¿Qué pasará con el suelo de las Baterías después de 2019?

Las históricas instalaciones habrán de derribarse y descontaminar el terreno que varios agentes piden siga acogiendo actividad productiva

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Avilés

Las Baterías de Coque de Avilés tienen fecha de caducidad. El 2019 será su último año de vida y para entonces habrán de estar listas unas nuevas instalaciones en Gijón -aún no han empezado a construirse- que se encargarán de hacer el trabajo de estas, que cuentan con más de 60 años a sus espaldas.  Pero las Baterías dejarán un vacío en Avilés, literalmente. Una vez acabe su labor han de derribarse y se quedará un espacio de varios cientos de metros cuadrados que se incorporará al Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA). ¿Para qué servirá? La temporalidad de las Baterías es conocida en Avilés desde hace años y se han planteado diferentes usos por parte de diversas entidades, desde crear espacios culturales a mantener la actividad industrial que, por otra parte, le rodea. Cuando el cierre ya tiene fecha, y especialmente tras los últimos escapes producidos, las conversaciones sobre qué hacer en ese espacio vuelven a saltar al candelero.

La entidad estatal SEPI es la propietaria del terreno, como de casi todo el que hay en esa zona, y es la que tiene la última palabra sobre qué hacer en el espacio de Baterías, pero desde Avilés aportan ideas, con la intención de que se saque provecho de un espacio con una ubicación estratégica y privilegiada. Y también con la intención de que la transformación del lugar no se demore en exceso. Hay que tener en cuenta que una vez Baterías cese su actividad han de derribarse las instalaciones -también propiedad de SEPI, herencia de la exigua Ensidesa- y proceder a la descontaminación de los suelos. No es labor fácil ni mucho menos rápida, pues habrá de sacarse a concurso, seguir el trámite administrativo y sumar el tiempo que duren los trabajos. Por ello también desde Avilés se urge que no se deje pasar el tiempo y se empiece a trabajar una vez ArcelorMittal abandone las Baterías.

La alcaldesa de la ciudad, Mariví Monteserín, ya ha hablado con responsables de SEPI en este sentido, reclamando que «pongan en marcha todo el procedimiento administrativo y logístico necesario para que una vez se produzca el cierre de Baterías se pueda poner el terreno, con la mayor celeridad, a disposición de nuevos proyectos empresariales». La regidora avilesina tiene claro que el futuro de la zona ha de seguir ligado a la actividad empresarial. «Debe ser destinado a acoger nueva actividad productiva innovadora y tecnológicamente más avanzada, más sostenible medioambientalmente y generadora de empleo cualificado, dentro del Parque Científico y Tecnológico Avilés Isla de la Innovación, a imagen de otras empresas y centros de investigación que ya forman para de este espacio». El presidente de la Cámara de Comercio de Avilés, Francisco Menéndez, habla en el mismo sentido y apunta a la cercanía de esos terrenos del puerto, por donde numerosas empresas de la zona sacan su producción a diario. Con una firma similar a otras que ya hay asentadas en este espacio «ganaríamos empleo y actividad de trabajo».

Deseo de una empresa que contamine menos

Los sindicatos coinciden con la patronal y, al igual que la alcaldesa, reclaman la implantación de una firma cuya actividad contamine menos. Baterías ha tenido en los últimos años varios escapes y vertidos a la ría, lo que ha hecho que esté en el punto de mira de los ecologistas y, en los últimos tiempos, de la población en general. El cierre de las instalaciones es visto por muchos como una posibilidad de que los niveles de contaminación en la ciudad desciendan. «Nosotros firmaríamos por cambiar unas instalaciones agresivas por una empresa más limpia y en que las condiciones de empleo para los trabajadores sean buenas», apunta Iñaki Malda, secretario comarcal de UGT. Señala la necesidad de que el tejido empresarial sea variado y pide «precaución» a la hora de hablar de plazos porque «en la siderurgia dos años son mucho».

José María Baltar, secretario comarcal de CC OO, desearía que empresas de nueva tecnologías o «aguas abajo» (transformadoras) se asentaran en el lugar que aún ocupa Baterías. Considera que son las que pueden crear empleo y que, además, pueden aprovechar las sinergias de las otras empresas que ya existen y las que para 2019 pudieran estar presentes en el PEPA. Tanto para Baltar como Malda lo primordial es que se conserve el empleo que ya existe en Baterías y se cree otro.

400 empleos directos más las auxiliares

La plantilla que ArcelorMittal tiene destinada en estas instalaciones ronda las 400 personas y el compromiso de la empresa es que, cuando cierren, parte de ellos vayan a las nuevas Baterías de Gijón y el resto sean recolocados en departamentos de las plantas de Avilés. «Pedimos que absorban el empleo local, que lo equilibren con otras instalaciones que tienen aquí, como la línea de pintura, que está parada y creemos que puede reabrir, o laminación, que se puede ampliar», apunta Malda. Baltar habla no sólo del empleo propio de la multinacional, sino del que generan de manera indirecta las Baterías y que es más difícil cuantificar, pero son varias las empresas auxiliares que prestan servicio ahí. Considera que tras el cierre de las instalaciones «son los que más dificultad pueden tener». Monteserín añade que «nos corresponde a las administraciones trabajar conjuntamente para que cuando se produzca este cese de actividad el suelo siendo productivo y generador de empleo y actividad económica». Les quedan dos años.

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