La escisión de Alcoa siembra dudas en Avilés

La división del negocio de la aluminera en dos empresas no afecta al trabajo diario de la planta pero puede debilitar su solvencia financiera

Marcha de los trabajadores de Alcoa en defensa del futuro de la planta de Avilés.Marcha de los trabajadores de Alcoa en defensa del futuro de la planta de Avilés en el año 2014
Marcha de los trabajadores de Alcoa en defensa del futuro de la planta de Avilés en el año 2014

Avilés

Alcoa Avilés está en una continua situación de espera, viéndolas venir y aguardando a ver qué pasa en cuestiones en las que no tiene poder de decisión. La subasta eléctrica, una posible venta, otra vez de nuevo la subasta y ahora la división del negocio de la aluminera en dos empresas claramente diferenciadas, son algunas de las situaciones a las que ha tenido que hacer frente en los últimos meses y han mantenido en ascuas al medio millar de trabajadores. 2016 está siendo un año de lo más movido para la planta asturiana, situación que afecta igualmente a las gallegas de San Ciprián y Coruña. Las tres van en un mismo paquete, ya sea ante un posible cambio de dueño, la adquisición de paquetes de energía en la subasta de ininterrumpibilidad (aunque aquí la lucense está mejor situada) o la nueva situación financiera de la compañía. El pasado 2 de noviembre se formalizaba la escisión del grupo en dos bloques: uno centrado en el aluminio primario y otras materias, en que ubican las plantas españolas; y otro dedicado en exclusiva a productos de alto valor añadido acabados y enfocados a las industrias automovilística y aeroespacial. La operación se explica desde el punto de vista financiero, concretamente bursátil y, en principio, no afecta a las plantas españolas. Sin embargo ha servido para sembrar las dudas entre una plantilla que convive con la incertidumbre desde hace ya unos años.

José Manuel Gómez de la Uz, presidente del comité de empresa de la planta de Avilés y miembro de CC OO, entiende que esta división les debilita. «Pasamos de ser una empresa de 60.000 trabajadores a una de 17.000», indica para explicar la diferencia de peso. «Y eso en un sector tan volátil como éste», añade. El aluminio primario, junto con la alúmina y la energía, era el eslabón más débil de la antigua Alcoa -mantiene su nombre- y podía encontrar refugio, en determinadas circunstancias, en el más fuerte, el que ahora forma Arconic. Al ser empresas completamente separadas ese amparo desaparece por completo y cada una de ellas camina de manera separada. Cotizan individualmente en la bolsa de Nueva York y tienen dos consejos de administración que nada tienen que ver. «Ante un problema que podamos tener, como una crisis, la solvencia no está en Alcoa, sino en el otro lado, así que ahora tendremos menos capacidad para hacer frente a este tipo de situaciones», indica De la Uz. Por lo demás las fábricas de Alcoa en España funcionan con normalidad y, hasta el momento, no han notado ningún cambio desde que se produjera la escisión.

Así lo asegura también Daniel Cuartas, representante de UGT en la planta avilesina, que indica que la repartición fue un asunto económico y que no les afecta. «Seguimos con nuestros clientes y nuestra producción», explica y apunta que incluso ante cualquier actuación por parte de la compañía lo que se analizaría sería el resultado de Alcoa España, en que se integran la planta asturiana y las dos gallegas. Son precisamente las que se incluyeron dentro de una posible operación de venta o entrada de capital. La noticia se tuvo la pasada primavera, y aunque se supo del interés de varios grupos, no se ha llegado a formalizar nada. La situación se enfrió a partir del verano, probablemente, hasta conocer el desenlace de uno de los temas que más preocupa en Alcoa desde hace dos años y se repite en cada ejercicio: la subasta de ininterrumpibilidad, que se celebrará entre el 14 y el 18 de noviembre, y cuyas condiciones concretas aún no se han dado a conocer, algo por lo que esperan los trabajadores y que incluso ha posicionado en los últimos días a diferentes partidos políticos.

Pendientes de la subasta de energía

En la subasta, a la que se presentan los grandes consumidores de energía, se sacan a la venta lotes de 90 y de 5 megavatios, escaseando los del primer grupo, los más cotizados. Red Eléctrica de España sacará entre siete y trece lotes de 90 megavatios, pero aún no ha concretado el número exacto. Teniendo en cuenta lo hecho en los años anteriores y que hasta el momento se ha repetido el mismo esquema los trabajadores asturianos temen que «tire» a la baja, lo que pondría en peligro a plantas como las de Avilés y Coruña de Alcoa, que tendrían que quedarse con los de 5 megavatios, que resultan más caros puesto que Alcoa reserva los de 90 megavatios que adquiere para San Ciprián. «Si consiguiéramos bloques de 90 megavatios la cosa irá bien, pero si tenemos que ir a los de 5 lo veo mal», reconoce Gómez de la Uz. Por ello sindicatos y partidos políticos han reclamado que se disponga del máximo número posible de lotes de 90 megavatios. Teniendo en cuenta que en la fábrica de Alcoa de Avilés el 40% de su gasto va para la factura eléctrica el precio que se consiga para el próximo año puede ser determinante para garantizar su continuidad, sea dentro de Alcoa o haciéndola atractiva para un posible comprador.

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