Los miembros del coro parroquial se enfrentan a un juicio por faltas ya que las lesiones no constituyen delito
08 nov 2016 . Actualizado a las 17:46 h.La agresión que un párroco de Avilés denunció haber sufrido el pasado domingo tras la misa a manos de miembros del antiguo coro parroquial acabará en los juzgados. Alfonso Abel Vázquez, el cura de Versalles, ya ha puesto en marcha la maquinaria para iniciar la vía judicial y la Policía Nacional de Avilés ha trasladado las diligencias a los juzgados avilesinos después de haber cerrado la investigación. En la misma se ha identificado a dos supuestos agresores, a pesar de que el párroco aseguró que en la trifulca participaron «al menos once personas», aunque él mismo sólo pudo identificar a los dos que supuestamente iniciaron la agresión. En el día de ayer los agentes tomaron declaración a los implicados y únicamente han identificado a esas dos personas, miembros del antiguo coro, ahora integrados en el coro Magnificat, de reciente creación. No han sido detenidos, puesto que las lesiones del párroco no son consideradas como constitutivas de delito. Se enfrentan ahora a un juicio por faltas.
Los hechos tuvieron lugar el domingo pasado, cuando tras la celebración de la misa los componentes del antiguo coro parroquial cogieron el micro del púlpito para denunciar que se iban porque el cura les echaba. Él mismo, una semana antes había comunicado a los feligreses, desde el altar también, que los miembros de la formación se habían integrado en una formación musical civil, aunque dejaba la puerta abierta a que siguieran cantando en la iglesia de Cristo Rey y ensayando en la de La Magdalena, de donde también es párroco. Esa es la versión que ofreció Abel Vázquez, quien aseguró que al dirigirse a ellos para que dejaran de hablar fue agarrado por las dos personas que han sido identificadas por la policía y a partir de ahí se inició una agresión en grupo que incluyó patadas e insultos y culminó con una contractura cervical y varias contusiones en el cuerpo, por las que fue tratado en el Hospital San Agustín. Posteriormente se dirigió a comisaría para poner la denuncia. Precisamente desde la iglesia había llamado a la Policía Nacional para que intervinieran en la disputa.
La otra parte de este asunto, los miembros del antiguo coro parroquial, no quisieron hacer declaraciones pero tienen una versión muy diferente y culpan al cura de lo ocurrido. Lo único en lo que parece que están de acuerdo es que había diferencias entre unos y otros a partir de la inclusión de miembros del coro parroquial en el Magnificat. Abel Vázquez niega que hasta la semana pasada hubiera tenido conflicto con los miembros de la formación musical, aunque también es cierto que llegó a la parroquia de Versalles el pasado mes de septiembre, hace apenas dos meses. El párroco también denuncia haber recibido, días antes de la agresión, un Whatsapp en que le decían que que «yo estoy de paso y que ellos son la parroquia. Decidí no contestar para que la cosa no fuera a más». Tras lo ocurrido en la iglesia de Versalles el domingo se mostraba convencido de que todo «estaba orquestado para crear un clima de violencia contra mi».
La situación se dirimirá ahora en los juzgados, aunque sólo afectará al propio párroco y a las dos personas que él mismo identificó como sus agresores. El resto de los que pudieron participar en lo ocurrido, así como las que según él mismo indicó animaban la gresca y le insultaban no tendrán que pasar por el tribunal, aunque es probable que lo hagan como testigo. La supuesta agresión tuvo lugar al finalizar la misa, por lo que estaban presentes varios feligreses y puede que ellos sean los que ayuden a arrojar algo de luz ante lo sucedido. Los miembros del coro Magnificat habían descartado en un principio presentar una denuncia contra el párroco de Versalles. Mientras tanto el párroco de Verslles ha continuado «con dolores» cumpliendo con sus obligaciones luciendo un collarín y lamentó que «se haya llegado a esta situación. La violencia no es la solución, debe arreglarse de otra manera», poniendo especial hincapié en el hecho de que cuando se produjo la supuesta agresión había niños presenciándola.