«Los problemas de odio, exclusión y discriminación a LGBTIQ son los mismos aquí que en Chile»

«La gente saldrá del festival con más modelos e historias en la cabeza», afirma el coordinador del Centro Niemeyer Borja Ibaseta

Borja Ibaseta, coordinador de actividades del Centro Niemeyer
Borja Ibaseta, coordinador de actividades del Centro Niemeyer

Avilés

Un ciclo de conferencias a cargo de la Universidad de Oviedo ha abierto este lunes el Festival de Cine LGBTIQ que organiza, con diversos colectivos, el Centro Niemeyer. Se prolongará hasta el 6 de mayo e incluye la proyección de nueve películas sobre la realidad del colectivo así como un encuentro con Boris Izaguirre; una masterclass con el coreógrafo de Madonna, José Xtravaganza; y un concierto de Rodrigo Cuevas como cierre de fiesta. Borja Ibaseta, coordinador de actividades del complejo avilesino, nos habla de qué encontrar en el festival que, en su segunda edición, se acerca también a otras localidades asturianas. 

-El festival se estrenó el año pasado aspirando a ser una referencia a nivel autonómico y ha alcanzado la esfera nacional.

-Empezó queriendo ser un espacio de referencia en Asturias, porque no teníamos ese punto de referencia. La dimensión nacional llega cuando me invitaron a participar en el área LGBITQ en el festival de Donostia del año pasado. Nacía con esa idea de generar ese espacio de diálogo de todas las instituciones que en Asturias trabajan sobre esos temas y necesitaba ese punto de cohesión y encuentro.

-¿Qué novedades presenta el festival en esta segunda edición?

-Se amplían las actividades paralelas a varios niveles. Tratamos que la programación de cine hable con el resto de programaciones y de ahí sale el ciclo de Palabra con Boris Izaguirre y el concierto de Rodrigo Cuevas y la masterclass de José Xtravaganza. A nivel nacional para mí la clave reside en el jurado. Dos de los tres miembros son Pau Guillén, director de Zinegoak, y María Eugenia Martín, de la Muestra Internacional de Cine y Diversidad Sexual CINHOMO de Valladolid. Darte cuenta de que otros compañeros de otros festivales están interesados por lo que haces está muy bien. Y volviendo a nivel regional la colaboración con Laboral Cineteca Ambulante y el Ayuntamiento de Siero que nos lleva a esos sitios que no llegaríamos.

-¿Por qué decidieron sacar el festival del Centro Niemeyer y que llegara a otras localidades asturianas?

-Forma parte de la misión de lo público: dar acceso a una programación no comercial y la labor de llegar a todo el mundo. Asturianos somos todos y es importante que quienes vivan en otras partes sientan el Niemeyer como suyo y sientan que también les habla.

-¿Cómo surgió la posibilidad de organizar una masterclass con José Xtravaganza, el coreógrafo del vídeo «Vogue» de Madonna?

-Auténticamente fue un no creer. Queríamos una película para la inauguración que fuera para todos los públicos, que conecte con todo el mundo. Lo más mediático y reconocible era el documental Strike a pose, contactamos con los directores para que vinieran, no podían pero que tenían a José Xtravaganza y nos dijeron si lo queríamos. Los directores tienen un interés muy grande en que se vea que los bailarines tienen una vida muy corta, tenían 18 años entonces, eso cambió su vida de una forma inesperada y ahora lo revivimos 25 años después, vemos cómo ha cambiado su vida, no sólo como homosexual sino en lo profesional.

-El festival incluye nueve películas que no son comerciales ni conocidas por el gran público, ¿qué destacaría de ellas?

-Todas tienen para mi algo que las hace interesantes. Son películas a las que puedo traer a mi familia y amigos, nos ofrecen un espejo en que mirarnos que es muy interesante a varios niveles: el más reivindicativo y el social de nuestro entorno. Hay desde historias de amor de dos chicas que descubren su sexualidad, al padre que tiene que defender a su hijo que sufre bullying en el colegio por cómo va vestido, la historia de Olga Hpnarova, que está muy bien para un público heterosexual, o acompañar a seis personas en todo el proceso de transición de género, que es tremendamente importante. De ser gay o lesbiana todo el mundo tiene su idea, pero hay esa otra realidad que existe y a veces no vemos, ese lado humano. En el documental de Robert Mapplethorne hay una reflexión de la gestión cultural del dinero público.

-Las películas proceden de diferentes países, pero no hay ninguna de España.

-Este año hemos querido mirar a América Latina. No quiere decir que no haya cine que no sea interesante, sino que hemos hecho una apuesta por el cine que viene de un continente que tanto nos da.

-¿El trasfondo que podemos encontrar en esas historias es diferente de de las que se cuentan en España?

-Las historias pueden no variar demasiado, puede variar la forma en que las cuentas, pero en el fondo los problemas de odio, exclusión, de discriminación son los mismos, el patriarcado funciona igual aquí que en Chile, que en Argentina. Esta mañana yo me desperté con una noticia de cómo habían reventado la cara a cinco lesbianas en Portsmouth y eso te lo encuentras en Madrid o México. Esas historias están latentes.

-El objetivo del festival es acercar todas las realidades, ¿se da entre quien viene al evento?

-Sí. Una cosa muy bonita que me pasó el año pasado es que la gente te dice que nunca había pensado eso. Ayuda a establecer puentes de conexión. Se dio el año pasado y espero que este.

-¿La gente saldrá del cine con un cambio de chip?

-Con más modelos, más historias, más puntos de amarre en la cabeza, que es lo interesante. Esas perspectivas. Son situaciones que existen y te dan otras visiones.

-En esencia es un festival de cine, pero incluye un ciclo de conferencias de la Universidad de Oviedo.

-Empezó a hacerse el año pasado y viene muy bien, porque las conferencias vertebran el discurso. Te ayuda a acercarlo a la sociedad, a comprender todo ese saber al que a veces no accedemos. Y sirve de motor de arranque porque encauza con la labor que están haciendo XEGA, el Comité Ciudadano Anti-Sida, Astursex o el Conceyu de la Mocedá.

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