¿Deben derribarse las baterías de Ensidesa? Expertos piden el «indulto»

Profesores de la Universidad de Oviedo y la Asociación de Arqueología Industrial Incuna muestran su rechazo al derribo de las instalaciones por su valor arquitectónico e industrial

Gasómetros de la antigua Ensidesa ubicados en el actual Parque Empresarial Principado de Asturias.
Gasómetros de la antigua Ensidesa ubicados en el actual Parque Empresarial Principado de Asturias.

Redacción

Cerca de medio centenar de docentes e investigadores de la Universidad de Oviedo ha suscrito un documento en el que manifiesta su rechazo al derribo total de las instalaciones de baterías de cok y subproductos de la antigua ENSIDESA de Avilés, tal como fue presentado el pasado 15 de enero. Al mismo tiempo, la Asociación de Arqueología Industrial presenta un documento en el que argumentan todos los motivos por el que la conservación de estas instalaciones serían positivas para la ciudad, ya que consideran que sería una pérdida irreparable la destrucción total de este patrimonio de la industrialización avilesina y española.

El documento que promueven desde la Universidad de Oviedo lleva la firma de casi medio centenar de docentes e investigadores de los departamentos de Historia del Arte y Musicología, Historia y Geografía que consideran que resulta precipitado el derribo total de las instalaciones sin contar con un informe que avale el valor patrimonial de algunas de las construcciones que forman parte del conjunto. En su opinión, pueden constituir una muestra significativa del patrimonio industrial español y de la labor industrializadora llevada a cabo por el Instituto Nacional de Industria (INI).

Consideran que son conocidos sus valores históricos y arquitectónicos, como la cabecera de una de las empresas más importantes del extinto INI, en cuya construcción participaron destacados ingenieros y arquitectos como Francisco Goicoechea, Juan Manuel Cárdenas, Carlos Fernández Casado y, en el caso concreto de baterías, Amalio Hidalgo. Los firmantes ven en estas estructuras una de las señas de identidad más sobresalientes de la historia reciente de la ciudad de Avilés y piden la conservación de estas estructuras por estar incluidas en el Plan Nacional de Patrimonio Industrial elaborado por el Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE).

Además, según la Ley de Patrimonio Cultural del Principado, existen tipologías de especial interés para proteger y conservar dentro del recinto de baterías, como los gasómetros, chimeneas, talleres mecánicos y almacenes industriales. Tras señalar que existen otros ejemplos europeos de éxito en la reutilización de espacios similares para usos industriales, tecnológicos y de ocio, piden en su escrito que se conserven y cataloguen los elementos de baterías de cok que se recogen en la Ley de Patrimonio Cultural asturiana.

En esa situación se encuentran el taller mecánico, el almacén industrial, las chimeneas y el gasómetro número dos, que es el más visible desde la calle central del poblado obrero de Llaranes y el más significativo históricamente por haber sido objeto de destacables luchas asociadas al movimiento obrero de los años noventa. Siempre que sea posible, recomiendan mantener, al menos, una batería de hornos de cok compuesta por treinta hornos, una torre de carbón y una torre de apagado.

Dos documentos que se refuerzan mutuamente

Por su parte, desde INCUNA han solicitado la intervención de la Consejería de Cultura, el Ayuntamiento de Avilés, el Ministerio de Cultura y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), como propietaria de las instalaciones. Consideran que la catalogación de los elementos a proteger del patrimonio industrial existente en los terrenos siderúrgicos de la coquería debe inscribirse en un proyecto urbano. Así se podría crear un plan especial para establecer nuevos usos y símbolos, compatibles en ese nuevo parque empresarial, el Pepa II, con ambición de «ser verde» y «sostenible» y con el reto de desarrollar el proyecto de la isla de la innovación, «todo ello dando un futuro a nuestro pasado», explican desde la asociación.

INCUNA expone que en otras ciudades en las que se ha luchado por aunar nuevos y viejos testigos del patrimonio de la industrialización, estos proyectos son una clara representación de lo moderno, distinto y atractivo en los innovadores parques y espacios empresariales. Esto ha sucedido por ejemplo en Glasgow, Hamburgo, Duisburg, Essen, Riga, Monterrey, Barcelona, Frankfurt, Lowell o Torino, entre otros. También son conscientes de que en otras ocasiones se han demolido elementos, como la Térmica, con criterios de urgencia e inmediatez que luego se vieron no estaban soportados por una actuación tan drástica y urgente, sin una reflexión amplia que tuviese en cuenta a todas las partes. Por eso creen que esta oportunidad de enmendar errores pasados para hacerlo bien no puede desperdiciarse, y que se debe de poner «voluntad y esfuerzo» para salvar estas infraestructuras.

«Se necesita un debate profesional y reposado a partir de argumentos. Es necesario que se estudie previamente la zona de intervención, se haga un inventario de calidad sobre sus valores patrimoniales, económicos y de descontaminación, además de un plan director o máster con sus posibles nuevos usos. Que este sea el debate, no una suma de ocurrencias y, por supuesto, se debe contar con los profesionales y los ciudadanos», apuntilla la Asociación de Arqueología Industrial.

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