Elena Ruiz: «La economía circular implica un uso más eficiente de los recursos y la reducción al mínimo de la producción de residuos»

¿Has oído hablar de la economía circular? ¿Sabes en qué consiste exactamente? En esta entrevista aclaramos términos.

Elena Plaza
Elena Plaza

Elena Ruiz es la coordinadora del grupo de acción de Economía Circular y de relaciones internacionales de Forética, una asociación sin ánimo de lucro cuya misión es «acompañar a todo tipo de organizaciones en la integración de aspectos sociales, medioambientales y de buen gobierno». Desde allí trabajan en distintas áreas generando conocimiento, apoyando la gestión de las empresas y todo tipo de stakeholders (grupos de interés), y también visibilizando el compromiso de las organizaciones en términos de sostenibilidad y responsabilidad social. «Yo trabajo en el área ambiental, la parte de cambio climático pero sobre todo economía circular y también represento a Forética en las relaciones internacionales con América Latina y Caribe».

- ¿Qué se entiende por economía circular?

- Es un concepto muy escuchado y poco entendido debido a su gran alcance. Hablamos de un nuevo modelo con todo lo que ello implica. Para simplificar y entenderlo mejor, este nuevo modelo económico circular lleva implícito dos ideas muy claras, hacer un uso más eficiente de los recursos tanto en la explotación de los recursos naturales como en alargar los recursos que ya están en el ciclo económico, y también reducir al mínimo la producción de residuos. Intentamos emular a la naturaleza, donde todo es circular: todos los recursos naturales tienen una vida infinita y los residuos no existen porque sirven como materia para otros ciclos biológicos o para otro proceso natural. Los residuos se convierten en nuevos recursos. Y esto está implícito en todo, desde el sector privado, que quizás sea uno de los drivers más importantes para facilitar este nuevo modelo, pero también para el consumidor, que sepa que tiene que hacer un uso más eficiente de los recursos, que no son residuos, sino que puede alargar su vida útil. Todos tienen una segunda vida: en unos sectores se ve mucho más clara la circularidad y en otros estamos en fase de conocimiento viendo dónde están las oportunidades, no sólo para las empresas y la sociedad, sino también a nivel económico.

- Es un concepto que va bastante más allá de la reutilización.

- Sin duda. El reciclaje es la punta del iceberg. En este nuevo modelo todo ha de concebirse pensando en la segunda vida de los recursos. En este modelo la evolución va hacia el no reciclaje, sino hacia la reutilización o valorización. Parte del hecho de una concienciación para evitar esa generación de residuos y que la acciones de reciclaje sean menores. El reciclaje tiene una huella de carbono y ambiental muy elevada. Ojalá cada vez haya menos residuos y, por tanto, tenga que haber menos reciclaje. El fundador de la economía circular Kenneth E. Boulding decía que tenemos que pasar de la economía del cowboy, en la que estamos rodeados de residuos, a la economía del astronauta, con recursos finitos que tenemos que utilizar de una manera mucho más eficiente. Esta es la filosofía, que se ecodiseñen productos y servicios de manera que su impacto en la naturaleza sea el menor y su vida lo más larga posible. Si acaba siendo un residuo es porque realmente no se le puede dar una segunda vida.

- ¿Por qué ahora?

- Intuitivamente vemos que nuestra manera de consumir y producir no es sostenible. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que fueron lanzados a final de 2015 por Naciones Unidas empujan a todos los países desarrollados y en vías de desarrollo a dar respuesta a estos 17 retos a los que nos enfrentamos como planeta. Entre ellos el desarrollo sostenible es el 12, que aboga por encontrar, o buscar, un modelo de producción más sostenible: la economía circular. Éste es uno de los ODS más atrasados. Quizá el reto lo marque ahora la agenda 2030, que es la que empuja a todos los stakeholders de empresas, gobiernos, sociedad civil, a avanzar en esta agenda de desarrollo y este ODS que se basa directamente en buscar un nuevo modelo de desarrollo e indirectamente también en la agenda climática.

-¿Cómo transmitir a la sociedad qué tiene que cambiar más allá de una mera conciencia ecológica?

