El Oviedo gana músculo económico con la mente en el ascenso

La brusca salida de Sergio Egea truncó la temporada del regreso a segunda, pero Carso prepara su cuarta ampliación de capital y confía en la capacidad de Fernando Hierro


Redacción

El Real Oviedo acaba el año 2016 inmerso en los preparativos de una nueva ampliación de capital, la cuarta desde que el grupo Carso, propiedad del magnate mexicano Carlos Slim, rescató al club de la bancarrota en 2012. El respaldo financiero del máximo accionista ha despejado las dudas sobre la viabilidad económica del equipo azul y ha instalado en toda su masa social la fe en que el soñado ascenso a la primera división es una posibilidad por primera vez desde el descenso de 2001, pero en lo deportivo la temporada de regreso a la segunda división, que durante dos tercios de la competición pareció ser un trampolín hacia el objetivo mayor, acabó en enfrentamientos internos, reproches en los medios de comunicación y desmoronamiento en la liga. El mismo equipo que había sumado doce partidos seguidos sin perder entró en una mala racha que acabó por dejarle fuera incluso de las cuatro plazas para las eliminatorias por el último puesto de ascenso.

Los análisis posteriores acerca de lo ocurrido aseguraron que el vestuario había dejado de ser el grupo armónico que, un año antes, había devuelto al club al fútbol profesional, que las relaciones entre el entrenador y algunos jugadores habían sido malas desde el principio y que en las oficinas del club no se atajaron esos roces. Pero nada de eso era de dominio público hasta que, el 14 de marzo, los periodistas que seguían el entrenamiento del equipo presenciaron sorprendidos una fuerte bronca del preparador, Sergio Egea, a sus pupilos con menciones especiales y personalizadas para algunos de ellos. Aquel mismo días, pasadas solo unas pocas horas, Egea anunció su dimisión. Dejaba al equipo a tres puntos del ascenso directo y a cinco del primer puesto de la clasificación con todo el último tramo de la liga por disputarse. Pero su sucesor, David Generelo, que había estado en la plantilla hasta las navidades anteriores pero se había retirado del fútbol activo por una lesión, no consiguió mantener ese ritmo. El Oviedo acabó la temporada en el noveno puesto, a 15 puntos del ascenso directo y a cinco del play off.

La brusca salida de Egea, las habladurías que generó y la posterior marcha errática del equipo sobre el césped dieron pie a la primera crisis deportiva bajo el mando del grupo Carso. El entrenador se había ganado el aprecio del Tartiere, que se puso en contra del director deportivo, Carmelo del Pozo. Al final de la temporada, también él salió de la entidad. El yerno de Slim y responsable de la relación cotidiana con el club, Arturo Elías, decidió comenzar un nuevo proyecto. El entrenador elegido para hacerse cargo de la nueva etapa desde el banquillo muestra los contactos y la ambición de los propietarios. En julio, la nueva plantilla empezó la pretemporada bajo la dirección de Fernando Hierro, la leyenda del Real Madrid y la selección que, en los últimos años, desde su puesto en la Federación Española de Fútbol, también había visto de cerca los éxitos internacionales del fútbol español.

Aunque ha dejado algunas derrotas imprevistas y en algunos partidos ha dado una insólita sensación de fragilidad fuera del Tartiere, el entrenador azul se acerca al parón navideño con el equipo dentro del grupo de aspirantes a pegar el estirón en la segunda mitad de la temporada y presentar su candidatura al ascenso en los meses finales del largo calendario con 42 partidos. El Levante, el cuadro que mejor ha comenzado la temporada, ha conseguido distanciarse un poco pero, a su espalda, todo es igualdad y la afición azul no ve motivos para considerar inferior ni ceder ante nadie.

Sea en primera o en segunda, la ampliación de capital anunciada a principios de diciembre «que añadirá al menos otros tres millones de euros al patrimonio del club» tiene el objetivo de garantizar su competitividad en los próximos años. Como el capital social es uno de los principales indicadores que usa la Liga de Fútbol Profesional para calcular el tope salarial permitido a cada uno de los equipos que participan en sus competiciones, cuanto más crezca, más dinero podrá emplear el Oviedo para pagar las fichas de sus jugadores. El músculo financiero de Carso ya permite que disponer de la cuarta plantilla más cara de la categoría, solo superada por los tres recién descendidos de la primera división (Getafe, Rayo Vallecano y Levante), que suponen una categoría especial. La nueva inyección de fondos pone a los azules en disposición de competir con ellos y acerca el final de un exilio de la elite que dura ya casi dieciséis años.

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