«Oía chillar a mi madre al teléfono porque mi padre se estaba ahogando con su vómito. Allí se quedó»

La familia de un avilesino fallecido por atragantamiento en un centro de salud de Galicia sin personal sanitario denunciará a la administración para depurar responsabilidades


Redacción

«Estuvieron esperando cerca de una hora por el médico, pero cuando llegó la doctora ya había fallecido. Quiso vomitar, no pudo y se atragantó con su vómito. Murió ahogado sin asistencia médica. El que habla es Manuel Pereira, el premio de José Manuel Brey Brea, un avilesino que el pasado sábado fallecía en la localidad de A Estrada, en Galicia, en un punto de atención continuada que en ese momento no tenía personal. Numerosos testigos que también aguardaban han cotado que no hubo ni un profesional desde las cinco de la tarde hasta las siete y media, porque los que estaban de guardia habían salido a una urgencia. La familia ha mostrado su intención de llevar el caso a los tribunales para depurar responsabilidades. El informe preliminar de la autopsia ha apuntalado esta decisión inicial. Confirma que la muerte se produjo por atragantamiento.

José Manuel Brey era, en realidad, oriundo de a Estrada, aunque llevaba años afincado en Avilés. Casado y con dos hijos era ciego y había trabajado en la ONCE. Volvía siempre que podía a pasar sus vacaciones a su pueblo, como en esta ocasión. Desde hacía unos años estaba enfermo de párkinson.

Los hechos

El sábado acudió con su esposa al centro de salud porque tenía fiebre y había vomitado. Querían saber si se trataba de algún virus. Otros pacientes reconocieron que tenía dificultad para respirar y cómo, un rato después de llegar al PAC, se desplomó en el suelo, entre vómitos. Una auxiliar de enfermería del Clínico, que esperaba a ser atendida como paciente en el exterior de Urgencias ante la aglomeración de personas en la sala de espera en una jornada tórrida, intentó socorrerlo introduciéndole una cánula de Guedel para mantener abiertas sus vías respiratorias. Fue en vano, porque yacía sin pulso en el suelo, ante el mostrador de la administrativa. Llegaron entonces en la ambulancia del 061 la médica y la enfermera del PAC, así como los dos técnicos de la ambulancia del 061, que continuaron sin pérdida de tiempo una intensa reanimación cardiopulmonar que no podía dar ya fruto.

La versión de la familia

La hija Demelsa Brey ha relatado la dramática vivencia del sábado, cuando recibía en Avilés la llamada de su madre desde el PAC: «Me estaba contando que no había médico, ni enfermera, ni ambulancia, que estaban esperando que llegaran, y que la chica del mostrador les había dicho que acababan de salir de Santiago. Prácticamente ni me lo contó, soltó el móvil porque fue cuando mi padre vomitó, se empezó a atragantar y las oía chillar a ella y a mi tía abuela, porque se les estaba ahogando allí. Al final, y allí quedó». Considera que «no puede ser que haya solo un médico y una enfermera para todo lo que abarca ese ambulatorio, porque es un municipio muy grande. Allí no había nadie: la única que ayudó a mi padre fue una paciente que esperaba para ser asistida y que era enfermera, que buscó y encontró una cánula para intentar intubarlo».

El hijo del fallecido, Roberto Brey, ha insistido en que emprenderán todas las medidas posibles, difundiendo el hecho «para por lo menos conseguir que pongan más médicos y que esto no vuelva a ocurrir. Mi padre podía tener su enfermedad [padecía Párkinson en estado avanzado], pero todo lo ocurrido no tiene nada que ver con su dolencia: murió ahogado en su vómito, como un perro, y sin ningún tipo de ayuda». Buscan que dé la cara algún responsable, que diga que fue una total negligencia: «Nos da igual que si era agosto, que los si recortes... Para pagar mis impuestos no hay recortes, no puede ser que esto ocurra en una ciudad como A Estrada y en el siglo XXI». Ha apuntado a una previsible demanda judicial -«Mi padre era muy luchador y sé que desde ahí arriba nos apoya»-, no por buscar un resarcimiento económico, sino para que no vuelvan a suceder episodios como este, encontrar al responsable y que se adopten soluciones. Zanja su hermana: «Que pongan más médicos y personal, que es lo que hace falta. Yo no arremeto contra los profesionales del PAC. No fue culpa de la médica, ella no puede dividirse en dos. Hay que poner más personal porque lo hay, hay gente en paro que está deseando trabajar».

El primo del fallecido, Manuel Pereira, también ha mostrado su indignación por la falta de medios sanitarios: «El PAC estaba sin médico de guardia y si enfermero, solo con una persona de administración que para más inri era su primer día de trabajo, supongo que contratada para cubrir vacaciones. Este hombre ya no va a volver y nunca se sabrá si habría fallecido o no de haber contado con asistencia médica». Los hijos de Brey han mostrado su firme intención de que se hagan públicos «los responsables de tal negligencia». Quieren que se depuren responsabilidades. 

La versión oficial

La gerencia del área sanitaria de Santiago a la que corresponde A Estrada han explicado que cuando el paciente, con enfermedad crónica avanzada, acudió al PAC, el personal sanitario regresaba de una atención urgente en un domicilio, con traslado posterior de la persona al hospital de Santiago. La administrativa que sí estaba presente contactó con el 061, que le indicó que en unos minutos llegarían médica y enfermera al centro sanitario. La gerencia señala que entonces el paciente se desplomó y fue atendido por personal de enfermería del área sanitaria allí presente, que inició la maniobra de resucitación básica; en no más de 10 minutos, según el Servicio de Salud de Galicia, llegó la ambulancia con personal del PAC que siguió con RCP avanzado para recuperarlo, sin éxito.

La autopsia

El informe preliminar de la autopsia ha confirmado la muerte por atragantamiento de José Manuel Brey Brea. La familia lo considera una prueba evidente de que la muerte no fue consecuencia de su enfermedad crónica y de que podría haberse evitado si en el centro médico hubiese habido personal médico cualificado. «Por las fuentes especializadas que hemos consultado, un caso como este de atragantamiento con el propio vómito podría haberse evitado si en el médico hubiese un médico o un enfermero o enfermera con entrenamiento específico en este tipo de maniobras de reanimación», explica Manuel Pereira. Esto ha reforzado así su intención de presentar en los próximos días una denuncia contra el Sergas por negligencia.

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«Oía chillar a mi madre al teléfono porque mi padre se estaba ahogando con su vómito. Allí se quedó»