El extremo valenciano debe demostrar en 2017 que puede ser importante en Segunda División
30 dic 2016 . Actualizado a las 19:03 h.Cuando Real Oviedo y Valencia anunciaron el acuerdo para la cesión de Fernando García Puchades, Nando, el oviedismo esperaba que este fuera uno de los hombres importantes del equipo del recién llegado Fernando Hierro. Pero lo cierto es que no lo está siendo.
Y eso que su comienzo de temporada dio para ser optimistas. Nando fue el mejor jugador del Oviedo en las dos primeras jornadas, rematando estas actuaciones con un gol al Almería. Luego siguió siendo un fijo en el once, pero su bajón de juego iba unido al del equipo. Fue titular en Carranza, en el partido en el que el Oviedo cambió su dinámica, pero tras ese duelo su protagonismo disminuyó jornada a jornada.
De la titularidad pasó a la suplencia y de la suplencia ejerciendo de revulsivo pasó directamente a la grada. Sin darnos a penas cuenta, Nando dejó de aparecer en las convocatorias, algo difícilmente entendible viendo el déficit de jugadores de banda que tiene el Oviedo.
Se pasó cuatro jornadas viendo los partidos desde el palco, para volver a sentarse en el banquillo en el choque ante el Levante. En el último partido del 2016, ante su ex equipo, el Córdoba, Nando volvió a la titularidad de la que llevaba alejado casi tres meses. En un partido discreto del club carbayón, Nando fue el que más lo intentó, dando la asistencia a Linares en el 1-2.
Tras completar una discreta temporada en Córdoba, el valenciano llegaba a Oviedo con la necesidad de demostrar a la secretaría técnica del Valencia que está capacitado para ser importante en la élite. Ahora, con la llegada de Saúl Berjón, Nando tendrá que trabajar aún más para convencer al cuerpo técnico de que tiene sitio en este Real Oviedo. Tiene seis meses para conseguirlo.