«Dile a Moni que no llego»

El testimonio de una de las supervivientes del accidente de Avilés, herida leve, que viajaba hasta Gijón para comer con una amiga

Una de las heridas del accidente, Alba Caride, de frente, se abraza a su amiga Mónica tras recibir el alta en el hospital de San Agustín
Una de las heridas del accidente, Alba Caride, de frente, se abraza a su amiga Mónica tras recibir el alta en el hospital de San Agustín
J. C. G.
Avilés

«Dile a Moni que no llego». No es la frase que se espera de quien acaba de sobrevivir a un descomunal accidente de tráfico. Pero el hecho es que es exactamente eso lo que Alba Caride, vecina de Corvera de 25 años, transmitió a su madre justo después de contarle que seguía viva tras salir por su propio pie del autobús donde, aunque ella aún no podía saberlo, acababan de dejarse la vida otros cinco pasajeros y 15 más resultaban heridos, algunos extremadamente graves. El dolor, la confusión y el estado de shock explican que -tal y como recordaba la propia víctima del siniestro tras ser atendida en el hospital de San Agustín de Avilés- Alba se preocupase del plantón que muy a su pesar estaba dando a la amiga con la que había quedado a comer en Gijón.

Lo recordaba la propia Alba recién salida del hospital tras recibir atención médica. Tres dientes de menos por el impacto, contusiones por todo el cuerpo, puntos en las piernas y la conmoción por el accidente, que apenas recuerda como «un fuerte impacto» y luego, un caos de pánico y llantos. Aunque perdió su móvil en el interior del autobús, Alba pudo hacerse con el de otro viajero para llamar a su madre. No se quitaba de encima el motivo por el cual había cogido precisamente ese Alsa y a la amiga que la esperaba en vano en Gijón y que, en cuanto supo lo acontecido, acudió junto a otros amigos hasta Avilés para confortar a Alba. Ella no llegó, pero por fortuna, sí estuvo para reencontrarse con Moni.

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