Mano de Hierro

El nuevo entrenador del Real Oviedo, que llegará con su propio equipo de ayudantes, será presentado a mediados de la próxima semana


Oviedo

Cuando el sábado pasado Joaquín del Olmo tomaba las riendas de la culpa 2015/16 para cerrar el recientísimo fracaso y empezar a cabalgar hacia el futuro, ya sabía que su apuesta para ocupar el banquillo del Real Oviedo la próxima temporada era Fernando Hierro. El mexicano jugó al despiste en su intervención al dar ciertas pistas sobre el perfil del nuevo técnico. Habló de liderazgo y vocación, adjetivos que podrían aplicarse perfectamente a Hierro, pero también de experiencia y nivel. Características en suma que parecían adecuarse más a otro nombre que saltaba a la palestra solo 24 horas después. El domingo el de Joaquín Caparrós empezaba a recorrer redes sociales y redacciones. Y todos quisimos ver en su perfil el prototipo que el Oviedo buscaba. Si el sevillano era la segunda opción --como su propio entorno se aseguraba en hacer público-- el favorito debería cumplir requisitos parecidos. Craso error. Mientras mirábamos a la izquierda, Del Olmo ganaba posiciones por la derecha.

Echemos la vista atrás. Hace quince días, en una reunión empresarial en el Reino Unido, el exfutbolista del Real Madrid tuvo un pequeño desliz. De su boca salieron las palabras proyecto y Real Oviedo. Pero nadie de los allí presentes reparó ello, nadie quiso darle la importancia que dos semanas después adquiriría aquel inocente comentario entre amigos. Quizá porque quien le conoce bien, en el entorno cercano de Fernando Hierro, aseguran que «en los últimos meses ha tenido muchas opciones para entrenar, en España y en el extranjero, pero con ninguna llamada había encontrado la motivación necesaria».

Fue la del Oviedo la llamada que finalmente sí pareció despertarle esa motivación. El sábado 28 de mayo, el asesor deportivo del conjunto azul, Joaquín del Olmo presenciaba en San Siro, acompañado de Fernando Hierro, la final de la UEFA Champions League entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid. Algo que a priori no era de extrañar a tenor de las buenas relaciones entre ambos clubes. Aunque lo que realmente se estaba fraguando era su fichaje por el equipo de la capital del Principado.

Recordemos que en noviembre de 2010, días antes de la apuesta de Carlos Slim por el Oviedo y en plena ampliación de capital, el equipo presidido por Florentino Pérez compraba 100.000 euros en acciones como muestra de apoyo a un equipo que luchaba por sobrevivir. Si ir tan lejos, el pasado 20 de marzo --coincidiendo con la última visita de Arturo Elías a España-- el máximo accionista carbayón se fotografiaba con el presidente del conjunto blanco en el palco del Bernabéu. En el pie del selfie, subido a la cuenta de Twitter del mexicano podía leerse «Listos para el @realmadrid Vs. @SevillaFC y platicando con él Presi un poco sobre el @RealOviedo». Suena a premonición. ¿Verdad?

Pero volvamos al final de la liga y al pasado sábado. Del Olmo aseguraba ante los periodistas presentes en la sala de prensa del Carlos Tartiere que tenía un favorito pero «siempre hay que tener opciones porque una negociación se puede caer por cualquier cosa. Somos gente que va de frente y los técnicos saben cuáles son esas opciones».

A la fase final del particular Gran Hermano azul habían llegado cuatro nominados. El propio Hierro, el que fuera entrenador del Real Madrid Bernd Schuster, el ex del Sevilla o Athetic de Bilbao Joaquín Caparrós y un técnico sudamericano cuyo nombre no ha trascendido. Pero el que ya es entrenador del Oviedo partía con ventaja y el propio Arturo Elías --máximo accionista del equipo carbayón-- programaba una reunión a tres con la presencia de Joaquín del Olmo.

Con el sigilo que caracteriza al Oviedo desde la llegada del capital mexicano al club, Del Olmo y Hierro ponían rumbo en avión al país centroamericano el lunes al mediodía. El definitivo encuentro con Elías se produciría 24 horas más tarde. Y así llegamos al martes noche en España.

Pasadas las siete de la tarde, hora mexicana se cerraba definitivamente el acuerdo. Eran las dos de la madrugada en España. Una hora lo suficientemente intempestiva en nuestro país como para que el club, inteligentemente, decidiese retrasar el anuncio oficial hasta las nueve y media de la mañana hora española.

En el entorno familiar del ahora ya técnico azul reconoce que «Fernando lo ha analizado todo y después de estudiar la situación lo tiene claro. Le gusta el club, la ciudad y el equipo. Le hemos visto ilusionado como nunca y cuando se mete en un proyecto así lo hace de cabeza. Él y su equipo de ayudantes lo harán muy bien, seguro».

Hierro llega al Oviedo con mando en plaza. Con la idea de ser la autoridad en un vestuario que este año ha decepcionado y por si había alguna duda Arturo Elías se encargaba de disiparla. «La aportación de Fernando Hierro al proyecto será integral, desde las fuerzas básicas -- hasta la máxima exigencia que supone dirigir al primer equipo oviedista. Mi compromiso en el Real Oviedo continúa intacto». La mano dura anunciada por Del Olmo el sábado está en camino. El proyecto 'mano de Hierro' será presentado a mediados de la próxima semana en el Carlos Tartiere.

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