- Consumimos de manera desproporcionada y esto ha cambiado respecto a hace dos décadas. Antes la gente no tenía tanto porque tenía otro tipo de mentalidad. Todos entendemos la contaminación de los plásticos, que es lo que más ha llegado a la sociedad, y quizás también lo que más se ha comunicado, y que también ha afectado mucho a nuestras emociones, y quizás es eso lo que más mueve a la gente al cambio de hábitos. El club de la fruta fue una de las primeras iniciativas ciudadanas con más llamada a nivel global, es decir, la propia sociedad va al supermercado y dice no, no quiero esto para mi planeta, para la sociedad. Es un círculo virtuoso que está también en los medios de comunicación para que informen y conciencien. Si nosotros no sabemos que tenemos un problema como sociedad no podemos llamar a la acción. La ciudadanía puede contribuir a la economía circular usando menos plásticos, desperdicios alimentarios, dando una segunda vida a los teléfonos móviles… Es necesario empujar al sector público para que haga entendible esa información, son los recursos que utilizamos todos los días.

-Lo de los plásticos es muy evidente.

-Lo bueno de hacer visible el problema hace también que las agendas de las políticas públicas también avancen en este contexto. Este año la UE identificó los plásticos de un solo uso más dañinos para Europa, que van a ser prohibidos: cubertería, vasos y botellas.

- Pero hay otros aspectos de la economía circular que suenan a ciencia ficción.

- La tecnología es el gran aliado en la transición hacia el nuevo modelo de economía circular. Hay plataformas tecnológicas que ayudan e inspiran a la acción a otras empresas que no saben cómo avanzar compartiendo las buenas prácticas.

- ¿De qué horizonte hablamos?

- Ahí está el problema. Este horizonte 2030 hace revisiones anuales, pero los objetivos están lejos. Estamos avanzando, definiendo indicadores (Naciones Unidas ha identificado 232 indicadores que los países deben recortar con sus contribuciones voluntarias). Hay que crear información relevante y en el caso del 12 se ha avanzado en información, pero no hay un marco temporal. En España, después de tres años de la agenda 2030, se ha creado en formato borrador su estrategia de economía circular.

- Como ejemplo, algún banco valorando los riesgos asociados a la inversión en modelos de negocio circular.

- Cosa que es buena noticia porque ven que el futuro irá hacia la implementación de modelos de economía circular. A la hora de financiar, los bancos tienen que tener seguridad. Es un punto de partida importante para empujar el hecho de que los financiadores estén identificando estos modelos como modelo de futuro en los negocios.

- Y se manejan conceptos como el Business Case.

- Es un anglicismo que se refiere a dónde están las oportunidades de negocio para las empresas asociadas a un cambio de modelo y que están vinculadas a la mitigación de riesgos asociada a la economía lineal (que pasa por la escasez de recursos, por una elevada huella ambiental) y que además supone avanzar hacia un modelo de economía circular a través de la innovación, como ocurre con el ecodiseño: la transición pasa por la innovación. El hecho de que las empresas tengan que innovar las coloca en ventaja competitiva. No solamente innovar y crear nuevos productos y servicios, también hay una oportunidad asociada a alargar la vida útil de los productos: el hecho de ser capaz de dar una segunda vida a los productos y servicios reportando beneficios. Cada vez más empresas top apuestan por esta servitización, que es un nuevo concepto para alargar la vida útil de sus productos que viene a hacer que el usuario tenga una nueva experiencia con el producto, porque el hecho de que quiera darle más usos hará que lo utilice mejor.

- La servitización y la economía del acceso en lugar de la propiedad son conceptos bastante novedosos.

- Creo que en la movilidad se está viendo muchísimo, lo de poseer un coche ya no es atractivo para el usuario, y esto no deja de ser un avance hacia la economía circular. Eso es un indicador de que el modelo cambia sin que nos demos cuenta.

- Pero también es generacional.

- Sí, pero también hay una serie de incentivos que se le da a la sociedad y que todas las generaciones aprovechan. Hay empresas que están incentivando a los trabajadores que deciden un modelo de transporte sostenible y responsable.

- El consumidor tiene mucho que decir en este nuevo modelo.

- Se produce el despertar de un consumidor consciente, y ese despertar es mucho más transversal de lo que ha sido hace años. Este consumidor busca información sobre cómo se fabrican los productos que utiliza. Y esto afecta a las empresas, que ahora se preocupan por una triple cuenta de resultados: económica, ambiental y social. Hay otros modelos y áreas de negocio en la economía circular tan rentables como en la lineal. Todo esto produce un efecto llamada, pero hay muchos niveles de madurez. Cada sector y cada empresa tiene que llevar su ritmo, pero sabiendo cuál es el camino, sabiendo cuál es el nivel de ambición máximo que puede alcanzar. Y esto es una ventaja competitiva.

Valora este artículo

8 votos
Comentarios

Elena Ruiz: «La economía circular implica un uso más eficiente de los recursos y la reducción al mínimo de la producción de residuos»