Así es por dentro el «Duque de Ahumada»: un «pueblo flotante» con quirófano, helipuerto y tecnología puntera contra el narcotráfico

Nel Oliveira
Nel Oliveira AVILÉS

AVILÉS

El buque oceánico de la Guardia Civil, de escala en Avilés, puede operar casi un mes sin tocar puerto y desplegar drones, robots submarinos y lanchas de alta velocidad

14 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El puerto de Avilés acoge estos días una de las embarcaciones más avanzadas y grandes de la historia del Servicio Marítimo de la Guardia Civil. El «Duque de Ahumada», el nuevo buque oceánico multipropósito del cuerpo, permanece atracado en la ría, frente al Centro Niemeyer. Recién llegado de la costa cántabra, permanecerá aproximadamente dos semanas por las costas asturianas. Eso sí, sin admitir visitas al público. Con más de 80 metros de eslora y una capacidad para más de 580.000 litros de combustible, la embarcación puede operar casi un mes sin tocar puerto y desplegar drones, robots submarinos y lanchas de alta velocidad gracias a su tecnología puntera. Todo un «pueblo flotante» con gimnasio, helipuerto, morgue, comedor, duchas, camarotes, enfermería y hasta un quirófano con conexión directa al hospital.

Aunque su base habitual se encuentra en Cádiz, dentro del Grupo Marítimo del Estrecho, el barco ha recalado en Asturias para participar, entre otras operaciones, en la campaña anual de control de la caballa, una operación que se desarrolla cada primavera a lo largo de toda la costa cantábrica y que cuenta con inspectores del Ministerio de Agricultura y Pesca embarcados junto a la tripulación. Desde Avilés, el buque sale a faenar cada jornada entre semana para supervisar a los pesqueros que trabajan en el litoral. Los fines de semana permanece atracado en puerto, cuando la actividad pesquera se reduce.

El «Duque de Ahumada» es un auténtico gigante del Servicio Marítimo con unos acabados interiores propios de un hotel. Tiene 83 metros de eslora, 14 metros de manga, 6,5 metros de puntal y 4,5 metros de calado, dimensiones que lo convierten en la mayor embarcación operativa de la Guardia Civil. Su capacidad de combustible alcanza 580.000 litros, lo que le permite navegar hasta 11.000 millas náuticas a velocidad de crucero —unos 14 nudos— sin necesidad de repostar. En la práctica, eso significa que puede permanecer cerca de un mes en el mar sin tocar puerto, una capacidad clave para las operaciones de vigilancia y control marítimo. Además, se trata de un buque híbrido, capaz de navegar también en modo eléctrico, lo que reduce el consumo de combustible y el impacto ambiental y amplía todavía más su autonomía.

Lanchas a bordo del «Duque de Ahumada»
Lanchas a bordo del «Duque de Ahumada»

A bordo trabajan 26 tripulantes, entre oficiales, marineros, técnicos de máquinas y personal de apoyo. La tripulación se reparte en 31 camarotes distribuidos en seis cubiertas, lo que convierte al barco en una pequeña comunidad flotante preparada para largas misiones en alta mar. Entre los puestos que mantienen el funcionamiento del buque hay oficiales de puente, oficiales de máquinas, engrasadores, marineros de cubierta y dos cocineros, encargados de garantizar el abastecimiento y el mantenimiento diario de la embarcación.

Lanchas rápidas para interceptar narcolanchas

Una de las principales capacidades operativas del buque se encuentra en las dos embarcaciones rápidas que transporta a bordo. La mayor de ellas es una lancha interceptora de 11 metros, equipada con dos motores fuera borda de 500 caballos cada uno, capaz de superar los 60 nudos de velocidad. Este tipo de embarcación se utiliza principalmente en el sur de España para perseguir narcolanchas, que suelen alcanzar velocidades similares. La segunda es una lancha de 9 metros con motor diésel, diseñada para misiones de rescate y abordaje. Puede alcanzar entre 44 y 46 nudos y cuenta con un francobordo más bajo, lo que facilita subir a bordo a personas que se encuentren en el agua. Esta embarcación se utiliza especialmente en operaciones de rescate de migrantes o náufragos, donde la seguridad y la maniobrabilidad son fundamentales.

Drones, robots submarinos y tecnología de vigilancia

El «Duque de Ahumada» también incorpora tecnología avanzada para ampliar su capacidad de vigilancia. El barco puede desplegar drones aéreos con cámaras térmicas, que permiten ampliar el radio de observación en operaciones de búsqueda o patrulla. En el futuro está previsto que incorpore un dron de mayores capacidades que podrá operar desde el helipuerto del buque. Además, dispone de la posibilidad de utilizar robots submarinos operados a distancia, capaces de inspeccionar el fondo marino o el casco de otras embarcaciones. Estos dispositivos resultan útiles en tareas como la búsqueda de personas desaparecidas en el mar, la inspección de barcos sospechosos o la detección de cargas ocultas, por ejemplo droga adherida al casco. El sistema de vigilancia se completa con un amplio conjunto de cámaras de control distribuidas por todo el barco, además de equipos de navegación y comunicaciones de última generación.

El diseño del buque también contempla escenarios de emergencia o rescate. En la popa dispone de zonas habilitadas para la atención de náufragos, con espacios diferenciados para mujeres y niños y áreas para varones adultos. Estas instalaciones permiten ofrecer la primera asistencia médica y humanitaria a personas rescatadas en el mar. El barco cuenta además con enfermería y quirófano, conectado con el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, para consultas médicas a distancia. En casos extremos también dispone de una morgue con capacidad para seis cuerpos, destinada a custodiar cadáveres recuperados en el mar hasta su traslado a tierra.

El barco fue construido en los astilleros Armón de Vigo y supuso una inversión de unos 34 millones de euros, financiados hasta en un 90% con fondos europeos destinados a reforzar el control de las fronteras marítimas de la Unión Europea. Una financiación europea del proyecto que implica que el buque deberá participar cada año en operaciones de seguridad marítima en otros países de la Unión, como Italia, Grecia o Francia.

La máxima autoridad del buque, el Teniente Coronel Eduardo Lobo define al «Duque de Ahumada» como un «buque oceánico multipropósito», ya que su diseño permite emplearlo en una amplia variedad de misiones. La mayor parte de su actividad se desarrolla habitualmente en el sur de España, especialmente en el estrecho de Gibraltar, el mar de Alborán y el golfo de Cádiz, donde se concentran las operaciones contra el narcotráfico y la inmigración irregular. Sin embargo, el barco también puede participar en rescates marítimos, control de pesca, vigilancia ambiental, transporte logístico o misiones internacionales coordinadas por la Agencia Europea de Fronteras. Ahora, durante varias semanas, estará de paso por las costas asturianas.