Los ilustres olvidados de Avilés quieren salir a la calle

Hay varias peticiones para que Ernesto Baldajos, Paco Menéndez y Marcelo Campanal den nombre a una vía  de la ciudad

Sello dedicado por Correos al videojuego «La abadía del crimen», de Paco Menéndez, una de las personas para las que se pide una calle
Sello dedicado por Correos al videojuego «La abadía del crimen», de Paco Menéndez, una de las personas para las que se pide una calle

Avilés

Para muchas personas que una calle de su localidad lleve su nombre es uno de los mayores honores que pueden recibir, pero si echamos un vistazo al callejero de cualquier ciudad la mayor parte de los elegidos murieron mucho antes de que se decidiese utilizar su nombre. Además, suele ser habitual que muchos de los que sirven para ubicar una determinada zona no se recuerde qué hicieron para recibir ese honor. En Avilés hay claros ejemplos, como el de Constantino Suárez, «el españolito», Rui Pérez o Ruiz Gómez, que además crean confusión entre ellos. Son personas que dan nombre a una calle, pero son pocos los vecinos que saben quiénes fueron y qué hicieron para hacerlo. Mientras tanto se acumulan las peticiones para que otra gente, de una época mucho más reciente y con cierto reconocimiento popular tenga la posibilidad de dar nombre a una vía de la ciudad. Las últimas se centran en Ernesto Baldajos, Marcelo Campanal o Paco Menéndez. Tres personas con labores muy diferentes: filantropía, deporte y videojuegos.

Alguna de estas peticiones, como es la de Paco Menéndez, se arrastra ya desde hace años. Es, además, el menos conocido de los tres, a pesar de ser considerado una de las personas más destacadas del videojuego español en los años 80. Suyo es «La abadía del crimen», que salió a la luz en 1987 y está basado en «El nombre de la rosa», de Umberto Eco. Tras el éxito del videojuego y el desencanto sufrido por ver cómo funcionaba esa industria se marchó a Sevilla, donde murió años después. Su creación es considerada una joya de la historia de los videojuegos en nuestros país y ha hecho que Menéndez sea reconocido en diversos lugares y ocasiones, excepto en la ciudad que le vio nacer. Una asociación de gamers solicitó formalmente al consistorio avilesino una calle para Paco Menéndez, curiosamente lo mismo que se hizo en Madrid, donde vivió y desarrolló buena parte de su labor profesional.  Presentaron más de medio millar de firmas pero la decisión está parada. Eso después de que el pasado mes de mayo Correos sacara una tirada limitada de sellos que homenajeaban a «La abadía del crimen», uno de los pocos videojuegos que puede presumir de aparecer en un sello.

Marcelo Campanal es una de las glorias deportivas de Avilés y el único que aún vive para ver una calle con su nombre, algo que según ha declarado le haría especial ilusión. Su currículum pasa por la Selección Española de Fútbol, la práctica profesional del atletismo y también del tenis. En Avilés tuvo un gimnasio, desde donde fomentó el deporte, y es sobradamente conocido. En una plataforma de recogida de firmas de internet aún está abierta una petición para que un vial lleve su nombre porque, según dicen, «él mismo lamenta no tener algo que le recuerde para la posteridad». Lleva casi 400 apoyos. El último deportista avilesino reconocido con una distinción similar fue Yago Lamela. No fue hasta después de su muerte, hace dos años, que el consistorio decidió ponerle a la pista de atletismo el nombre del que fuera subcampeón mundial de salto de longitud y plusmarquista europeo.

Ernesto Baldajos falleció hace nueve años y ya incluso antes de su muerte se había pedido, tanto en Avilés como en otros ayuntamientos de la comarca, un reconocimiento para el empresario y filántropo. En vida recibió varias distinciones como el Avilesino solidario, del PP, la insignia de oro del Real Avilés o el Paul Harris, del Rotary Club, pero nunca vio su nombre en el cartel de una calle. Durante décadas Baldajos desarrolló una labor solidaria que le hizo conocido en Avilés, llegando a organizar cenas de Navidad para los más desfavorecidos. Ese el motivo por el que diversos ámbitos se ha pedido que dé nombre a una calle, algo que de momento no ha sido posible.

La parte administrativa

El Ayuntamiento es el encargado de dar nombre a las calles y, en el caso de Avilés, por norma general no se hace hasta que tiene un vial disponible y sin nombre. Esto supone que haya peticiones que se puedan tener en cuenta pero pasen muchos años hasta que se hagan efectivas, puesto que lo más habitual es que se necesite una calle de nueva construcción. Años atrás con la expansión urbanística del entorno de El Quirinal y Valgranda se aprovechó para nombrar varios viales y, de paso, introducir a la mujer en el callejero avilesino, que hasta el momento apenas contaba con un pequeño puñado de féminas en los letreros. Los hombres siguen siendo mayoría, como puede verse en las últimas peticiones vecinales, pero igualmente han de esperar a que haya un espacio vacante. Después ha de pasar un proceso administrativo que consiste en llevarlo a pleno y cuente con el apoyo mayoritario de la corporación para poder bautizar la calle con uno u otro nombre.

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