Avilés quiere que los vecinos aprendan a reaccionar ante emergencias

El Ayuntamiento prepara un plan integral con participación pública, de empresas y ciudadanía

Inundaciones en Avilés
Inundaciones en Avilés

Avilés

Avilés no quiere que vuelva a ocurrir lo que el jueves pasado, cuando la copiosa lluvia caída en menos de media hora coincidiendo con una marea viva inundó la calle de Llano Ponte, colapsó la ciudad durante una tarde y provocó destrozos y pérdidas por valor de miles de euros en los comercios de la zona. Busca que ante inclemencias meteorológicas como ésta, un incendio o un accidente, se reaccione con mayor rapidez y existiendo una coordinación entre las diversas partes implicadas. Habitualmente, ante una urgencia la responsabilidad recae en las fuerzas de seguridad y los servicios competentes, pero en la ciudad quieren que los vecinos también se impliquen y sepan cómo actuar. Al fin y al cabo son los primeros en ser conscientes de que algo ha pasado. Así ocurrió el pasado jueves, cuando muchos de ellos criticaron que no hubiera policía en Llano Ponte, a pesar de que se había activado el plan de emergencias y se pusieron en marcha todos los recursos de la ciudad. El Ayuntamiento busca ahora que los ciudadanos aprendan a reaccionar ante estas circunstancias de modo que, en colaboración con los profesionales, sepan qué hacer. La inundación les pilló por sorpresa a muchos de ellos, a pesar de ser la tercera que sufren en menos de dos años, y ahora buscan soluciones para evitar que vuelva a pasar lo mismo en el futuro.

«Queremos que no afecte solo al sistema público, sino que prepare a los ciudadanos ante una emergencia, que los vecinos sepan cómo actuar en caso de un incendio una inundación», explica la alcaldesa, Mariví Monteserín, que este miércoles se ha reunido con una decena de comerciantes de Llano Ponte. Ellos le piden soluciones para que la inundación del jueves no se vuelva a producir. El plan de emergencias, de momento, no será realidad hasta el próximo verano así que mientras tanto los esfuerzos se centrarán en comprobar qué puede estar fallando para que la lluvia inundara por completo la calle. «Vivimos en una ciudad en que llueve mucho y tiene mareas. Tenemos que prepararnos», asegura la primera edil. Los primeros informes municipales apuntan a que la inundación fue fortuita, al coincidir mucha lluvia en un corto periodo de tiempo con la marea viva, que impedía que la ría pudiera asumir toda el agua que llegaba de los colectores. El Ayuntamiento insiste en que el sistema de saneamiento funcionó bien y que las obras de reurbanización de la calle y de la plaza de Los Oficios no han influido, aunque desde que se hicieron sufren una inundación al año.

Los comerciantes siguen creyendo que ahí radica el problema y el consistorio se ha comprometido en seguir estudiando. «Vamos a ver si hay defecto en la obra, algún problema con las conexiones del interceptor... Los técnicos están trabajando para que el diagnóstico sea perfecto y hacer prevención de cara al futuro. A veces haces una obra que aunque esté bien tienen algún efecto colateral», reconoce Monteserín. En los trabajos participaron, además del Ayuntamiento, Cadarsa y la Confederación Hidrográfica del Norte, por lo que desde el consistorio se van a dirigir a ellos a ver si pueden arrojar algo de luz al asunto. Los comerciantes reconocen que «nos gustarían soluciones más inmediatas, pero es la tercera vez que pasa y por parte del Ayuntamiento ya deberían haber actuado o presionado antes a los otros organismo», asegura Marcos Fernández al término de la reunión. Otro de los empresarios de Llano Ponte había abandonado el encuentro al poco de que comenzara al entender que «era una pérdida de tiempo» y que los responsables municipales no le estaban aportando lo que les pedían: soluciones.

Daño a la imagen comercial

Monteserín insiste en que «lo que me preocupa es darles tranquilidad -a los comerciantes- y hacer lo posible para prevenir que pueda pasar en el futuro». Ellos replican que «lo único que pedimos es que no se nos inunde la calle y no vuelva a pasar esto, con las pérdidas materiales y los daños que conlleva, así como pérdida de imagen comercial de la calle, que pierde atractivo comercial para los clientes y para que otros comerciantes vayan a instalarse a la zona», en palabras de Fernández. Llano Ponte es la principal salida de la ciudad y en los últimos años ha visto deteriorada su imagen llevando parejo el cierre de varios negocios. Los que quedan van recuperando poco a poco la normalidad una semana después de la inundación, aunque aún no han determinado a cuánto ascienden los perjuicios y las pérdidas de material. «Afortunadamente los daños no son inmensos, no es un objeto de preocupación», indicó la alcaldesa, que de momento descarta abrir una línea de ayudas a los establecimientos afectados a la espera de que los seguros resuelvan.

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