Agencias
Redaccion

El Sector de Tráfico de la Guardia Civil ha asumido la investigación del accidente del autobús de Alsa, ayer en Avilés, y dirige su principal objetivo a determinar si el conductor pudo haber sufrido una indisposición que le impidiera controlar el vehículo antes de empotrarse contra el pilar del paso elevado. El conductor se encuentra en estado muy grave ingresado en el HUCA. El trágico suceso se saldó con cinco muerte y la práctica totalidad del resto de pasajeros heridos de diversa consideración.

La víctima de más edad, de 77 años, era Senén Álvarez González, vecino de Gijón y que estaba jubilado. Sus familiares, a los que había visitado recientemente relataron que siempre que podía optaba por sentarse en los primeros asientos del autocar.

La más joven eran Ana Tuya Santamaría, de 52 años. Residente en Gijón, tomaba el autobús cada día para ir a su trabajo. Este lunes comenzaban jornada después de las vacaciones del verano. 

Con 75 años, el caso de Arcadio Suárez García, natural de Piedras Blancas, fue el de una trágica coincidencia. Tenía por costumbre viajar en esa línea de autobús para almorzar en un restaurante de la zona pero en el día del accidente acudió a una hora más temprana de lo habitual, como estaba cerrada la cocina decidió tomar el bus de vuelta.   

Begoña Miranda Herrero se sentó en los asientos delanteros porque le ayuda a viajar sin mareos. La fuerza del impacto se cebó en los pasajeros que iban en ese área. Natural de Soto del Barco, con 55 años, viajaba a Gijón para ver a su familia.

Desde Gijón viajaba a su trabajo a Avilés José Emilio Menéndez Díaz, de 58 años. En un primer momento y pese a sus graves heridas, consiguió sobrevivir a la fuerza del impacto. Pero en el traslado al Hospital de San Agustín falleció por una hemorragia masiva.   

La investigación

La ausencia de frenada en la calzada, la trayectoria que siguió el autobús, con una salida de vía por el carril derecho e invasión del izquierdo para continuar en línea recta antes de arrollar los conos que delimitaban la zona de obras son las «claves» en las que el Sector de Tráfico de la Guardia Civil de Asturias centra las investigaciones.

Estos elementos son «básicos» para los investigadores porque aportan pistas “importantes” para determinar si el conductor del autobús, O.L.M., de 40 años, pudo haber sufrido una indisposición al volante, según han explicado fuentes del caso.

En un principio, la hipótesis de trabajo que más fuerza cobra, en las últimas horas, sigue siendo la posibilidad de que el chófer hubiera padecido un desvanecimiento, mareo, bajada de glucosa o infarto, como ya se había planteado en un primer momento.

Aunque el lugar donde se produjo el siniestro, en la AI-81 de acceso a Avilés, tiene una limitación de 70 kilómetros por hora y las primeras averiguaciones apuntan a que el autobús siniestrado circulaba «entre 80 y 90 kilómetros por hora», la tesis del exceso de velocidad no es inicialmente la principal línea de trabajo, según han indicado a Efe las mismas fuentes.

Los agentes han realizado las primeras reconstrucciones de la trayectoria del autobús siniestrado, con recogida de muestras, y han revisado las mediciones del tacógrafo; datos considerados como fundamentales para llegar «hasta el fondo» sobre las causas «reales» del accidente, han subrayado las mismas fuentes.

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