La fábrica no es para las mujeres

Noelia Rodríguez AVILÉS

AVILÉS

Asamblea de trabajadores de Alcoa, celebrada en el exterior de la fábrica de Avilés.Asamblea de trabajadores de Alcoa, celebrada en el exterior de la fábrica de Avilés
Asamblea de trabajadores de Alcoa, celebrada en el exterior de la fábrica de Avilés

Sólo el 6% de los trabajadores de las industrias asentadas en Avilés son féminas, relegadas casi todas a puestos de oficina. Las empresas están lanzando nuevos planes de igualdad para corregir la situación

05 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La industria es uno de los principales motores económicos de Avilés, sin embargo, es un sector que está copado por hombres, en que la presencia de mujeres es mínima. Poco más del 6% de los trabajadores de esta rama son féminas y la gran mayoría está relegada a puestos de oficina, relacionados con tareas vinculadas a recursos humanos o administración. Las labores de producción son cosa de hombres. Lo eran hace 50 años y lo siguen siendo ahora. Muchas industrias asentadas en Avilés cuentan con planes de igualdad -están obligadas por ley debido a su tamaño-, que buscan potenciar la equidistancia de género entre sus trabajadores, aunque esto no supone que haya igualdad a la hora de ostentar uno u otro puesto. Daorje es la única que aún no lo tiene, pero sindicatos y empresa están en negociaciones para firmarlo.

Precisamente, esta empresa auxiliar es una de la que peores ratios aporta en lo relativo a presencia de mujeres en sus instalaciones. El 5,6% de su plantilla son mujeres y 13 de ellas están en labores de producción. Esto supone que tres de cada cuatro mujeres que están empleadas en Daorje se dedican a cuestiones consideradas administrativas o de oficina, nada que ver con el trabajo físico que caracteriza a la empresa. En Alcoa los números son aún más drásticos. Su plantilla cuenta con 21 empleadas, de un total de 400 personas, y ninguna de ellas está en producción, todas trabajan en oficina. En su caso el plan de igualdad se aprobó el pasado mes de noviembre y como primer objetivo se marca «promover procesos de selección y promoción en igualdad que eviten la discriminación por razón de sexo y la utilización del lenguaje sexista».

En el documento se determina que no hay discriminación sexista en los procesos de selección, pero que la plantilla de Alcoa está «fuertemente masculinizada» porque las mujeres «no presentan su candidatura a las ofertas de empleo, o porque sus perfiles académicos y/oprofesionales no se adaptan a los requisitos solicitados en puestos de fabricación en general». No deja de ser curioso que el Plan de Igualdad de Alcoa esté firmado por cuatro mujeres, como representación de la empresa, y cuatro hombres, representantes de los trabajadores, a los que acompañan tres suplentes también masculinos. Asturiana de Zinc presenta una situación similar a la de la aluminera. Su plantilla de 800 empleados tiene 55 mujeres, de las que 44 trabajan en oficinas y otras cuatro en el laboratorio. 

La clave está en la educación

En el ámbito sindical son conscientes de que la situación de desigualdad no es responsabilidad exclusiva de las empresas, sino que se trata de un problema social. Mercedes Alcaraz, responsable de Mujer en CCOO de Avilés, pide a las administraciones que trabajen para «fomentar la educación y la formación necesaria para desarrollar los pilares fundamentales que permitan a las mujeres abandonar la situación de precarización en el mercado laboral y poder aspirar a puestos estables y de calidad como los que ofrece el sector industrial». De hecho, según el informe que su sindicato elaboró en 2014, los puestos superiores son aquellos en los que más mujeres hay, al margen de los administrativos. Eso es lo que ocurre en ArcelorMittal, la empresa en donde más se ha integrado a la mujer y donde apenas suponen algo más del 6% de la plantilla, contando las instalaciones de Avilés y Gijón. 346 mujeres trabajan en Asturias para la multinacional del acero, de las que 143 son ingeniero superior y 53 ingeniero técnico, más de la mitad. Otro centenar de ellas trabajan como operarias en producción y mantenimiento.

Y tirando de porcentajes la industria que parece contar con un balance más igualitario es Saint-Gobain, donde el 15% de su plantilla lo conforman mujeres. De esas 64 personas un tercio de ellas ejercen como obreras. Estos datos son alentadores, pero insuficientes para Alcaraz. «La presencia de las mujeres en la industria de la comarca es muy escasa, prácticamente inexistente», insiste y apunta que «los empresarios deben ser valientes y apostar de una forma decida por la contratación de mujeres», aunque queda claro que para eso primero han de prepararse y presentarse para los puestos que se ofertan.