Un canadiense descubre a un hermano en Avilés

Ian Davis empezó a investigar su árbol genealógico y se encontró con un medio hermano del que no sabía nada y que vive en Asturias

Martin Rickards e Ian Davis en la plaza de España de Avilés.Martin Rickards e Ian Davis en la plaza de España de Avilés
Martin Rickards e Ian Davis en la plaza de España de Avilés

Avilés

Estando de vacaciones en un pueblo de Canadá y después de varios días sin tener acceso a internet Ian Davis, un profesor universitario de informática, pudo conectarse y soltó un grito a su mujer: «tengo un medio hermano». En los siguientes días «lo repetía a todo el que me encontraba», asegura. Y ha resultado que ese hermano vive en Avilés. En 2014 Davis empezó a estudiar su árbol genealógico como un hobbie y dos años después descubrió que su padre había tenido un hijo antes de casarse con su madre. Así fue como Martin  Rickards, que vive en Avilés, descubrió que desde hace 63 años tenía un medio hermano del que no sabía nada, ni su existencia. Sus padres se divorciaron cuando él era muy pequeño y su madre se volvió a casar, con un hombre que le dio el apellido al pequeño Rickards. Por su parte su padre se fue y se casó con otra señora, con la que tuvo dos hijos. Su separación supuso un muro entre la pareja, que no quisieron hablar el uno del otro a partir de entonces.

Es por ello que Rickards nunca supo nada de su padre ni Davis del pasado de su progenitor. «Cuando su primer matrimonio fracasó rompió con toda su familia y sus amigos, se olvidó del pasado y nunca más habló de él. Yo sólo conocía una historia que contaba mi abuela, decía era una pena que hubiera roto la amistad con su mejor amigo después de que fracasara el haberse casado con su hermana», explica Davis. No pensaba que pudiera tener un hermano, pero sí sabía de la existencia de un niño llamado Rickards, al que sus padres enviaban dinero de forma habitual para su mantenimiento, pero no lo reconocía como su hijo, sino que era el fruto de una aventura que había tenido su ex mujer con otro hombre. Nadie dudó de esa historia -de hecho la hermana de Davis sigue creyéndola. Hasta que él empezó a estudiar su genealogía. Y dar con Rickards no fue nada fácil. Primero porque no tenía el apellido ni de su padre ni de su madre, sino el del segundo marido de esta. Y también porque no vivía en el Reino Unido, se había marchado a España.

«Sólo tenía acceso a los archivos en lengua inglesa, no a los españoles, pero encontré su certificado de nacimiento», explica Davis. Cuando su madre murió le dejó el cuaderno de viajes de su padre, de modo que cruzó la fecha en que había nacido Rickards con los lugares en que había estado su progenitor por esas fechas y a partir de ahí pudo tirar de más información. Encontró a dos personas que podían ser primos de su hermanastro y tuvo suerte, porque uno sí lo era. «Me ha escrito un señor de Canadá que dice que es tu medio hermano», explica Rickards ante la sorpresa que supuso hace un año saber que tenía un familiar desconocido hasta el momento. «Mi madre no me contaba cosas de mi padre, me cambió el apellido y cuando conocí a Davis pude saber en qué iglesia se habían casado mis padres y ver una fotografía de su boda», asegura. Ahora ha podido conocer también a su hermanastro, que ha viajado a Avilés para conocerse cara a cara, después de haber pasado meses hablando por internet, y después de haberse realizado una prueba de ADN que ha confirmado al cien por cien que son hermanos. «Cuando lo vi al llegar supe que era su hermanastro porque es igual que su padre», explica la mujer de Davis del momento en que conoció a Rickards.

Durante 63 años estuvieron separados, pero las vidas de Davis y Rickards han sido parecidas. Sus padres se casaron el mismo año con nuevas parejas, meses después de haber firmado el divorcio. Ambos se llaman igual, aunque en el caso de Rickards Ian es su tercer nombre, y los dos se cambiaron de país por amor. Rickards  se vino a vivir a España y Davis hizo lo propio con Canadá, donde reside. Tras sus indagaciones genealógicas han descubierto que tienen algunos antepasados de lo más curiosos.  Davis ha estudiando los archivos oficiales, pero también periódicos de Gales, de donde es originaria su familia. Han descubierto que son los descendientes de un conocido escritor del país, de un hombre que aseguraba haber inventado el famoso fish and chips. Davis descubrió también que su abuelo materno se había alistado en el ejército canadiense en la Primera Guerra Mundial, «y se la pasó en hospitales del Reino Unido con distintas enfermedades».

Ha rastreado tanto la familia paterna como la materna, y con esta última tuvo más suerte, aunque bromea que «todos son pobres, no he dado con ninguno rico». Hasta el momento ha conocido a casi 15 personas con las que tras cruzar las pruebas de ADN ha confirmado que son familia, lejana, pero que tienen antepasados en común. En Estados Unidos es habitual interesarse por el pasado de los familiares y existen numerosos archivos en los que buscar información. «Por unos 300 euros al mes tienes acceso a todo», explica Davis, que recomienda a todo el mundo estudiar su árbol genealógico y lamenta «no haberlo hecho antes, hubiera encontrado antes a mi medio hermano». De hecho ahora tiene un encargo de su mujer: que estudie a sus antepasados. A ver qué encuentra.

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