Imagen:Los concejales de Avilés votan en contra de los presupuestos del PSOE

El PP de Avilés se inmola para acabar aprobando las cuentas del PSOE por error

Los concejales populares se equivocan al votar y otorgan su confianza en el pleno a la alcaldesa, lo que hace que los presupuestos se aprueben de forma automática. «Se ha producido una quiebra», recononcen los ediles


Avilés

El PP se ha inmolado esta mañana y lo ha hecho para nada. Las diferencias entre parte del grupo municipal, encabezado por su portavoz y cercano a la presidenta regional, con la dirección local y los ediles afines a esta eran evidentes desde hace meses y se habían recrudecido en los últimos días a costa de si favorecer o no que saliera adelante el presupuesto planteado por el gobierno. Lo ocurrido esta mañana ha sido el culmen de la crisis popular y ha provocado la quiebra del partido. Y lo ha hecho en una situación un tanto esperpéntica, que ha llegado a rozar el ridículo por momentos. Tres concejales del PP votaban en contra de las cuentas municipales, mientras los otros tres no acudían a la votación. Una hora después dos de los primeros y uno de los segundos posibilitaban que el presupuesto, el mismo que acababan de tumbar, saliera adelante al dar su confianza a la alcaldesa, cuando esa confianza estaba vinculada a la aprobación del presupuesto. ¿Le suena un tanto confuso? No es el el único.

Los propios concejales avilesinos, así como los funcionarios, tampoco tenían claro en un principio cuáles eran las consecuencias de lo votado. Carlos Rodríguez de la Torre, portavoz del PP, confirma que votaron a favor de darle la confianza a Monteserín por un error fruto del «caos. Pensamos que votábamos a favor de iniciar el procedimiento». Al rato se confirmó que no era así, el presupuesto estaba aprobado de manera inicial y saldrá a exposición pública durante un mes. Lo mismo que si hubiese recibido el visto bueno de manera ordinaria. Así se hubiese evitado un pleno extraordinario de apenas cinco minutos, la quiebra pública del PP avilesino y cierto ridículo al comprobar que los ediles, a veces, no saben lo que votan. La incertidumbre inicial no fue sólo de los populares, sino compartida por todos los grupos.

El Ayuntamiento de Avilés tendrá finalmente presupuesto propio en 2017, asciende a 72 millones de euros. Esao ya se sabía incluso antes de comenzar este confuso pleno. Si no salía adelante, el PSOE acudiría a la cuestión de confianza para conseguirlo y la oposición había descartado proponer un candidato alternativo a la alcaldía. Sin embargo, lo que se desconocía es a través de qué procedimiento se conseguiría y si duraría más o menos tiempo en cumplir los trámites administrativos. La incertidumbre sobre qué votarían los concejales del PP respecto a las cuentas municipales las dejaba en vilo y hacía que surgieran teorías de lo más variado en los corrillos municipales. Ausencias de concejales populares para no votar lo acordado por la junta local a favor de la abstención, la reaparición del edil de Ciudadanos Juan Cuesta -que conserva su acta aunque no participa de la vida municipal desde que fue expulsado- o incluso la petición de retirar el asunto del orden del día hasta que el PP regional autorizase o no a sus ediles a apoyar el presupuesto eran algunas de las más locas. Pero la realidad a veces supera a la ficción y en esta ocasión el PP rechazó el presupuesto para, acto seguido, aprobarlo al darle por error su confianza a la alcaldesa.

Era algo con lo que nadie contaba y, de hecho, algo que ha ocurrido pocas veces en España. Lo habitual es, si rechaza un presupuesto votar en el mismo sentido en una cuestión de confianza asociada al mismo. Los concejales de PP, concretamente dos porque Reyes Fernández Hurlé tuvo que ausentarse del pleno extraordinario de la cuestión de confianza por motivos laborales, actuaron al contrario. Alfonso Araujo, por su parte, se salió minutos antes de votar el presupuesto -su intención era abstenerse y su ausencia cuenta como tal- y votó a favor de la darle la confianza a la alcaldesa, con lo que también cambió su voto. El resto de grupos lo mantuvieron: los concejales del PSOE se posicionaron a favor, la edil de Ciudadanos se abstuvo y los de Somos, IU y Ganemos votaron que no las dos veces.

Concejales que no van al pleno y teléfonos que echan humo

El pleno ya había estado siendo especial desde que comenzara, pues la atención de todos estaba puesta en qué harían los concejales del PP, que le robaron por completo el protagonismo al presupuesto. Ha sido en el que se ha escenificado la quiebra del PP avilesino. Los teléfonos tuvieron esta mañana más importancia que nunca. Es habitual que los concejales consulten su móvil mientras se celebra un pleno, incluso que salgan del salón para atender llamadas. Lo que no es habitual es entrar móvil en mano al pleno, y además hacerlo minutos después de que comenzara la sesión. Eso fue lo que hizo Alfonso Araujo. Fue el único de los tres ediles que compartían postura que al menos fue al pleno.

Constantino Álvarez no lo hizo por causa justificada, ayer falleció su mujer. Francisco Zarracina no lo hizo por estar de baja médica y tener cita con el médico. La casualidad quiso que la consulta coincidiera con el que ha sido el pleno más importante de lo que llevamos de legislatura. Pero esto no impidió que se acercara al ayuntamiento minutos antes de que se iniciase la sesión, aunque no llegó a subir al salón de plenos.

Consecuencias en el PP de Avilés

El que sí lo hizo, aunque estuvo casi tanto dentro como fuera, fue Araujo, quien explicó que no quiso participar en la votación inicial del presupuesto para evitar «contribuir al circo de que hubiera concejales del PP votando dos cosas diferentes». Al ausentarse, tras conocer la intención de sus otros tres compañeros de no favorecer la aprobación del presupuesto, su voto se cuenta como abstención, al igual que los de Constantino Álvarez y Francisco Zarracina. De ese modo, entiende que sí ha cumplido con la decisión de la junta local. «Es el único acuerdo que existe», insistía y acusaba a sus tres compañeros de «deslealtad» y de «no cumplir los estatutos». Los aludidos mantienen la postura contraria. «Lo que hemos hecho es votar en consecuencia a los estatutos. No nos hemos saltado una coma de lo que dicen los estatutos. No teníamos el visto bueno del comité ejecutivo regional, nadie lo pidió», argumenta Rodríguez de la Torre. Y apunta que, aunque dieron la confianza por error eso no altera su intención, sino que agiliza poder disponer de presupuesto y evita que la oposición plantee un candidato y presupuesto alternativo, algo que varios grupos habían descartado hacer.

Las consecuencias de lo ocurrido en el pleno para la formación popular son mayores que lo relativo al presupuesto avilesino. «Se ha producido la quiebra del PP de Avilés», en palabras de Araujo. Y para la presidenta local, Carmen Rodríguez Maniega, se ha dado «una situación inexplicable, una contradicción que nada tiene que ver con el PP de Avilés como organización». «Ha sido un error, una decisión personal o consultada con Mercedes Fernández», apuntó y afirmó que «en política los errores tienen consecuencias».

 

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