La pandemia crea incertidumbre en la plaza Hermanos Orbón
12 abr 2020 . Actualizado a las 11:49 h.La pandemia del nuevo coronavirus, surgida presumiblemente del mercado chino de Wuhan, pone en riesgo la continuidad de otro con más de cinco siglos de antigüedad, el que cada lunes se celebra en Avilés tras serle otorgado ese derecho por los Reyes Católicos en 1479 y que, desde entonces, sobrervivió a múltiples vicisitudes históricas que nunca impidieron su celebración.
La actual situación pone en jaque a una serie de peculiaridades de este mercado como el hecho de que, tradicionalmente, su clientela la conforman personas de edad avanzada, como también es el caso de los vendedores ?sobre todo mujeres- de los puestos de productos de la huerta.
El resto de los puestos habituales, vinculados al sector textil de ocasión, ya venía arrastrando una crisis previa, provocada por la falta de interés del público joven por este tipo de productos.
Los reyes Isabel y Fernando otorgaron este mercado semanal, libre de impuestos, para compensar a la villa por el incendio sufrido en noviembre de 1478, que arrasó dos tercios de las viviendas de intramuros.
Al principio, el mercado se celebraba en las calles de la Villa, como era el caso de La Fruta, que debe su nombre al sector al que estaba dedicada.
Posteriormente, en el siglo XIX, se construyó la plaza que alberga el mercado, la denominada Hermanos Orbón, que entonces unió el caso histórico de Avilés con el barrio de Sabugo, ganando terreno a las marismas.
A lo largo de todos estos siglos, ha habido momentos históricos muy difíciles, pero ninguno impidió que, una vez superados, los mercados volvieran a su cita de los lunes.
Si, como todo hace indicar, tras la nueva prórroga del estado a alarma la vuelta a la normalidad se hace de de forma escalonada, ello podría aconsejar a la población de mayor edad a mantener medidas de precaución, por ser más vulnerable a la epidemia.
Hugo Martínez, el gerente de la plaza de abastos Hermanos Orbón, donde cada lunes se celebraba este mercado ambulante, habla de «incertidumbre absoluta» sobre su futuro y duda, incluso, de que llegue a reanudarse.
«El mercado ambulante es, para nosotros, lo más preocupante porque la plaza en sí, cuando todo se normalice, volverá a su actividad de siempre y se recuperará», ha indicado a Efe el gerente.
«El problema no es que el coronavirus se cargue el mercado, el problema es que ellos mismos, los que lo hacen, no sean capaces de recuperarse, porque esto nunca había pasado y no sé si cuando todo vuelva a la normalidad, ese sector lo podrá hacer», ha señalado Hugo Martínez.
Por lo demás, salvo alguna excepción, como los casos de una floristería y una cafetería, la plaza permanece abierta al público, pero con una notable caída de actividad debido al estado de alarma.
De hecho, los puestos de alimentación se mantienen gracias, sobre todo, a los pedidos a domicilios, que predominan en estos días de confinamiento.
La duda está en la celebración de un mercado, el de los lunes, que lleva en su idiosincrasia, además de todo, un hacinamiento de puestos de venta y de un público potencialmente mayor, algo incompatible con las medidas de seguridad que previsiblemente se prolongarán durante los próximos meses.