Avilés, en vía muerta

La eliminación de la barrera ferroviaria se ha vuelto utopía tras dos décadas de debate, un mínimo presupuesto y cinco estudios


Avilés

La eliminación de la barrera ferroviaria de Avilés es un clásico de las campañas electorales, de los brindis de Navidad en el ayuntamiento y como arma arrojadiza en las discusiones entre el PSOE y el PP local. No es para menos, pues el debate para sacar las vías de la ciudad y poner fin al paso a nivel de Larrañaga, que cuenta en su haber con varios accidentes mortales, se remonta a 20 años atrás. No fue hasta 2006 cuando se anunció que el Ministerio de Fomento reservaba una partida para realizar un estudio en el presupuesto del año siguiente y ahora, después de cinco estudios e innumerables debates sobre cómo abordarlo, se encuentra en una vía muerta. Las desavenencias entre socialistas y populares y los cambios de gobierno en Madrid imposibilitaron que saliera adelante ni la propuesta de unos ni de otros. La crisis económica de los últimos años y la deuda de la Sociedad de Integración del Ferrocarril ha acabado por relegar al proyecto avilesino a utopía, documentos guardados en algún cajón del Ministerio de Fomento, de donde parece que no saldrán en una temporada. «Los partidos no es que hayamos renunciado a ello, pero sabemos que la ciudad tiene otros asuntos ahora mismo, como poner en marcha el desarrollo industrial», asegura Carmen Rodríguez Maniega, presidenta del PP de Avilés. El presidente del PP avilesino y concejal de Urbanismo, Luis Ramón Fernández Huerga, asegura que «no hay renuncia, es que desde hace un año está paralizado, como todo lo del gobierno». Fueron los populares, precisamente, quienes primero sacaron el tema de eliminar la barrera ferroviaria en la ciudad.

En su programa electoral de 1995 incluyeron una propuesta para soterrar las vías del tren y a partir de entonces se puso en marcha la maquinaria. «El Principado lo llegó a aprobar y hubo un estudio en 1998 que decía que era técnicamente viable, pero murió por el conflicto -del PP- con Sergio Marqués», explica Joaquín Aréstegui, concejal por aquel entonces y presidente del PP avilesino hasta hace un año. Dos elecciones más tarde volvieron a la carga con la misma promesa electoral y un estudio que esta vez llevaba el visto bueno del por entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos. «Consistía en reurbanizar desde el paso Larrañaga hasta la altura del antiguo San Félix y trasladar la actividad al otro lado de la ría», continúa explicando y añade que entonces tampoco salió adelante porque el cambio de gobierno en Madrid supuso también una nueva forma de afrontar la eliminación de la barrera ferroviaria. El PSOE, que por aquel entonces gobernaba a nivel nacional, autonómico y local, quería integrar las vías en la ciudad y recuperar la fachada portuaria.

Se vuelve a poner toda la maquinaria en marcha y durante los próximos años se llegan a elaborar hasta tres estudios diferentes con cargo al Principado, a pesar de que es una intervención que corresponde al Ministerio de Fomento. «En todos se incluía como posible el soterramiento, pero se descartaba siempre porque decían que era la opción más cara», apunta Aréstegui. En 2006 se anuncia, por primera vez en 10 años, que el Ministerio de Fomento contaría con una partida presupuestaria al año siguiente para este proyecto, poniéndolo realmente en marcha al reservar dinero para realizar un estudio y un proyecto del tratamiento de la barrera ferroviaria en Avilés. Fueron poco más de 1.000 euros, lo único que hasta el momento se ha invertido con la intención de sacar las vías de la ciudad, sin contar unos convoyes especiales que se compraron y revendieron posteriormente al no verse perspectivas de llegar a usarlos en la ciudad. El documento, presentado en 2011 por el secretario de Estado de Planificación e Infraestructuras del Ministerio de Fomento, Víctor Morlán, incluía una variante ferroviaria cuyo trazado discurría prácticamente paralelo a la N-632, movía la estación hasta el antiguo matadero y habilitaba un tren-tram para el tramo urbano. Meses después volvió a cambiar el color del gobierno en Madrid y el equipo de Mariano Rajoy dijo «que era imposible por cuestiones de seguridad y porque el tren-tram tenía que ir a velocidad de maniobras para llegar hasta las fábricas y eso es inviable», asegura Rodríguez Maniega.

La alta velocidad

«En cuatro años no ha habido ningún avance porque con el gobierno del PP ni siquiera se habló», apunta Fernández Huerga, que critica a los populares por haber parado el proyecto de la época de Zapatero con el estudio de impacto ambiental. Y cuando desde Madrid se daba por parado el proyecto para eliminar la barrera ferroviaria en Avilés Fomento se acordó de la ciudad con un plan que aquí no tuvo gran acogida: la posibilidad de que el AVE llegara a Oviedo, Gijón y Avilés. La ministra del ramo, Ana Pastor, relacionó ambos proyectos cuando el año pasado visitó la ciudad con motivo de la celebración del 125º aniversario de la llegada del tren a la villa y a apenas unos meses de las elecciones del 20 de diciembre. Comprometió una reunión con la alcaldesa, Mariví Monteserín, para hablar del tema, que no llegó a celebrarse. De eso hace 14 meses y desde entonces nada más se supo. Ahora Pastor es la presidenta del Congreso de los Diputados.

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