Crónica del anunciado desamor popular

El caso Pokémon y la elección del candidato municipal han marcado la ruptura entre el PP de Avilés y el de Asturias en año y medio

Junta local del PP de Avilés
Junta local del PP de Avilés

Avilés

Al PP de Asturias y al de Avilés se les ha roto el amor. Quizás, no fuera «de tanto usarlo», como cantaba Rocío Jurado, pero lo cierto es que ahora cualquiera puede sentir ese «crujido frío y seco» entre ellos. Tras años de amistad declarada y confianza plena entre unos y otros, paseos del brazo en los actos oficiales y buena sintonía y estabilidad, aunque esto no se reflejase con triunfos en unas elecciones municipales, la relación ha saltado por los aires y hay una guerra abierta por quién ostenta el poder en la villa del Adelantado. Ya se sabe que del amor al odio hay sólo un paso, aunque en el caso de los populares han sido varios los que han llevado a esta ruptura que parece definitiva. En el último año y medio ha sido cuando se han evidenciado los problemas entre la dirección regional y la formación local que antaño mantenían una buena relación. El caso Pokémon, la necesidad de encontrar un candidato con tirón para ganar las (pasadas) elecciones municipales y la elección a toda velocidad de un nuevo presidente para el partido local han sido los principales asuntos que han hecho que la relación encallara y no se vean posibilidades de reconducirla. Desde entonces se hicieron cada vez más evidentes las diferencias entre uno y otro bando, que tuvieron en la dirección del grupo municipal la primera de las crisis. Ésta ha sido la crónica de un desencuentro amoroso, o político, anunciado.

En marzo de 2005 el PP anunciaba a Carlos Rodríguez de la Torre como candidato a la alcaldía de Avilés. Abogado de profesión, sin vinculación política hasta el momento y muy conocido en Avilés por su trabajo al frente de la Cámara de Comercio se vio con posibilidades de ser capaz de disputarle el sillón consistorial al PSOE tras el hundimiento previsto de Foro Asturias y la afloración de los partidos cercanos a Podemos, que restarían votos a los socialistas. La formación de Álvarez Cascos, que en la anterior legislatura había conseguido seis concejales, los perdió todos y se quedó sin representación municipal, pero ninguna de esas actas fueron para el PP. Empezó a hablarse entonces de que el candidato del PP había venido impuesto desde la dirección regional sin tener en cuenta la opinión de los populares de Avilés, que estaban pensando en quién podía encabezar la candidatura local. Hasta entonces la vinculación con la trama del agua en la ciudad había sido escasa y los populares habían salido airosos. Pero eso duró poco.

En verano Pilar Lara, la titular del juzgado Número 1 de Lugo, pidió registrar la vivienda de Joaquín Aréstegui, presidente del PP de Avilés, y de su mujer y hasta hacía poco concejal avilesina, Carmen Vega. Las cosas se tensan con la dirección regional, al igual que ocurriría con el exalcalde del Ayuntamiento de Oviedo. El PP de Asturias no quería una vinculación con la trama del agua y prefería cortar con las personas que pudieran estar implicadas en el caso, pero que fueran ellas las que se fueran para no crear una polémica que pudiera dañar al partido. Las presiones para que dimitiera iban a más según salían más informaciones que ponían en entredicho la labor del presidente del PP de Avilés, quien dejaba su cargo en el puente de Todos los Santos, hace ahora casi un año.

La sustitución de Aréstegui

Entonces se llevó a cabo una operación que aún colea. En menos de 48 horas se eligió a un nuevo presidente del PP, con un amplio apoyo de la militancia pero que hizo que por primera vez la división en el grupo local fuera evidente. El portavoz municipal y dos de sus concejales criticaron públicamente el proceso seguido para que Carmen Rodríguez Maniega, hasta entonces mano derecha de Aréstegui, fuera aupada a la presidencia. Esto significaba, para algunos, una continuidad del trabajo realizado por el expresidente, quien aún tiene una fuerte presencia en las reuniones del partido y, según algunos critican, es el que teje los hilos por detrás de Maniega, aunque ella proclame su independencia.

La que fuera diputada nacional durante dos legislaturas, y persona de confianza de Mercedes Fernández, se caía días después de la candidatura de PP-Foro a las elecciones generales de diciembre y, por supuesto, tampoco apareció en la lista de los recientes comicios. La distancia con el PP regional es cada vez mayor, porque tiene claro que la persona de peso en Avilés debe ser Carlos Rodríguez de la Torre, a quien habían elegido para aspirar a la alcaldía y supone una absoluta renovación en el partido local. Este sector, el afín a Mercedes Fernández, acusa a Rodríguez Maniega de no acudir a las reuniones a nivel autonómico del partido -hasta hace unas semanas era vicepresidenta de política municipal, cargo que asumió De la Torre- mientras que ella critica a su portavoz municipal de no presentarse en las juntas locales o las convocatorias que ella realiza en la sede. La falta de comunicación entre los dos sectores en el PP de Avilés se evidencia durante meses y es algo que se nota en cuestiones tales como que sean dos concejales del grupo los que en un mismo día realicen declaraciones a los medios sobre un tema y, para más inri, no teniendo siempre la misma visión en el asunto. En los últimos días han mantenido posturas dispares en cuanto a aprobar la propuesta de ordenanzas del gobierno local o la idoneidad de admitir la convocatoria de una comisión de investigación del cambio de gestión del agua. Finalmente ambos comparten la misma postura y tienen intención de votar a favor en ambos temas.

Los ahorros del PP y la gestión del agua

Y mientras tanto la gerencia del PP a nivel autonómico intervino la cuenta bancaria del partido local, al que acusó de haber escondido un fondo de inversión por valor de 15.000 euros que retiró con acusaciones de un origen desconocido. Rodríguez Maniega asegura que son ahorros que tenía el partido en 2008, cuando Aréstegui era presidente, y que eran visibles para quien tiene acceso a las cuentas del PP de Avilés, como es el gestor. La fecha coincide con el momento en que desde el consistorio avilesino se empezaban a dar los pasos para cambiar el modelo de gestión del agua,que acabaría con Aquagest -principal acusado en la trama Pokémon- como socio privado del ayuntamiento. La guerra por sentarse en el trono de los populares en Avilés ha sacado viejos fantasmas a la luz.

Rodríguez Maniega es la presidenta elegida por los afiliados y desbancarla para poner una gestora podría salirle caro a Mercedes Fernández, más aún con la experiencia de lo ocurrido en Gijón. El problema es que el tiempo pasa y la ausencia de un gobierno en España también tiene repercusiones aquí. Cuando Rodríguez Maniega accedió al cargo la dirección regional pensaba que a estas alturas ya la habrían podido reemplazar tras un congreso local en que plantear una alternativa, probablemente encabezada por Carlos Rodríguez de la Torre. Era un año de transición para recuperar la dirección en el partido avilesino, pero los planes se han retrasado y la tensión acumulada ha hecho que las discrepancias se hayan hecho más públicas. Primero del congreso local ha de hacerse el regional y aún antes el nacional, que no tiene fecha después de dos comicios consecutivos y con la posibilidad de unos terceros. La elección de un nuevo presidente en el PP de Avilés va a demorarse aún varios meses y, además, la actual ha manifestado su deseo de mantenerse en el cargo. Hasta entonces parece que entre los populares avilesinos se mantendrá la guerra fría, propia de dos amantes despechados en vez de compañeros de filas.

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