Consejos para un buen huerto y un mejor compost

Jesús Vicente González, uno de los mejores maestros compostadores de Asturias según Cogersa, describe sus trucos

Consejos para un buen compost Vídeo de la campaña para tener un buen huerto y realizar un buen compost

«Lo que más me gustaba de compostar cuando empecé allá por 2013 al venir a vivir a Nava es que apenas generaba residuos. En Oviedo iba todo a la basura, y aquí todo reciclado. Hasta el papel de cocina, ¡la cantidad de ello que gastamos!, también desaparece en el compostaje», cuenta Jesús Vicente González, un reciclador experimentado con un compost de calidad, tanta que, junto con otras facetas, le ha convertido en uno de los mejores maestros compostadores de 2018 de Asturias, al quedar tercero en el concurso  Hago buen compost de Cogersa.

Casi podría decirse que ya no hay ningún misterio para él en este asunto, pero reconoce que en sus inicios «echaba de todo allá y salía como salía. En algún libro leí que no había que preocuparse porque se daba de cualquier manera. Pero hacer buen compost y con los nutrientes necesarios es todo un aliciente». Y así lo reveló la analítica a la que se somete el compost doméstico de los participantes en este concurso que cada año edita el Consorcio para la Gestión de los Residuos Sólidos junto con los 78 ayuntamientos asturianos.

Jesús Vicente se presentó a la campaña de 2017 con el objetivo de aprender algo más. Para ello tuvo que responder un cuestionario «fácil», asegura, sobre contenidos que les dieron en una charla informativa. Resultó elegido entre las veinte familias que pasan a la fase de concurso, a las que se les hace un seguimiento por parte de los técnicos del servicio de educación ambiental. Es el caso de Alberto Fernández Merino, licenciado en Ciencias ambientales que trabaja en la empresa que coordina y desarrolla la campaña de compostaje para Cogersa desde 2009, Recursos Ambientales Mendroyada. Alberto se gana la confianza de las familias desde el inicio del curso cuando les enseña a montar la compostadora que se entrega por piezas y gratis. Con sus consejos prácticos a lo largo de casi un año acaba siendo el asesor de muchas huertas de Asturias. Afirma que «de alguna manera la gente ya compostaba en sus fincas» y reconoce que la mayoría de las personas que participan «están muy implicadas con el tema del compostaje, muy involucrada con la problemática de los residuos, y siguen las pautas muy bien».

Idea preconcebida

Cogersa ha editado una Guía de compostaje doméstico que puede consultarse en su web, pero para lograr el éxito en esto de compostar lo mejor es escuchar a los educadores y educadoras de Cogersa. Cuenta Alberto que «quizás el mayor problema es que algunas personas tienen la idea preconcebida que consiste en almacenar siega en verde. El proceso es algo más complejo que eso y el residuo verde hay que equilibrarlo con residuo seco y de cocina. Cuanta más variedad, más rico será nuestro compost». Y así lo recogen a través de la analítica que se realiza a partir de una muestra de cada concursante y que se analiza en laboratorio, conforme a los parámetros que establece el real decreto de fertilizantes. De estos resultados, de los informes que hacen de las visitas de seguimiento y del cuestionario se extraen los puntos y a los tres ganadores. Y si encima graban un vídeo divulgativo de un minuto de duración, pueden obtener puntos extras. A este extra se sumó Jesús, grabando el suyo propio por uno de sus nietos, explicando qué es lo que hace.

En el caso de Jesús, aprendió un montón de trucos que le reportan ventajas. Por ejemplo, colocó la compostera que le regaló Cogersa debajo de un árbol de hoja caduca, de esta manera le aporta sombra en verano y en invierno, al caer la hoja, aprovecha el sol. Sabe que no debe abusar de tirar cítricos, porque aportan demasiada acidez, y sobre todo que no se debe echar las cáscaras secas de estas frutas, porque ya no compostan. Es consciente de que cuanto más menudo lo que se tira, más rápido se degrada, como la hierba de la siega o la poda. Las agujas de pino no deben echarse y las del castaño hacen muy buen compost ácido para plantas como las hortensias o las azaleas, pero para ello es mejor almacenarlas por separado, fuera de la compostera.

También se muestra encantado con el premio que le tocó, un lote de libros especializados en agricultura ecológica familiar, junto con un diploma acreditativo, de los que saca un montón de información, como la relacionada con las asociaciones de plantas y las plantas que cuidan plantas. Razonamientos de base científica de esas cosas «que se hicieron así toda la vida». Por ejemplo, cultivar flores entre los tomates favorece la polinización, la asociación maíz-faba-calabaza, ésta última aporta humedad y la faba (las legumbres en general) aporta los nutrientes a la tierra que le quitan los cereales, el maíz en este caso. No es bueno plantar cerca pimientos de tomates y es recomendable tener hierbabuena a los pies de los pumares para evitar las hormigas. Sembrar ajos bajo los árboles, otra costumbre arraigada, les resulta beneficioso, ya que se debe a las propiedades antibióticas de este condimento habitual en las cocinas.

Sin sobreproducción

Comenta que mantiene siempre activas sus composteras, las airea de forma manual con el aireador que les dieron en una segunda charla de refuerzo y también gracias a los ratonucos, que menean los residuos. De vez en cuando desmonta la compostera y vuelve a empezar, también lo mezcla con el guano de las gallinas que tiene, «que lo activa mucho», y este año abonó las patatas sólo con lo que él produjo, sin el cucho del vecino. «Es la propia finca la que te da el volumen de compost que necesitas, nunca hay sobreproducción. Y siempre se puede aprovechar aunque no haya huerta: la podemos utilizar para los árboles, los setos, las macetas…», explica Alberto. Se trata de autogestión. Pero también en los domicilios de las ciudades se puede llevar a cabo esta separación del orgánico que poco a poco va implementándose por toda la región con el cubo marrón.

De esta manera Jesús aporta su granito de arena, aunque se muestra crítico con la cantidad de plástico que se genera en la compra. «La mejor manera de reciclar es no utilizar, pero ahora es casi imposible. Te cobran las bolsas, pero seguimos consumiendo plástico... La fruta y verdura viene envuelta en bolsas, que te obligan a comprar lo que quieren, no lo que necesitas. Y si vienen en forespán, peor. Lo mejor es que se sustituyese el plástico por papel, o llevar la bolsa de tela de casa», señala.

Si quieres participar en la nueva edición de la campaña de Hago buen compost, todavía estás a tiempo hasta el 24 de octubre.

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