La Unión de Consumidores advierte de que se han abierto otros 500 que generan menos empleo y menos expectativas de éxito
16 abr 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Darse un paseo por la calle de La Fruta supone encontrarse, en apenas unos metros y a un lado y otro, varios comercios con la persiana bajada o carteles de se alquila o se vende un local que se ve completamente vacío. Es una de las calles más céntricas de Avilés y una de las que forma parte del eje comercial del casco histórico. A unos metros, en la calle de El Muelle sucede exactamente lo mismo. Es la realidad del comercio local, que desde que se iniciara la crisis económica allá por 2007 ha visto pocos visos de recuperación. En los últimos diez años en Avilés han cerrado un millar de comercios y se han abierto 500, aunque no con las mismas condiciones. La Unión de Comerciantes de Avilés (UCAYC) señala que, más allá de los números, existen importantes diferencias entre los establecimientos que han bajado la persiana y aquellos que la han levantado. «El que ha cerrado tenía gran arraigo y mucho empleo y los que se abren ahora tienen una persona y lo hacen sin formación de gestión comercial y expectativas poco reales», explica Javier Reig, portavoz de la UCAYC.
Las nuevas tiendas que se abren son básicamente para autoempleo de quien se pone al frente de ellas y en muchas ocasiones apenas se mantienen durante unos meses. «Se convierten en dramas importantes porque antes de cerrar han intentado todo: pedir préstamo o dinero a amigos y familiares. Un comercio que cierra lleva un drama enorme porque para el autónomo el estado de bienestar es cero, no tiene derecho a ninguna contraprestación», apunta. Desde la UCAYC se ofrecen cursos de formación para intentar ayudar al éxito de sus negocios, pero reconocen que no todos se apuntan a la asociación que cuenta con 2.400 asociados, de los que 2.000 son comercios y de esos 500 son nuevas firmas. Casi el doble es el número de asociados que han perdido, así que es fácil que se alcancen las cuatro cifras teniendo en cuenta aquellos que no están asociados.
Reig asegura que, hasta el momento, el comercio avilesino no ha visto signos de recuperación, aunque «Sí mejora. Hay conciencia de que las cosas van mejor», pero advierte que «cuando la mayoría de los empleos son precarios económicamente la gente no se puede permitir cosas más allá de la subsistencia». Asegura que «la macroeconomía mejora, pero el bolsillo de la clase media está muy cuestionado». Esto es un síntoma generalizado, pero en el caso de Avilés se añade otro, relacionado con su fuerte envejecimiento. «La ciudad ha perdido un 10% de población en los últimos años y la que se va es la gente joven, que es la que nos hace falta porque es la que consume».
El auge del comercio electrónico
Además de la crisis económica el comercio convencional avilesino, como otros muchos, tiene que hacer frente a un nuevo competidor: el comercio electrónico. «Es lo único que ha crecido y ha venido para quedarse», indica el portavoz de la UCAYC. En el caso de Avilés son pocos los establecimientos que se han subido a este carro o han combinado su actividad convencional con la venta a través de la red. «En internet sólo triunfa, además de marcas comerciales muy conocidas, si vendes más barato que nadie o cosas que no tiene nadie. Salvo eso es muy difícil entrar y llegar a eso también es muy difícil», indica Reig, que asegura que, a pesar de ellos, los asturianos están a la cabeza en lo que a compras a través de dispositivos electrónicos se refiere. «Somos líderes en compras electrónicas, pero también los últimos en ventas. Compramos fuera de España, lo que hacemos es aportar a terceros países, no a nosotros mismos», indica el portavoz de la UCAYC, que confía en que los clientes se den cuenta de la situación que se está dando.
En los últimos meses la calle Rivero ha revivido con la apertura de varios negocios, algo parecido a lo que ha ocurrido en la avenida de Lugo, con el asentamiento de locales de mayor tamaño. Para la Unión de Comerciantes esto no es un síntoma de recuperación, sino de un proceso cíclico. «Ha ocurrido así siempre», pero advierte que actualmente «hay menos calles comerciales» de las que había años atrás. Y el hecho de que en una misma zona cierren varios establecimientos afecta a otros del entorno, que notan una pérdida de ventas. «Es un círculo vicioso», sostiene Reig.