parámetros de calidad, fue el de compost «Tipo A», que es la calidad máxima, para la vencedora y el segundo clasificado.

La filosofía

La campaña, a la que se han unido más de 9.000 viviendas asturianas desde su inicio en 2009, se complementa con una extensa labor de asesoramiento, en la que se incluyen visitas, diversos cursos y atención tanto telefónica como por correo electrónico, a lo largo de todo el año con cada familia participante. Además, en las instalaciones de Serín, se realizan los denominados «Encuentros de familias compostadoras», con el fin de intercambiar experiencias entre los distintos domicilios.

Con esta práctica, se pretende que en tres años el peso de los residuos urbanos se reduzca al menos un 10% con respecto a la cifra de 2010. Por su parte, el gerente de Cogersa ha destacado que «la sostenibilidad comienza en cada vivienda con gestos cotidianos que evitan la generación de desechos con buenas prácticas como el autocompostaje, la reutilización o el consumo responsable» y que las familias que lo practican envían un mensaje de compromiso con el medio ambiente.

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