El confitero acusado de asesinar a su mujer se escuda en la amnesia

El propietario de La Duquesita de Avilés dice que estaba bajo los efectos del alcohol y de unas pastillas

El confitero de Avilés acusado de asesinar su su mujer durante el juicio.El confitero de Avilés acusado de asesinar su su mujer durante el juicio
El confitero de Avilés acusado de asesinar su su mujer durante el juicio

Redacción

El confitero avilesino acusado de matar a su mujer en enero de 2016 con una llave inglesa, J.P.C., para el que Fiscalía y acusación particular piden 25 años de prisión, ha declarado que no recuerda nada de lo sucedido, ya que se encontraba bajo los efectos del alcohol y las pastillas cuando se produjeron los hechos. Según ha declarado en la vista oral, que se celebra en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial, la convivencia de la pareja era «buena», ya que no solían tener discusiones, aunque ha reconocido que estaban pasando por una mala etapa económica, debido a los problemas con el negocio que ambos regentaban.

El matrimonio dirigía, desde 2012, la confitería «La Duquesita», en la calle Fernández Balsera de Avilés, donde el acusado realizaba las tareas del obrador y la mujer, de 46 años, atendía al público. El hombre, de 49 años, ha relatado que la noche de los hechos, el 25 de enero de 2016, salió con su mujer a cenar después de cerrar la confitería, ya que al día siguiente cerraban por descanso, y que después volvieron a casa para tomar una copa. El acusado ha señalado que su mujer se acostó nada más acabar el combinado, pero que él continuó bebiendo y que, superado por las deudas y la situación del negocio, empezó a mezclar el alcohol con pastillas para «quitarse de en medio».

A partir de este punto, ha asegurado que perdió el conocimiento, y que no recuerda haber salido del domicilio ni haber agredido a su mujer con la llave inglesa, así como haber sido auxiliado y trasladado al hospital de San Agustín. En su declaración, ha apuntado que recuperó el conocimiento una vez ingresado en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), y que fueron los policías que le visitaron quienes le habrían informado de lo sucedido aquella noche.

Sin embargo, tanto la Fiscalía como la acusación particular, sostienen que J.P.C. era «totalmente consciente» cuando asesinó a su mujer, y que la ingesta de alcohol y pastillas fue posterior, con la intención de evadir la acción de la justicia, por lo que piden una pena de prisión de 25 años, diez de libertad vigilada, y una indemnización de 450.000 euros para la madre y los hermanos de la víctima.

Los hermanos de la mujer asesianda

El hermano de la mujer asesinada ha descrito este lunes en la Audiencia la relación entre su hermana y el supuesto asesino como la de una mujer controlada por su marido que desde que iniciase la relación la fue distanciando «de todo y de todos». Ha explicado ante el juez como su hermana «siempre tenía una sonrisa forzada y siempre nerviosa cuando estaba él» y además «se sentía desplazada y humillada por los padres del acusado a quien prefería no ver».

Ha insistido en que la víctima «se fue distanciando de todo y de todos» cuando comenzó su relación con el acusado. «Dejó de tener amigas, de hablar con nadie, mi hermana sólo cuidaba de mis padres por la mañana y a las cinco en punto que este señor -el acusado-- salía del trabajo ella ya estaba nerviosa esperándolo», ha explicado. «Yo se lo decía, que no me parecía normal, pero ella sólo respondía con evasivas», ha indicado el hermano de la víctima que ha ido relatando como el acusado fue apartando a su hermana de todo y de todos, con «imposiciones».

Además ha indicado que sus padres le dijeron que no querían quedarse en la vivienda de la víctima y su marido porque «no soportaban como él la trataba». «Papá y mamá lo pasaban mal cuando se quedaban en su casa, decían que no querían ver como discutían sin parar, como él la trataba y la humillaba y no querían estar con Julio porque no aguantaba su mirada. Mi padre decía que ese hombre tenía algo malo», ha declarado. Ha relatado además como «los martes eran intocables y sólo eran para ese señor -en referencia al acusado». Así ha añadido que su hermana llamaba a su madre todas las noches, incluso la de antes de su muerte porque «ese martes habían quedado para una cita médica».

Otro de los hermanos de la víctima ha declarado que su hermana «dejó de ser la que era en los últimos tiempos» y siempre tenía que salir con su marido. «Ella era muy alegre y cambió el carácter al empezar a salir con él, pero en los últimos tiempos mucho más», ha dicho. «Ella sólo salía con él, dejó de hablar con las amigas. Mis padres no querían ir a su casa porque discutían mucho y que él le daba voces», ha dicho el hermano de la víctima. Su mujer, cuñada de la víctima, también ha declarado como notó que había cambiado de carácter, pasando de ser una persona alegre a estar siempre «más exaltada».

También ha declarado la tía del acusado por videoconferencia y ha asegurado que la víctima le comentó en su día -hace ahora unos tres años-- que «igual se separaba de su marido». Y aunque nunca lo vio «tenía la sensación de que Julio le controlaba». Tanto era así que la tía del acusado ha indicado que llegó a preguntar a la víctima si Julio la maltrataba. «Ella me dijo que no pero yo vi unos golpes que no me gustaron nada, se lo comenté y ella se echó a llorar y me dio a entender que sí la maltrataba, pero no me lo dijo de palabra. Yo le insistí y le dije y estos golpes de la espalda y ella con lágrimas me dijo que se había dado contra una puerta», explicó.

La testigo ha manifestado que tenía una relación «muy buena, como de familia» con la víctima y solían tener contacto telefónico habitual. Así ha relatado que la víctima le llamaba por teléfono cuando el acusado no estaba delante para «poder hablar tranquilas» y ha añadido que «si estaban hablando y Julio llegaba ella cortaba el teléfono». Ha explicado que sabe que víctima y acusados «tenían problemas, no sólo económicos y que ella no estaba a gusto», y que la última vez que vio a la víctima fue antes de navidades de 2016 y la vio «muy triste y decaída».

Los testigos

También ha prestado declaración el vecino de la vivienda situada en el piso de abajo de la pareja que ha relatado como, pese a haber tomado una pastilla para dormir, a las cuatro de la mañana le despertó «un grito estremecedor» y luego ya unas voces y oyó como la víctima gritaba «Julio, Julio no me hagas esto».

Ha explicado que pensó que el hombre había muerto y por eso la mujer «gritaba y entre sollozos decía no, no» y ha narrado cómo fue siguiendo el ruido por la casa y oía como la mujer «gritaba y lloraba mostrando sufrimiento» hasta que llegó al dormitorio principal. «Los gritos fueron poco a poco atenuándose, durante unos quince minutos, hasta que creo que llegó al dormitorio principal», ha relatado el testigo que ha asegurado que en ningún momento escuchó al acusado. Ha afirmado que particularmente nunca escuchó discusiones, aunque «tampoco el estaba mucho en casa». Sí ha manifestado «que le habían dicho que estaban en trámites de separación».

Por último, también ha prestado declaración la mujer que esa noche estaba trabajando en la estación de servicio a la que acudió el acusado supuestamente la noche antes de asesinar a su mujer. Esta ha explicado que la pareja acudía esporádicamente a la cafetería alguna madrugada y ha afirmado «que está segura de que esa noche el acusado acudió a esa cafetería, se tomó un café estuvo diez minutos y se fue». Dijo que no recordaba la hora a la que acudió, pero sabe que fue de madrugada, «entre la una y media y dos de la mañana», y que no le llamó la atención nada en su actitud.

El juicio, que se celebra con jurado popular, se ha iniciado este lunes y se prolongará hasta el miércoles.

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