Los aficionados que fueron retenidos sin poder acceder al estadio gaditano hace año y medio, se tomaron una pequeña venganza
25 sep 2016 . Actualizado a las 19:28 h.Hoy, 25 de septiembre, tras una espera de más de un año y medio, los 155 oviedistas que se quedaron fuera tras viajar más de mil kilómetros para ver a su equipo volver al fútbol profesional, pudieron entrar al Ramón de Carranza. Es más que evidente que nada va a conseguir compensar lo "no vivido" por este grupo, pero lo de hoy ha sabido a justicia para ellos. Es un partido de liga, no es una fase final de playoff, pero celebrar un gol en Cádiz era lo mínimo que se les podía ofrecer. Y no sólo uno sino dos fueron los tantos de los carbayones, doblando el resultado obtenido por los azules en su última visita al Carranza. Hoy Toché y Linares se vistieron de David Fernández y le dieron un triunfo contundente al equipo.
El recuerdo a los aficionados no se quedó sólo en menciones por redes sociales o en pancartas reivindicativas. Hoy el Real Oviedo demostró que tiene memoria y que un acto tan cruel como este no debe quedar en el olvido. Por esto mismo, el consejo de administración del club ovetense no acudió al palco para presenciar el encuentro. Hace un año y medio eran ellos los que intentaban por todos los medios que se le permitiera la entrada a los 155 retenidos, y ante el rotundo "no" recibido por el Cádiz han decidido ser ellos los del "no" ahora. En aquella ocasión, tras una primera parte de negociaciones en vano, el presidente del Real Oviedo Jorge Menéndez Vallina abandonaba el palco en señal de protesta, y desde entonces no ha vuelto a pisarlo.
En las televisiones se veían los 155 asientos vacíos que Symmachiarii debía haber ocupado, mientras la directiva del Cádiz se encargaba de señalar al aforo como culpable de la situación. Unas entradas compradas de manera lícita no servían para acceder al estadio por no haber asientos; la situación habría sido desesperante en cualquier circunstancia, pero en el partido que decide el futuro de tu equipo se rozó la locura. Los pasajeros de los tres autobuses que tuvieron que vivir el partido en la zona portuaria de la ciudad andaluza, siguieron lo que pasaba por radio. Estallaron con el gol de David y lloraron con el pitido final, pero junto con el encuentro finalizaba también el sueño de ver ascender a su equipo. Hoy se pudo entrar al Carranza, se pudo ver el escenario donde se había ascendido, se pudieron ocupar los asientos que estaban libres aquel 31 de mayo del 2015 y se consiguió la victoria, pero aún así sigue sabiendo a poco. Los tres puntos están dedicados a los 155, sólo otro ascenso podrá curar esa herida.