Las gaviotas sitian Avilés

En los últimos cinco años han doblado el número de nidos y los han extendido por diversos barrios de la ciudad y las afueras

Gaviota junto a un pesquero en Avilés
Gaviota junto a un pesquero en Avilés

Avilés

Encontrarse gaviotas campando a sus anchas en el entorno de la rula de Avilés, en la plaza de España o en el mercado de abastos peleando entre ellas por un trozo de comida que se han encontrado en el suelo en una terraza es algo habitual desde hace muchos años, pero en los últimos meses lo que se ha normalizado es encontrarse -y sobre todo oír- a este tipo de pájaros en cualquier zona de la ciudad, y en cualquier momento del día. Las gaviotas se han hecho con Avilés de una manera que es visible para cualquiera que la visite con asiduidad y que viene respaldada por los datos recogidos por las campañas de control de la especie que se vienen realizando desde 2004. Durante los primeros años se consiguió reducir su presencia en la ciudad, pero en los últimos tiempos ha habido un repunte. Además, ha venido acompañado del hecho de que es habitual encontrarse nidos en zonas donde antes no había, como es el caso de Versalles, El Nodo o la avenida Santa Apolonia. ¿A qué se debe el cambio?

Las gaviotas han asentado sus nidos desde hace años en el centro de la ciudad. Por eso era habitual verlas buscando comida en el entorno del casco histórico y también en el de la ría, especialmente en la antigua lonja de pescado. La creación de la nueva rula y mayores medidas sobre el control de los desperdicios han hecho que les resulte más complicado encontrar fácilmente comida y es lógico que extiendan su radio a otros lugares próximos, como los barrios en que se las puede encontrar en estos días. Es una cuestión de supervivencia y que ha hecho que se hayan llegado a localizar nidos en las cercanías del Hospital San Agustín, un sitio en que antes era muy difícil encontrarse con este tipo de aves. Los controles llevados a cabo en los últimos años han evidenciado esta migración de gaviotas a diversos puntos de la ciudad y que, aunque siguen teniendo presencia en el centro, esta es mucho menor. De hecho, salvo en 2014, durante los últimos años se han encontrado únicamente dos nidos de aves en la zona histórica de la ciudad y eso que en este tiempo nunca se han contabilizado menos de 70 anidaciones. Se han repartido por edificios de prácticamente toda la ciudad.

Esos fueron los nidos que se retiraron en 2010, para cuando se habían registrado un descenso respecto a los números de los primeros años. En 2005 se habían localizado y quitado 122, pero en el último lustro la tendencia ha sido al alza. Los incrementos han sido pequeños, pero durante la campaña del año pasado la cifra se disparó hasta superar las iniciales. En 2016 se retiraron 133 nidos de gaviotas, la práctica totalidad de los encontrados ya que tan sólo no pueden hacerse cargo de un pequeño porcentaje porque los propietarios de los edificios en que anidan no les permitieron acceder. El año pasado se contabilizaron, además, el doble de llamadas por parte de vecinos informando de la presencia de gaviotas en lugares cercanos, así como de visitas realizadas para hacer las comprobaciones. En la actualidad se trabaja en el censo de este año.

El doble de actuaciones que el año anterior

Durante la primavera de 2016, cuando se suele realizar el censo por ser la época en que empieza la reproducción de gaviotas, la empresa encargada del control recibió 236 reclamaciones ciudadanas advirtiendo de la presencia de estas aves en su entorno. Se tradujeron en 348 visitas, que derivaron en 186 actuaciones, el doble de las que habían realizado en la campaña del año anterior. Esto supuso la retirada de 133 nidos, con 169 crías y tres adultos. En pro de favorecer la colaboración ciudadana la empresa que se encarga de este trabajo ha recomendado al consistorio la puesta en marcha de una ordenanza que prohíba a los ciudadanos dar de comer a este tipo de aves para insistir en evitar su asentamiento.

El objetivo de la campaña de control de gaviotas es el de evitar la proliferación de la especie, para lo que se elabora un censo de la cantidad de parejas nidificantes así como de donde colocan sus ‘casas’. En este punto es fundamental la participación ciudadana, para que los responsables del proyecto sean conocedores de los nuevos puntos en que pueden haberse asentado las aves. Posteriormente se retiran los nidos para evitar que sigan reproduciéndose, así como los huevos que pueden llegar a encontrarse, incluso algún ejemplar adulto -si consiguen cazarlo. De esta manera se trata de frenar la proliferación de la especie, lo que permitirá reducir las molestias por ruido y problemas de insalubridad que generan, especialmente las crías. Esto que era un problema que antes se centraba en el casco histórico y el entorno de la ría se ha extendido a la práctica totalidad de barrios de Avilés y el extrarradio. En ocasiones las campañas de control de gaviotas han coincidido con las de otras especies como las palomas o los estorninos.

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