La policía investiga la supuesta agresión a un cura de Avilés por parte del coro parroquial
AVILÉS
El párroco de Versalles denuncia haber recibido golpes e insultos de una docena de personas tras la misa del domingo
07 nov 2016 . Actualizado a las 19:23 h.La Policía Nacional de Avilés investiga la agresión que un cura de Avilés denuncia haber sufrido por parte de miembros del que, hasta hacía una semana, era el corro parroquial. El párroco de Versalles, Alfonso Abel Vázquez, denunció en comisaría haber recibido golpes e insultos por parte de «al menos once personas» que forman parte del antiguo coro parroquial o de su entorno y los agentes aún están tomando declaración hoy a los presentes. Los hechos tuvieron lugar al finalizar la misa del domingo en la iglesia de Cristo Rey, a la que llegó el pasado mes de septiembre. Desde la formación musical, cuyos integrantes forman parte de un coro civil de nueva creación, declinan hacer declaraciones aunque aseguran que la versión aportada por el cura no es cierta.
Los hechos ocurrieron, según la versión del párroco, tras la misa del pasado domingo. «Yo me dirigía a la sacristía y escuché que cogían el micro y decían que se iban porque el cura les echa, que era una vergüenza y empezaron a insultarme». El motivo de las diferencias es, precisamente, que los miembros del coro parroquial se integraron en el Magnificat y el párroco lo había anunciado en la misa del domingo anterior, algo que hizo sin que ellos estuvieran al tanto.
Al finalizar la eucaristía «comunico (a los feligreses) que han decidido cantar como coro civil, pero que pueden seguir cantando aquí, nadie se lo impide y les dejan la iglesia de La Magdalena, de donde también soy párroco, para ensayar», explica Abel Vázquez, que indica que hasta habían cambiado los estatutos. Días después asegura que recibió un mensaje de Whatsapp en que le dicen que «yo estoy de paso y que ellos son la parroquia. Decidí no contestar para que la cosa no fuera a más», indica el cura que asegura que hasta el momento no había tenido ningún problema con los miembros del coro parroquial. El domingo pasado ellos decidieron usar la misma fórmula que el párroco, el púlpito de Cristo Rey, para dar una versión diferente de su futuro en la parroquia. El cura al oírlos desde la sacristía se volvió hacia ellos y «les pido que dejen de hablar y al poner el pie en el altar uno me agarra por el cuello y otro a la altura del pecho, de la chaqueta. Además de insultos recibo patadas y zarandeos», indica y afirma que identificó a dos personas, pero que calcula que en la trifulca había «once por lo menos». A ellos se unía otro grupo de gente «que traían de fuera» animándoles a seguir con los golpes e insultando al párroco que se zafó de ellos en dos ocasiones y en la última «salí como pude de la iglesia y llamé a la Policía», siguiendo con su relato de los hechos. «Estaba orquestado para crear un clima de violencia contra mi», declara.
Parte de lesiones y vía judicial
A partir de ahí se abren las diligencias en la comisaría avilesina en donde en el día de hoy trabajaban para esclarecer lo ocurrido en la iglesia de Versalles y ver si existe algún tipo de delito, pendiente aún de tipificar. Abel Vázquez cuenta con un parte de lesiones del Hospital San Agustín, a donde se dirigió tras haber llegado la policía y antes de presentar la denuncia, en que se indica que sufre una contractura cervical y varias contusiones en el cuerpo. A pesar de ello y «con dolores» ha seguido con sus obligaciones como párroco, dando un responso en el cementerio de Nuño (Corvera), y luciendo un collarín. También ha puesto el tema en manos de un abogado para acudir a la vía judicial en cuanto la Policía Nacional cierre las diligencias del caso. Lamenta que «se haya llegado a esta situación. La violencia no es la solución, debe arreglarse de otra manera». «He trabajado mucho en el mundo marginal, pero nunca a estos niveles y nunca había llegado a este punto», asegura. En Magnificat prefieren dejar que la investigación siga su curso y no hacer declaraciones públicas, aunque su versión es contraria y culpan de la situación violenta al párroco de Versalles.